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Del Odio a la Gracia. La Inspiradora Historia de Perdón de José

Este título pareciera una contradicción pues lo último que hay en la venganza es perdón, y menos amor. La venganza se da por celos, odios y pasiones del corazón. Pero ¿cómo reencontrar nuestro lado más humano cuando la vida nos arrastra a la envidia, la perversión, la indiferencia y hasta la insensibilidad?

¿Puede un corazón que ha sido ofendido, herido, y hasta vendido, perdonar a los que le hicieron mal? La vida de José, el penúltimo hijo de Jacob nos ayuda a ver ese lado humano, cuando pensamos que el perdón no es posible. Su historia antes de llegar a este capítulo está escrita con odio, envidia, celos y menosprecio.

José tuvo todas las razones para vivir amargado y con una sensación de venganza. Aquel joven era un buen candidato para suicidarse, porque mientras él se portó bien, fue obediente y amó a sus hermanos, al final lo que recibió fue un total rechazo. Pero José nos muestra cómo las cosas malas trabajan para las cosas buenas.

Por otro lado, esta encantadora historia revela el atributo de la Providencia de Dios, uno de los menos comprendidos. Esto significa que Dios cumplirá sus propios fines, sin importar cuál sea la intención de la gente, sea buena o mala. A Dios nadie le estropeará sus propios planes. Ahora José ya no es un joven esclavo.

Para sorpresa de los once hermanos, él ahora es el “primer ministro” de Egipto. Ahora es el hombre más poderoso después del Faraón. Ahora José está con aquellos quienes le han dañado mucho desde una perspectiva humana, sin embargo, la situación se ha revertido, y José tiene el poder y la autoridad de cortarle la cabeza a todos.

Pero cuando el silencio ante ellos se rompe, no hay enojo, ni castigo; al contrario, ahora hay un lloro, y ese lloro viene de José, porque se ha cumplido entre ellos el v. 20. ¿Qué revela esta historia?

I. JOSÉ FUE ODIADO POR SER OBEDIENTE

A. Un Hijo Bueno En Un Hogar Disfuncional (Génesis 37:1-4)
No siempre se cumple la máxima de que detrás de un hogar disfuncional salen hijos buenos. José fue un adolescente, pero no sufrió del llamado “tiempo de rebeldía”. Al contrario, podemos imaginarlo con un muchacho alegre y obediente. No iba a regañadientes cuando el padre le encomendada una tarea.

Pero ¿qué es lo que pronto sucede cuando un hijo como José es obediente, esforzado y muy amado? En su caso, el padre lo honró otorgándole los derechos de la primogenitura familiar, aunque no era el hijo primogénito; eso lo convirtió en el administrador de la casa bajo su padre y lo exime del trabajo diario que hacían los demás hermanos.

Esto va a explicar por qué cuando sus otros hermanos no llegaban el papá lo envió a buscarlos. De esta manera, todas las puertas parecían abiertas para él, hasta que sus hermanos lo aborrecieron, “y no podían hablarle pacíficamente”.

José había sido obediente a Dios y a su padre, pero eso le costará su hogar y su herencia. El ser muy bueno no lo eximió de las injusticias de la vida, adquiriendo un odio gratuito de parte de varios de sus hermanos.

B. Un Hijo Libre Vendido Como Esclavo (Génesis 37:25-28)
Ya hemos visto que José fue amado por su padre, pero odiado por sus hermanos. La pureza de su carácter, y el no ocultar su mal comportamiento le hizo ganador de un vil desprecio. Un día, en obediencia a su padre, José fue a ver de sus hermanos. Él servía no solo de “espía” del comportamiento de ellos, sino que llevaba la provisión para ministrar sus necesidades.

Y aquella ocasión, lejos del padre protector, provocó una excelente oportunidad para deshacerse de hermano que estaba denunciando los pecados cometidos por ellos. El versículo 18 nos dice que cuando ellos le vieron “conspiraron contra él para matarle”. Aquella visita sirvió para acabar con aquel cuya presencia les era una molestia.

