Voz del Tabernáculo

IGLESIA, VUELVE A LA ESENCIA DEL EVANGELIO

Una reflexión sobre la verdad, el testimonio y el sacrificio de Cristo.

La Iglesia de Jesucristo está llamada a vivir conforme a la verdad del Evangelio, no a sostener una imagen de grandeza mientras descuida la transformación del corazón.

No son los números, los aplausos ni los reconocimientos humanos los que determinan la autenticidad de una congregación. Lo que verdaderamente importa es que Cristo sea el centro de nuestra predicación, que su Palabra gobierne nuestras decisiones y que nuestras vidas reflejen el carácter de Aquel a quien decimos servir.

El púlpito no debe convertirse en un escenario para alimentar el orgullo personal, sino en un lugar desde donde se proclame con fidelidad el mensaje de la cruz. La Iglesia necesita menos protagonismo humano y más humildad, menos competencia y más servicio, menos apariencia y más compromiso con Dios.

¿De qué nos sirve alcanzar reconocimiento ante los hombres si descuidamos nuestra comunión con el Señor?

El Evangelio no nos llama a buscar honores, sino a vivir en obediencia; no nos invita a exaltar nuestros nombres, sino a glorificar el nombre de Jesucristo.

Volvamos a las Escrituras, al sacrificio de la cruz y a una fe que se demuestre mediante hechos. Que nuestro testimonio no dependa de lo que decimos, sino que sea confirmado por la manera en que vivimos, amamos, servimos y tratamos a nuestro prójimo.

La Iglesia necesita recordar que su mayor riqueza no está en las apariencias, sino en la presencia de Dios; no en la gloria humana, sino en la gracia que transforma vidas.

Que Cristo vuelva a ocupar el centro de todo cuanto somos y hacemos.

Margarita García

Margarita García

Directora del Tabernáculo Prensa de Dios

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