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Casco de salvación

“Pónganse el casco de salvación y tomen la espada del Espíritu, la cual es la palabra de Dios.” Efesios 6:17

Cuando un soldado se vestía para la batalla, el casco era la última pieza de armadura que se colocaba antes de continuar. Fue el acto final de preparación para el combate. Un casco era vital para la supervivencia, protegiendo el cerebro, la estación de comando para el resto del cuerpo. Si la cabeza se dañaba, el resto de la armadura sería de poca utilidad.

Es notable que muchos minimizan el uso del casco de la salvación. Sin embargo, hay varios beneficios del casco:

Rechaza las dudas: Las circunstancias difíciles de la vida pueden crear dudas acerca de si Dios realmente nos ama o que su Palabra sea verdadera. Con el casco de la salvación firmemente en su lugar, podemos «derribar argumentos…y llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo» (2 Corintios 10: 5).

Renueva tu mente: Nuestra mente es un campo de batalla y el casco de salvación actúa como un vallado que provee el ambiente propicio para la renovación. Romanos 12:2 nos instruye a renovar nuestra mente al permitir que la verdad de la Palabra de Dios elimine todo lo que sea contrario a ella. El resultado de esa batalla determina el curso de nuestras vidas.

Provee perspectiva eterna: El casco de salvación protege tu visión y mantiene tus ojos fijados en el autor y consumador de la obra (Hebreos 12.2) y con esto puedes mantener una perspectiva eterna y de las cosas que están por venir a tu vida. De lo contrario solo piensas en el ahora y el ayer.

Permite enfocarte: Con el casco de salvación puesto puedes concentrarte ahora en proteger el resto de tu cuerpo porque el casco «guardará nuestros corazones y nuestras mentes en Cristo Jesús» (Filipenses 4:7). La mente protegida se vuelve más aislada contra las sugerencias, los deseos y las trampas que el enemigo establece para nosotros.

Jesús dijo: «No teman a los que quieren matarles el cuerpo; no pueden tocar el alma» (Mateo 10:28). La idea en este versículo es que, al prepararnos para los ataques de Satanás, debemos agarrar ese casco y abrocharlo firmemente porque la salvación es nuestra seguridad.

Debemos permitir que la verdad de Dios lave continuamente las inmundicias, las mentiras y la confusión de nuestra mente y que podamos adoptar la perspectiva de Dios, la mente de Cristo.

La salvación de Dios es un estado presente y eterno que Sus hijos pueden disfrutar en el presente y en el porvenir. El casco de la salvación es la protección diaria y la liberación de nuestra naturaleza pecaminosa y los planes de Satanás contra nuestra vida.

Señor vengo delante de ti en este día agradeciéndote por la salvación que actúa como un casco para proteger mi mente y todo mi cuerpo. Te ruego que fortalezcas mi fe, afirmes mis pies y pongas un vallado alrededor de mi mente y mi vida.

Fuente:
Pr. Arnold Enns

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