Había dicho que era un soñador, con delirios de grandeza, por lo tanto, había que quitarle tales sueños. De esta manera, el atentar contra él de esta manera, aquellos hermanos colmaron el sufrimiento de José. Salió de la casa como un joven libre, pero ahora es vendido para convertirse en un vil esclavo. Sin embargo, con todo esto, no vemos a José quejándose por su situación.

II. JOSÉ FUE CALUMNIADO A PESAR DE SU INTEGRIDAD
A. Un Joven Puro En Medio De Delincuentes (Génesis 39:19-20)
José fue vendido a Potifar uno de los altos funcionarios egipcios. Una vez allí la Biblia dice que ese varón fue bendecido en extremo por la presencia de José, porque el Señor estaba con él. Pero eso no duró mucho tiempo, porque la mujer de Potifar, queriendo seducirlo, y frente a la decisión de José de no cometer semejante pecado, fue denunciado y puesto injustamente en la cárcel.

Desde allí comenzó a pagar el precio de su integridad y pureza. Sin embargo, la actitud de José sobre cómo enfrentó toda esta prueba (vendido por sus hermanos y ahora preso por una falsa acusación), es digna de ser apuntada. Otra vez, en todo esto José no protestó. No hubo quejas. No renegó de su condición.

Él fue como una oveja muda en medio de sus trasquiladores. Sufrió en silencio. En esto lo vemos como el mismo Cristo, sufriendo, aunque injustamente. Ahora lo vemos en la cárcel pagando una “condena” que durará dos años por una total injusticia. No fue justo lo que hicieron sus hermanos, no fue justo lo que hizo la mujer de Potifar y tampoco fue justo lo que hizo Potifar.

B. Un Joven Preso Encargado De La Cárcel (Verss. 21-23)
José había llevado una vida intachable desde su hogar hasta la cárcel. Vivió intachable en la casa de Potifar con su comportamiento con su mujer, y ahora, aunque está preso injustamente, su carácter piadoso fue puesto a prueba severamente, pero brilló en medio de esa oscuridad.

Génesis no habla de las condiciones de la prisión enfrentadas por José, pero sí encontramos una descripción de cómo fue tratado en Salmos 105:18. Sus pies fueron heridos con grillos; su cuello fue puesto en un collar de hierro. Una vez más, José hizo lo correcto.

Él debería haber sido honrado por su virtud, y la esposa de Potifar avergonzada por sus intenciones inmorales. Sus cadenas ya eran muy pesadas, pero se hicieron aún más pesadas por la manera tan injusticia como se dieron los hechos.

Son estos momentos cuando la mente grita ante la injusticia y las malas acciones. Y habrá un incidente más en la vida de José que profundizará el abuso. Sin embargo, aunque vive en esa condición, el texto dice que Dios le dio gracia y lo puso como jefe de los presos. Así es como marcha el plan de Dios.

III. JOSÉ FUE OLVIDADO AUN HACIENDO EL BIEN

A. Haciendo Bien En La Cárcel, Pero Olvidado (Génesis 40:20-23)
En la cárcel José hizo el bien revelando los sueños al panadero y al coopero. El jefe de los coperos fue primero y contó su insólito sueño, de acuerdo con los verss. 9-11 y la interpretación dada por Dios a José en los verss. 12-13. El resultado de estos sueños fue que dentro de tres días el copero real sería restaurado al servicio del rey, mientras que el pandero iba a ser ahorcado.

Y antes que ellos salieran de la cárcel, José hizo su súplica a estos hombres (verss. 14-15), pidiendo la bondad de mencionar su nombre ante Faraón, para salir de aquella oscura habitación. El texto nos dice que José vivió allí dos años preso, simplemente porque ni el panadero ni el coopero intercedieron delante del Faraón. De esta manera, y según Génesis 40:21-23 el Faraón restableció al jefe de los coperos en su puesto, y este puso la copa en la mano de Faraón.

Pero al jefe de los panaderos lo ahorcó, tal como José les había interpretado. Y cuando José esperaba oír noticias de su condición, pensando que alguno de ellos iba a hablar al Faraón, simplemente se olvidaron. José seguía esperando el “indulto presidencial”.

