LA DOCTRINA  DE JEZABEL   -2-

LA DOCTRINA  DE JEZABEL   -2-

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Miguel A. Matos

(2 DE 3) 

Aquellos que predican la doctrina de Cristo demuestran al pueblo la diferencia entre lo santo y lo profano, lo bueno y lo malo. No sale mezcla de sus labios. “Enseñarán a mi pueblo a discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo impuro y lo puro” (Ezequiel 44:23).

Ezequiel denuncia a estos falsos profetas que se enriquecen trayendo mensaje de justificar el pecado. “Porque en medio de ella hay una conspiración de sus profetas; son como un león rugiente que arrebata la presa. Devoran a la gente, se apoderan del patrimonio y de las cosas preciosas, y multiplican sus viudas en medio de ellos. Sus sacerdotes violan mi ley y profanan mis cosas sagradas. No hacen diferencia entre lo santo y lo profano, ni enseñan a distinguir entre lo impuro y lo puro.

Con respecto a mis sábados esconden sus ojos, y he sido profanado en medio de ellos. Sus profetas les han recubierto con cal. Ven vanidad y les adivinan mentira, diciendo: “Así ha dicho el Señor Jehová, pero Jehová no ha hablado.” (Ezequiel 11: 25-28).

Como resultado, tenemos toda una generación de jóvenes turbados que ni siquiera pueden reconocer lo maligno cuando lo ven. Los falsos profetas los han engañado. A ellos se les dice que el sexo extramatrimonial es bueno siempre y cuando se esté enamorado y se respete a la otra persona. Predicadores y maestros han venido a ser los grandes defensores del pecado en la nación.

La doctrina de Jezabel promueve la codicia.
“Nabot respondió a Acab: ¡Guárdeme Jehová de darte la heredad de mis padres! Acab se fue a su casa decaído y enfadado por las palabras que le había respondido Nabot de Jezreel, quien le había dicho: “No te daré la heredad de mis padres.” Se acostó en su cama, volvió su cara y no tomó alimentos. Jezabel, su mujer, fue a él y le preguntó: – ¿Por qué está decaído tu espíritu, y no tomas alimentos? ¿Tú actúas ahora como rey sobre Israel? ¡Levántate, toma alimentos, y alégrese tu corazón! ¡Yo te daré la viña de Nabot de Jezreel! (1 Reyes 21:1-7).

Escucha la doctrina de Jezabel: Tú eres rey. El número uno. Tú tienes derechos. Que nada te detenga en obtener lo que desees. Ella le dijo a Acab: “alégrate, regocíjate, yo la obtendré por ti.” Esta es la doctrina de la prosperidad en síntesis: No te apures. No te sientas triste o acongojado por esos deseos que te están comiendo por dentro. Yo lo conseguiré para ti. Al igual que los métodos engañosos que usa Jezabel, estas doctrinas tuercen y usan incorrectamente la Palabra.

El gran engaño en la iglesia moderna es el uso de la Palabra de Dios para ponerle una etiqueta de aprobado a la codicia. En su faz, la doctrina de Jezabel trabaja. (Véase 1 de Reyes 21:14-16).

Le consiguió a Acab lo que quería. El se posesionó de sus derechos porque cuando un hombre era apedreado por alta traición al rey, sus derechos revertían al rey. Nunca ha habido duda que para muchos, esta doctrina de prosperidad funciona. Como Acab, ellos están disfrutando de sus posesiones.

Pero Acab no podía disfrutarla plenamente porque un impertinente profeta de Dios se lo impedía. Aconteció que vino la palabra de Jehová a Elías el tesbita, diciendo: “Levántate, desciende al encuentro de Acab, rey de Israel, que reside en Samaria. He aquí que está en la viña de Nabot, a donde ha descendido para tomar posesión de ella. Le hablarás diciendo: Así ha dicho Jehová: ¿Has asesinado y también has tomado posesión? Luego le hablarás diciendo: Así ha dicho Jehová: En el lugar donde los perros lamieron la sangre de Nabot, los perros lamerán también tu sangre, tu misma sangre. Acab dijo a Elías: ¿Así que me has encontrado, enemigo mío?” El respondió: “Te he encontrado, porque te has vendido para hacer lo malo ante los ojos de Jehová.” (1 Reyes 21:17-20).

