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La Familia. Pilares de Valor y Significado en Nuestras Vidas

LAMENTACIONES 4:1-2 ¡Cómo se ha ennegrecido el oro! ¡Cómo el buen oro ha perdido su brillo! Las piedras del santuario están esparcidas por las encrucijadas de todas las calles. 2 Los hijos de Sion, preciados y estimados más que el oro puro, ¡Cómo son tenidos por vasijas de barro, obra de manos de alfarero!

Verdaderamente todas las personas que forman nuestras familias son valiosas, e importantes, pero lastimosamente satanás por medio de la sociedad actual, es decir, sus valores materialistas, sus estándares llenos de vanidad, sus prioridades llenas de egoísmo, y la maldad del pecado han logrado que millones de personas en el mundo sientan que su vida NO TIENE VALOR, y por eso viven en depresión, con baja autoestima, llenos de ansiedad, y muchas veces pensando en quitarse la vida pues llegan a creer que su vida no tiene vale nada o que no tiene sentido.

Pero como cristianos tenemos que reconocer y hacer comprender a cada miembro de nuestra familia lo que la palabra de Dios nos enseña con respecto a nuestro valor individual como personas y como hijos e hijas de Dios.

ES POR ESO QUE TENEMOS QUE COMPRENDER QUE:
I) NO ES EL MUNDO NI LA SOCIEDAD QUIEN DEFINE NUESTRO VALOR

(Génesis 1:27) Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó;varón y hembra los creó.

Cada uno de nosotros vivimos en este mundo, pero no somos creación de este mundo, nuestra vida no ha sido diseñada y creada por la sociedad, sino por nuestro Dios.

Somos valiosos e importantes porque somos creación de Dios, la vida que tenemos fue dada por él , somos hechura suya, reflejamos su poder, su amor, y su sabiduría por medio de nuestra vida-

Y somos valiosos e importantes porque no solamente somos creación de Dios, sino que ahora también somos hijos y parte de la familia de Dios por medio de la fe en nuestro Señor Jesucristo (Efesios 2:17-19) Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; 18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. 19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

NO SON LAS CIRCUNSTANCIAS DE NUESTRA VIDA, NI EL DOLOR, NI EL SUFRIMIENTO QUE HEMOS EXPERIMENTADO LO QUE DETERMINA NUESTRO VALOR

Jeremías 31:3-5) Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. 4 Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas. 5 Aún plantarás viñas en los montes de Samaria; plantarán los que plantan, y disfrutarán de ellas.

Muchas personas sienten que su vida ha perdido valor por lo que han sufrido, por los abusos, abandono o sufrimientos que han experimentado, por no haberse sentido amados.

Muchos han sufrido desde su infancia maltratos, abusos o abandono de sus padres y eso ha hecho que lleguen a pensar que no son importantes para nadie o que su vida no será valorada por nadie.

Pero el Señor nos dice que a pesar de lo que hayamos sufrido, a pesar del daño que otros hicieron en nuestra vida él nos ama con amor eterno, y que a pesar del daño que nos causaron él nos restaura, él nos edifica.

La palabra de Dios nos muestra que somos tan valiosos para nuestro Dios que a pesar que todos nos pudieran abandonar, aún nuestros padres, él siempre estará con nosotros, él nunca nos olvida y nunca nos abandona (Isaías 49:15) Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque te olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.

Si un billete que puede estar arrugado, sucio, manchado, roto, sigue manteniendo su mismo valor, ¿Cuánto más la vida de una persona? ¿Cuanto más tu vida si eres un hijo de Dios?

NO SON LAS PERSONAS QUIENES DEFINEN NUESTRA IMPORTANCIA Y NUESTRO VALOR

(Isaías 43:4) Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.

Muchas veces permitimos que las personas definan nuestro valor, y con sus menosprecios, con sus rechazos, hacen que nuestro corazón se llene de tristeza y dolor, pues nos hacen sentir que no valemos, o que no somos importantes para nadie.

REFLEXIONEMOS SOBRE ESTA ANÉCDOTA QUE NOS HABLA SOBRE QUIEN CONOCE DE VERDAD NUESTRO VALOR :

Había un joven que en su interior se encontraba perdido, lleno de conflictos internos que le limitaban. Es más, cada vez que intentaba realizar una tarea vivía una sensación de frustración por no realizarla correctamente. Se sentía juzgado y mediocre. Un día, cansado de esta situación se dirigió al maestro del pueblo y le dijo: «He venido a verte porque me siento vacío. Todo el mundo me dice que no sirvo, que no hago nada bien. Me siento torpe y tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren los demás?»

