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Evangelio sin contienda

Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes. 2 Timoteo 2:14

Es común tener impulsos persuasivos que nos lleva a poner en evidencia nuestra inmadurez, somos arrastrados bajo la sabiduría humana que solo aflora sentimientos sobre aquello que creemos y profesamos. Nos dominan las emociones al trazarle a otros que crean nuestras convicciones. Las disensiones son actitudes naturales del hombre, nunca estaremos de acuerdo en cualquier aspecto de temas comunes, pues cada quien tiene puntos de vistas diferentes.

Ahora bien, se supone que los creyentes andamos bajo el mismo Espíritu de Dios y por ende, estamos claros sobre los pensamientos que tengamos acerca de como operan las obras espirituales del Reino; estas guardan el mismo sabor en el corazón porque fue revelado del cielo. En los caminos de Cristo no debe haber tales controversias, sin embargo, muy a menudo lo vemos. En esa línea que muestra debilidad, debemos saber además que Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero Jehová pesa los espíritus. Prov. 16:2

Pablo nos dice que debemos evitar las discusiones que no son nada provechosas. La Palabra de Dios no está hecha para competir, mucho menos para contender, Pablo nos está diciendo que no nos dejemos llevar por las situaciones que surjan a nuestro alrededor. Veremos la herejía en la congregación, disensiones entre los miembros, grupos con pensamientos distintos y penosamente tendremos que lidiar en contra de eso; pero realmente el evangelio nunca puede estar en ese campo de batalla, eso debemos evitar… Que Dios llene tu casa de bendiciones en amor y gracia para este día, Amén.

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