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EL REY DE GLORIA VIENE POR SU NOVIA

Un llamado urgente a despertar, volver al primer amor y prepararnos para el regreso de Jesucristo.

Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo».  Hechos 1:11

La Iglesia de Jesucristo necesita volver a escuchar, proclamar y vivir con profundidad la promesa de su regreso. La segunda venida de nuestro Señor no debe ser un tema olvidado, apartado de nuestras predicaciones o sustituido por mensajes que solamente buscan levantar el ánimo momentáneamente. Necesitamos una palabra que también nos confronte, nos llame al arrepentimiento y nos despierte a la realidad de nuestra responsabilidad delante de Dios.

¡Preparémonos para el encuentro con nuestro Señor Jesucristo!

En la primera noche de inauguración del CAP 2026,  celebrado en Miami Florida Según lo compartido en la conferencia Profética Apostólica, el Apóstol Guillermo  Maldonado hizo un llamado urgente a los apóstoles, profetas, pastores ya todo el cuerpo de Cristo a recuperar la proclamación de la segunda venida del Señor. Una exhortación que nos invita a examinar nuestra condición espiritual y a preguntarnos: ¿Estamos viviendo preparados para encontrarnos con nuestro Rey?

VOLVER AL PRIMER AMOR

La preparación de la Iglesia comienza en el corazón. No basta con conocer las Escrituras, ocupar posiciones ministeriales o hablar de las cosas de Dios; necesitamos cultivar una verdadera intimidad con Él.

Juan 3:2-3 nos recuerda la necesidad de nacer de nuevo, mientras que la Palabra nos llama a vivir en santidad, purificación y obediencia. Es tiempo de arrepentirnos, apartarnos del pecado, reconciliarnos con Dios y permitir que el Espíritu Santo examine cada rincón de nuestro ser.

Antes de preguntarnos qué está sucediendo en el mundo, debemos preguntarnos qué está sucediendo dentro de nosotros.

VELAD, PORQUE NO SABÉIS EL DÍA NI LA HORA

En Mateo 25:1-13, Jesús nos presenta la parábola de las diez vírgenes. Todas esperaban al esposo, pero no todas estaban preparadas para su llegada. Esta enseñanza nos recuerda que no podemos vivir de una experiencia espiritual pasada ni depender de la fe de otros. Cada uno necesita cultivar su comunión con Dios y mantener encendida su lámpara.

La espera del Señor no debe producir especulación, sino consagración; no debe llevarnos a vivir dominados por el temor, sino a permanecer despiertos, fieles y firmes en la esperanza.

Primera de Tesalonicenses 4:15-17 nos presenta la esperanza gloriosa del regreso de Cristo y el encuentro de los creyentes con el Señor. Esta promesa fortalece nuestra fe y nos recuerda que nuestra historia no termina en las dificultades presentes: nuestra esperanza está puesta en Jesucristo.

UNA IGLESIA PREPARADA PARA SU ENCUENTRO CON EL REY

Hoy necesitamos volver al altar, recuperar la profundidad de la oración, fortalecer nuestra vida de adoración y predicar el Evangelio con fidelidad. La Iglesia está llamada a anunciar a Cristo, su salvación, su santidad y su regreso, sin establecer fechas que la Escritura no nos ha revelado.

Los acontecimientos mundiales pueden despertar preguntas y llevarnos a reflexionar, pero nuestra seguridad no descansa en cálculos humanos ni en pronósticos alarmantes. Descansa en la Palabra de Dios y en la promesa de nuestro Señor.

Al acercarnos al final de 2026, hagamos un alto en el camino. Revisemos nuestras prioridades, nuestras decisiones, nuestras relaciones y nuestra comunión con Dios. No dejemos para mañana el arrepentimiento que debemos experimentar hoy, ni posterguemos la obediencia que el Señor demanda de nosotros.

¡La Iglesia debe despertar! ¡Los altares deben volver a encenderse! ¡El corazón debe ser purificado y el Evangelio debe seguir proclamándose con fidelidad!

Que cada pastor, cada ministro, cada familia y cada creyente examine su vida delante de Dios. Que no nos limitemos a anunciar que Cristo viene, sino que vivamos de tal manera que nuestro testimonio refleja que verdaderamente le esperamos.

El Rey de Gloria es nuestra esperanza. Su promesa permanece y su Iglesia debe perseverar en la fe, la santidad, el amor y la adoración.

¡Preparemos el corazón, mantengamos encendidas nuestras lámparas y permanezcamos fieles hasta el fin!

¡EL REY DE GLORIA VIENE POR SU NOVIA!

Amén; sí, ven, Señor Jesús». Apocalipsis 22-20

Tabernáculo Prensa de Dios

 

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