El maestro, sin mirarle a la cara, respondió: «Lo siento mucho, pero ahora mismo no puedo ayudarte. Debo solucionar primero un problema que llevo días postergando». Tras una breve pausa añadió: «Si quisieras ayudarme con una cuestión, tal vez pueda ayudarte después».

Tras escuchar estas palabras el muchacho se sintió de nuevo desvalorizado y sin obtener su ansiada respuesta. Dudó por unos segundos y finalmente contestó: «De acuerdo, te ayudaré. ¿Qué puedo hacer por ti?».

«Bien», asintió el maestro. Entonces, se quitó el anillo que llevaba en el dedo meñique y añadió: «Tengo una deuda pendiente con una persona y no tengo suficiente dinero para pagarle. Acércate al mercado lo más rápido que puedas y vende este anillo por la mayor cantidad de dinero posible, pero recuerda, que no sea por menos de una moneda de oro».

El muchacho cogió el anillo y fue corriendo al mercado. Al llegar, se lo ofreció a los mercaderes. Algunos mostraban cierto interés. Otros ni siquiera eso.

Y por último, había quien se reía al escuchar la cantidad de dinero exigida. Uno de los allí presentes se acercó y le explicó: «Una moneda de oro es demasiado dinero por un anillo como ese. Como mucho te ofrezco una moneda de plata y una de cobre». Pero el joven tenía unas indicaciones claras, no menos de una moneda de oro. Finalmente, cabizbajo y derrotado por su nuevo fracaso, desistió y volvió.

Al regresar junto a su maestro le explicó lo sucedido: «Lo siento, pero ha sido imposible conseguir lo que pedías. Lo máximo que me han ofrecido ha sido una moneda de plata y otra de cobre. Tus palabras me han dado una idea, dijo el maestro, Para saber cuánto podemos pedir, hemos de saber cuánto vale. Ve al joyero del pueblo y pregúntale por el valor real del anillo. No importa la cantidad que te ofrezca. No lo vendas. Y vuelve de nuevo con el anillo».

El joven fue corriendo de nuevo al pueblo. El joyero examinó el anillo minuciosamente durante varios minutos. Lo miró con lupa, lo pesó y en un tono muy serio afirmó: «Dile a tu maestro que si lo quiere vender ya, le puedo dar 80 monedas de oro, El muchacho incrédulo por lo que acaba de oír, exclamó: ¡80 monedas de oro! Voy ahora mismo a contárselo al maestro.»

El muchacho corrió emocionado hasta la casa del anciano y le contó lo que el joyero le había dicho. El sabio contestó: «Gracias por la información. Ahora escucha atentamente. Al igual que el anillo, tú eres una joya preciosa. Y cómo tal, sólo puede ser valorada adecuadamente por un experto. ¿Acaso pensabas que cualquiera podía descubrir su verdadero valor?». Mientras regresaba el anillo a su dedo meñique, el maestro añadió: «Todos somos como esta joya. Valiosos y únicos. Y andamos por los mercados de la vida pretendiendo que personas inexpertas nos digan cuál es nuestro auténtico valor». EL EXPERTO QUE CONOCE VERDADERAMENTE NUESTRO VALOR ES DIOS.

A pesar del rechazo, a pesar del menosprecio de las personas DIOS SIGUE CREYENDO EN TI, él tiene un plan maravilloso, un propósito bueno para tu vida, y lo cumplirá aun a pesar de lo que las personas opinen o piensen de ti

Lo vemos en la vida de José (Génesis 45:7-9) Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. 8 Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto. 9 Daos prisa, id a mi padre y decidle: Así dice tu hijo José: Dios me ha puesto por señor de todo Egipto; ven a mí, no te detengas.

Los vemos en la vida de Moises (Hechos 7:35-37) A este Moisés, a quien habían rechazado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez?, a éste lo envió Dios como gobernante y libertador por mano del ángel que se le apareció en la zarza. 36 Este los sacó, habiendo hecho prodigios y señales en tierra de Egipto, y en el Mar Rojo, y en el desierto por cuarenta años. 37 Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis.

FRASE: «Nadie es insignificante ante Dios; todos somos amados y valiosos a sus ojos.»

 

Fuente:
PASTOR OSCAR FLORES | EL SALVADOR

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