Voz del Tabernáculo

Por Su gracia permanecemos; por Su Palabra discernimos

«Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad».
2 Corintios 12-9

No es por nuestras propias fuerzas que podemos continuar; es por la gracia infinita de Dios que nos sostiene en medio de las pruebas, nos fortalece en nuestras debilidades y nos permite permanecer firmes aun cuando el camino se torna difícil.

Pero la vida cristiana no solo requiere depender de Su gracia; también demanda discernimiento espiritual. En tiempos de confusión, cuando las apariencias pueden llevarnos a conclusiones equivocadas y no todo mensaje que se presenta como espiritual está necesariamente sujeto a la verdad bíblica, necesitamos aprender a examinarlo todo a la luz de las Escrituras.

La Palabra de Dios nos exhorta: «Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal» (1 Tesalonicenses 5:21-22). Asimismo, nos advierte que no creamos a todo espíritu, sino que probemos si procede de Dios (1 Juan 4:1).

Discernir no significa vivir sospechando de todos ni convertirnos en jueces de nuestros hermanos. Significa actuar con sabiduría, humildad y responsabilidad espiritual, sin dejarnos impresionar únicamente por las apariencias, las palabras elocuentes o las manifestaciones externas. Todo debe ser examinado a la luz de la Palabra, procurando la dirección del Espíritu Santo.

La gracia nos recuerda que dependemos de Dios; el discernimiento nos llama a permanecer atentos a Su verdad. Ambas cosas son necesarias para caminar con madurez espiritual, guardar nuestro corazón y evitar que el engaño nos aparte del Evangelio de Jesucristo.

Por eso, no se trata solamente de pedirle al Señor que nos fortalezca, sino también que nos conceda sabiduría para reconocer aquello que debemos recibir, aquello que debemos rechazar y aquello que necesita ser examinado con mayor profundidad.

Que nuestra fe no descanse en las apariencias ni en las palabras de los hombres, sino en Jesucristo y en la verdad de Su Palabra. Que la gracia nos sostenga, que el Espíritu Santo nos guíe y que nuestro corazón permanezca humilde delante de Dios.

La gracia de Dios nos sostiene; Su Palabra alumbra nuestro camino. Permanezcamos firmes en Cristo, con fe para continuar y discernimiento para no apartarnos de la verdad.

Margarita García

Margarita García

Directora del Tabernáculo Prensa de Dios

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