
Durante su ministerio terrenal, Jesús habló en varias ocasiones sobre la paz y el descanso que Él ofrece a sus seguidores. Aquí hay algunas palabras alentadoras adicionales de Jesús que nos llenan de gozo y paz:
Juan 14-27-«La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.» Jesús nos asegura que la paz que Él ofrece es diferente a la paz del mundo, es una paz que calma nuestros corazones y elimina el miedo.
Juan 16-33: «Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.» A pesar de las dificultades y tribulaciones que enfrentamos en el mundo, Jesús nos llama a tener confianza en Él, quien ha vencido al mundo y nos ofrece su paz.
Mateo 5:9: «Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.» Aquí, Jesús destaca la importancia de ser portadores de paz y promete una bendición especial para aquellos que buscan y fomentan la paz.
Filipenses 4:6-7: «Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.» Aunque estas palabras son de Pablo, reflejan el mensaje de Jesús sobre cómo la oración y la fe en Dios pueden traer una paz que supera nuestra comprensión.
Colosenses 3:15: «Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.» La paz de Dios debe ser el árbitro en nuestras vidas, guiándonos y unificándonos como un solo cuerpo en Cristo.
Estas palabras de Jesús y de sus apóstoles son recordatorios constantes del descanso y la paz que encontramos en Él, no importa las circunstancias que enfrentemos. Al acudir a Él con nuestros problemas y cargas, podemos experimentar una paz profunda y duradera que sólo Él puede ofrecer