Imagínense a Acab paseando alrededor de su nueva posesión, diciendo: ¡No es la vida maravillosa, Ah Jezabel! Puede que no esté de acuerdo con sus métodos, pero hace lo que dice. Pero siguiendo inflexiblemente sus pasos está el profeta Elías. Acab, perturbado, reacciona. El sabía lo que le venía. Su conciencia le dijo: “Me has hallado enemigo mío.”

Así también es hoy en día, Dios ha enviado profetas a todas partes de esta tierra, clamando a viva voz, denunciando la doctrina del materialismo de Jezabel, haciéndole bien incómodo a los cristianos el disfrute de los entretenimientos y pertenencias. Estos se han alineado a la doctrina. No lo pueden ver, pero el pecado esta detrás de todo esto. Cada vez que trueno en contra de la doctrina de la prosperidad, siento el espíritu y poder de Elías sobre mi. Vas a oír más y más la exposición de la doctrina de Jezabel. Por doquiera voces proféticas se oirán claramente clamando: “Pecado. Estás poseído porque te has alineado al pecado.”

Jezabel odia a los profetas de Dios.
Y Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de como había matado a espada a todos los profetas. Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero diciendo: “Así me hagan los dioses, y aún me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos.” (1 Reyes 19:1-2).

Los cristianos atados por la doctrina de Jezabel no tienen ninguna estima por los profetas de Dios. Están entenebrecidos, como Jezabel lo estuvo, inconmovible, como cuando Acab le contaba detalladamente el maravilloso despliegue de autoridad sobrenatural en el Monte Carmelo. Escuchen a Acab: “Pero Jezabel, es posible que nosotros necesitemos oír. Yo lo vi con mis propios ojos. Nuestros profetas alborotaban y bailaban por horas, pero no había poder. Elías solo habló Palabra de Dios y el fuego descendió. Por todas partes había personas arrepintiéndose. Le daban la espalda a la idolatría. Dios envió un avivamiento de santidad.” Pero Jezabel no fue impresionada. Al contrario, fue más endurecida.

Así es ahora. Los maestros de la doctrina de Jezabel y aquellos igual a Acab, que son sus víctimas, no están abiertos a, ni convencidos del Espíritu Santo, ni del mensaje del arrepentimiento y de santidad. Lo oyen, y entonces siguen su camino, con más determinación que antes, en sus doctrinas. No hay temor de Dios ante sus ojos.

La señal más elocuente de un maestro falso y de la doctrina de Jezabel es hacer caso omiso a las advertencias proféticas y el rechazo de oír acerca del juicio. Lo tildan de confusión y perdición. Se ríen, mofan y lo ridiculizan. No tienen respeto por señales adversas. Jeremías dice que esos pastores son ciegos y mudos. El Señor dice: “Pero no escucharon ni inclinaron su oído, sino que caminaron en la dureza de su malvado corazón, según sus propios planes. Caminaron hacia atrás y no hacia adelante” (Jeremías 7:24).

Esos que enseñan la doctrina de Jezabel reclaman ser profetas. Pero hay una prueba para verdaderos y falsos profetas. Los profetas de Jezabel solo profetizan buenas cosas, paz y prosperidad. “Todos ellos son para mí como Sodoma, y sus habitantes como Gomorra. Por tanto, así ha dicho y en los profetas de Jerusalén he visto algo horrible: Cometen adulterio, andan en la mentira y fortalecen las manos de los malhechores, de manera que ninguno se convierta de su maldad.

Por tanto así ha dicho Jehová de los ejércitos acerca de los profetas: He aquí que les hará comer ajenjo y les hará beber aguas envenenadas, porque de los profetas de Jerusalén ha salido la corrupción a todo el país.” “Así ha dicho Jehová de los Ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan.

Ellos os llenan de vanas esperanzas, hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová. Continuamente dicen a los que desprecian la palabra de Jehová: tendrán paz. Y a cualquiera que anda tras la porfía de su corazón dicen: No vendrá el mal sobre vosotros.” (Jeremías 23:14-17). Ellos no ayudan a nadie a salir de la maldad. Hablan vanidades, y actúan tontamente desde el púlpito. ¡Son payasos!

Miguel Matos

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