El Corazón Quebrantado

El Corazón Quebrantado

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Tú puedes querer algo, pero si no haces nada, nada va a suceder.  De la misma manera, puedes hacer algo, sin querer algo, y tampoco tendrás los resultados correctos.  Y es también diferente servir a Dios porque se debe, a servirle porque se quiere.  Es Dios quien pone el querer.  La religión te obliga a hacer, dañando tu corazón.  No es lo mismo hacer algo queriendo, que hacerlo porque debes.  El problema es que el que lo hace porque debe, quiere los resultados del que lo hace porque quiere.  Pero el que hace las cosas porque quiere, tiene resultados diferentes porque pone el corazón.  Y el que hace las cosas porque quiere, por agradecimiento, por amor, le pone presión a los demás.

Pero también, en ocasiones, tú tienes que aceptar la presión que se pone sobre tu vida.  Porque, en muchos momentos, Dios va a exponernos a ciertas cosas, a ciertas promesas, a cierto futuro, que si no lo alcanzamos en el tiempo correcto o en un tiempo razonable, nuestra mente y nuestro corazón, nos juega un juego muy difícil.  Uno de los mayores problemas es tener un corazón quebrantado, roto, un espíritu quebrantado.  Los animales salvajes que vemos en zoológicos, tienen un corazón, un espíritu quebrantado.  Para adiestrar a un animal, tienes que romperle el espíritu hasta el punto que se acomode en ese lugar.  Tienes que doblegarlos al punto que no quieran comportarse como en la selva, pero sigan siendo lo que son.  La vida ha llevado a muchos a quebrarse el corazón, y no se les despierta por nada; y cuando Dios les presenta las diferentes oportunidades, en vez de desear, querer, alcanzar, retroceden a ese espíritu quebrantado.

El ánimo del hombre soportará su enfermedad; mas ¿quién soportará al ánimo angustiado?”  Proverbios 13:12

Una persona con una enfermedad en su físico, pero con el espíritu correcto, se levanta, prospera, progresa, sigue hacia delante.  Vemos gente que le falta una pierna, un brazo, pero tienen más vida que muchos de nosotros.  Están en silla de ruedas, pero juegan baloncesto.  Con el espíritu correcto, no importa la dificultad, sigues hacia delante.  Pero ¿cómo tú arreglas a alguien que tiene el espíritu quebrado?  ¿Cómo tú arreglas al impedido de espíritu?  Todo el que tiene un problema externo, con el espíritu correcto, lo soporta, sigue hacia delante, prospera, progresa, busca la manera, intenta; pero aquel que tiene el espíritu quebrado ni él mismo se soporta.  Es gente que no aspira a nada en la vida.  Lo que quieren es paz, pero esta vida es caos.  Génesis comienza con la tierra desordenada y vacía; Dios la arregló, puso al hombre, y el hombre volvió y la dañó.  Esta tierra está dañada, y la gente piensa que Dios vino a arreglar la tierra, pero vino a arreglar al hombre para que pueda vivir en esta tierra dañada, llena de caos y problemas; para que tú puedas vivir por encima del caos y los problemas, sin que tu espíritu se quebrante.

Ten un espíritu que no importa lo que te pase, tú sigas hasta completar.  Que tu problema no termine contigo.  Aunque aquellos a tu alrededor te digan: Quítate, no vale el esfuerzo; que tu espíritu te diga que tú tienes que seguir hasta alcanzar y lograr todo lo que Dios te ha prometido.  Levanta el espíritu quebrado, aunque sea lo último que hagas.

¿Qué quebranta tu espíritu?  El mal uso de tus emociones.  Cuando pones tus emociones en el lugar incorrecto, cuando te emocionas con las cosas incorrectas, cuando te desilusionas emocionalmente; ese apego emocional que ponemos a personas y cosas en la vida, buscando en gente y en cosas, la satisfacción que debe venir únicamente de nuestro espíritu.  Dependemos de ellos, y entonces nos hieren, nos lastiman y van quebrantando poco a poco nuestro corazón.

Otra cosa que hace que el corazón se quebrante es nuestra inmoralidad.  Tú no puedes pensar que no te afecta en tu espíritu el saber que estás haciendo algo mal, y sigues haciéndolo.  ¿Quieres tener éxito?  Deja de hacer lo que estás haciendo, que sabes que no deberías de estar haciendo, y comoquiera sigues haciendo.  Si haces eso, ya estás por encima del 95% de la gente.  Tú sabes lo que no deberías estar haciendo, pero continúas haciéndolo.  Pero después te preguntas por qué tienes el corazón quebrantado.  Si empiezas tu día apagando la alarma para dormir cinco minutos más, empiezas tu día mal porque le estás mandando un mensaje a tu mente, que a todo compromiso que has hecho, siempre le puedes fallar, aunque sea contigo mismo.  Si ya sabes que te vas a levantar más tarde, mejor ponlo a la hora que sabes que sí te vas a levantar, y cuando suene, levántate; pero no lo pongas más temprano para engañarte.  Te comprometes a una hora, levántate a esa hora.  Alguna que otra vez, una excepción es una cosa, pero no puede ser todo el tiempo.

Hay algo dentro de ti que se despierta cuando Dios habla una palabra sobre tu vida, y es el poder de tu fuerza de voluntad.  Es un momento donde hay algo dentro de ti que siempre te despierta, y tú le debes dar gracias a Dios que eres de esos pocos predestinados que, cuando oye la palabra de Dios, algo ha pasado en tu vida, se ha despertado tu corazón y te has levantado.

La Biblia nos habla del endemoniado gadareno, que lo ataban y no podían controlarlo; pero un día oyó que Jesús estaba cerca, y cuando llegó Jesús, este hombre se tiró de rodillas delante de Jesús.  Tirado allí, le dice a Jesús: ¿Por qué atormentas mi alma?  Esa es la dicotomía de los que servimos a Dios; le servimos, pero nuestra alma todavía está atormentada.  Los que le servimos a Dios estamos de rodillas, pero no hay mejor lugar para estar que de rodillas delante del Señor, entendiendo que llegó el día de tu libertad, el momento en que aquello que había en tu corazón se va a despertar.  La persona que sigue tratando de agarrarse, de sostenerse, de contenerse, nunca alcanza nada.  Los que estamos de rodillas, no siempre tenemos paz, tenemos nuestra alma atormentada, pero hemos aprendido: Si mi alma está atormentada, pero estoy de rodillas, entonces un día tendré libertad.  Dice la Palabra que aquel día, aquel hombre quedó completamente libre, su vida fue cambiada para siempre.

Hoy, aquello que te ha atado por tanto tiempo en tu interior, ese corazón quebrantado, hoy se va a despertar.

Fuente:

Pastor Otoniel Font | Puerto Rico

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