B. Soportando Todo Este Sufrimiento Sin Perder La Fe
Sobre esto, el escritor Meyer ha hecho una serie de preguntas que descarnan todos los momentos por los que José le tocó vivir. He aquí algunas de ellas para ser consideradas en esta historia de José. “¿Tiene alguna utilidad ser bueno? ¿Podría haber algo de verdad en lo que mi padre me enseñó acerca de que el bien llega a los buenos y el mal a los malos? ¿Hay algún Dios que juzgue con justicia en la tierra?”

Y luego Meyer nos habla: “Tú que has sido incomprendido, que has sembrado semillas de santidad y amor para cosechar nada más que desilusión, pérdida, sufrimiento y odio, sabes algo de lo que José sintió en ese miserable calabozo”.

Y una cosa es experimentar una tragedia repentina, como la pérdida de un hijo o el descubrimiento de alguna enfermedad temida en tu cuerpo y ser encarcelado por crímenes que nunca cometiste, pero otra cosa muy distinta es experimentar la implacable miseria de esa pérdida durante meses o incluso años después. José es un ejemplo de sufrir sin perder la fe.

IV. JOSÉ FUE EXALTADO POR MANTENERSE FIEL

A. El Soñador Vivió Su Sueño (Génesis 41:37-44)
José fue vendido por veinte piezas de plata, pero sus hermanos no sabían que él sería su salvador, pues aquellos sueños donde veía que once manojos de trigo, cada uno representando a uno de sus hermanos, se inclinaban ante su manojo, o que once estrellas se inclinaban ante él, ahora se han cumplido.

Él ahora es el señor de las tierras de Egipto; José es el inmediato al Faraón, y solo a través de él todo será gobernado y administrado en medio de aquella hambre. Ciertamente él pasó por lo más incompresible, y vivió el más injusto tratamiento de parte de sus hermanos, pero al final dijo: “Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo” (Génesis 50:20).

Un corazón puro y santo podrá pasar por las más impensables pruebas y sufrimientos, pero al final será recompensado por aquel que dirige la vida, hasta lograr sus verdaderos propósitos. José se convirtió en el salvador de sus hermanos. Él fue el gran eslabón en el programa divino para la salvación del mundo por medio de Israel.

B. Un Banquete Para Develar Su Identidad (Génesis 45:4)
El momento para revelar su identidad había llegado. Sus emociones ya no daban para más. El texto que se usa para hablar de la explosión del llanto de José es por demás elocuente: “Entonces se dio a llorar a gritos; y oyeron los egipcios, y oyó también la casa de Faraón” (vers. 2).

Sus hermanos le habían propinado mucho dolor, pero en lugar de vengarse con odio y coraje, se venga de ellos con un profundo amor y gran perdón. Ahora llora en presencia de ellos, diciendo: “Yo soy José; ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él” (vers. 3).

Más adelante dijo estas palabras: “Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros” (vers. 5). ¿No fue esta misma la actitud de Cristo? Hicieron con él todo, hasta llevarle a la cruz, y desde allí dijo estas palabras: “Perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Cuando Dios dirige los hilos de nuestra historia aun el sufrimiento injusto se torna en bendición para otros. José fue exaltado porque aplicó la “venganza del perdón”.

La historia del sufrimiento en la vida de José comenzó en Génesis 37:18-24. Pero ahora vea la diferencia con las palabras de Génesis 50:19- 21. No vemos en ellas venganza, ni odio, sino mucho amor. José trató a sus hermanos con misericordia y con un favor inmerecido.

Pero la pregunta es esta, ¿cómo puede el amor, la misericordia, y la gracia cultivada en el corazón, mantenerse después de haber sido tratado de manera tan injusta? ¿Cómo surge el perdón de un corazón que ha sido tratado con tanta falta de amor?

La única explicación es cuando ese corazón decide vengarse, aplicando el perdón, y deja la venganza a Dios, porque él dijo: “No os venguéis vosotros mismos, amados míos; sino dejad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Romanos 12:19).

Cuando alguien le haga algo injusto, tome venganza de él, pero ¿cómo? pues amándolo y perdonándose como Cristo nos perdonó a nosotros también.

 

Fuente:
Pastor Julio Ruiz

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