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El Concilio de la Iglesia de Dios celebra con beneplácito y regocijo el 175 aniversario de la Carta Magna de la República Dominicana

El Concilio de la Iglesia de Dios celebra con beneplácito y regocijo el 175 aniversario de la Carta Magna de la República Dominicana, el cual se dio el paso fundamental para convertir el país en un estado de derecho, iniciando su vida jurídica con la proclamación de la primera Constitución el 6 de noviembre del 1844 en la ciudad de San Cristóbal.

Una Constitución que estuvo en el ideario de Juan Pablo Duarte, el cual mantuvo siempre la promesa de una República que tuviera en la ley la única fuente de toda autoridad legítima; en la separación de poderes, como el muro de contención contra la arbitrariedad; y en los derechos y libertades, las únicas posibilidades válidas de progreso y desarrollo de un país.

Aprovechamos para dar a gracia a Dios por los 80 años de vida institucional de nuestra iglesia lo que ha permitido desarrollar una labor pastoral socio- espiritual consistente, integra y de servicio a través de su 897 Iglesias, 93 Capillas, 1,284 pastores y 105,234 miembros, ubicados en cada una de las 32 provincias de nuestra nación, en beneficio de la principal célula de la sociedad que es la familia.

A través de nuestro Seminario Bíblico desde 1965 a la fecha hemos formado miles de pastores y líderes, a través de sus diferentes propuestas académica, dichos pastores y líderes están incertados trabajando en cada comunidad de nuestra nación, contribuyendo de esta manera a dar respuesta a la necesidad socio espiritual de los hombres y mujeres que necesitan de Dios.

Por medio de proyectos y programas integrales, hemos podido formar en valores cristianos basados en las Sagradas Escrituras a cabezas de familias (hombres-mujeres) con especial atención a niños, niñas, adolecentes, jóvenes a nivel nacional; gracias al trabajo tesonero del Seminario Bíblico, al igual que nuestros pastores, personas de fe y practica ejemplar que hacen vida en las diferentes provincias del territorio nacional.

En este octogenario aniversario de vida institucional, el Concilio de la Iglesia de Dios, entiende que la familia es la base de la sociedad, y que actualmente se encuentra influenciada por los factores que quieren destruirla como institución divina, nos referimos al alto índice de embarazo en adolescentes y la irresponsabilidad del progenitor que en muchos casos abandona económicamente a la madre y a la criatura.

A la denominada “Cultura del maltrato” que tiene su enfoque a los niños, hacia la mujer violencia de género convirtiéndose en víctima del feminicidio, producto de la descomposición familiar. Esto nos obliga a que como entidad eclesiástica trabajar más a fondo en bienestar de los miles de familias que componen nuestras iglesias locales, y aquellas que están fuera de nuestros espacios de fe con el fin de crear programas de discipulado cristiano y consejería bíblica para ayudar a las familias que se ven afectadas por diferentes problemas.

Identidad nacional y uso de los Símbolos Patrios Agradecemos infinitamente que nuestro Padre de la Patria Juan Pablo Duarte, concibiera una República basada desde su proyecto original independentista, en valores cristianos y bíblicos. Tenemos el honor y la bendición de ser de los pocos países fundados sobre principios cristianos y el único con las Sagradas

Escrituras en el Escudo Nacional, con el texto en el evangelio de Juan Capitulo 8: 32 que dice: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Sin embargo, hemos estado observando con cierto “asombro”, como se está promoviendo una mala práctica de algunas instituciones públicas, plazas comerciales y publicidad exterior y digital, donde se exhibe la Bandera

Nacional desprovista del escudo, en franca violación al artículo 39 de la reciente Ley 210-19, sobre Símbolos Patrios.

Como denominación nos unimos a las instituciones de la sociedad civil (Instituto Duartiano, la Comisión de Efemérides Patrias) y ministerios cristianos, entidades paraeclesiales que han “levantado su voz de protesta y repudio”, contra estas acciones malsanas, de personas que su único interés es sacar la Sagradas Escrituras del Escudo Nacional y de pretender sacar el
cristianismo y la educación religiosa de las escuelas.

Reflexiones
Durante toda la historia republicana, el país ha tenido procesos históricos de todo tipo, algunos difíciles, pero con la ayuda de Dios el pueblo dominicano ha podido superar sus problemas sociales y políticos, algunos subsisten todavía, son cíclicos en nuestra democracia aún imperfecta, por lo que ofrecemos a la nación las siguientes reflexiones:

1.- Oramos al Señor Jesucristo para que en este año 2019, antesala de las
próximas elecciones presidenciales, congresuales y municipales, los
candidatos a la Presidencia de la República puedan hacer discursos más
propositivos con una visión de cómo se podrán enfrentar los graves problemas
de la sociedad dominicana como son la extrema pobreza, la violencia contra la
mujer, impunidad, delincuencia y la marginalidad.
2.- Seguir trabajando desde nuestras iglesias, en la promoción de valores
basados en las Sagradas Escrituras, principalmente con el derecho a la vida
desde la concepción, con el matrimonio diseñado por Dios (entre un hombre y
una mujer), la defensa de la soberanía y la identidad nacional y el rechazo a la
corrupción en todas sus formas.
3.- Las autoridades elegidas democráticamente, incluyendo las iglesias
cristianas evangélicas, deben manifestar mayor preocupación por los niños,
jóvenes, que son a menudo un recurso poco atendido para el desarrollo de la
sociedad. Hay que poner atención a las mujeres indefensas, víctimas de
maltratos físicos, violencia verbal y muerte; situación que se ha tornado fuera
del alcance de la justicia, y las diferentes entidades públicas y privadas.
4.- Rogar a Dios Todopoderoso para que, de manera definitiva, todos los
sectores sociales unan sus esfuerzos y aportes para la lucha contra la violencia
y la delincuencia.
5.- Oramos también para que el sistema político dominicano genere nuevos
modelos de gobernanza que garanticen el ascenso al poder de funcionarios con
un espíritu de prudencia, tolerancia, integridad y vocación de servicio en el
manejo de sus funciones públicas, no pensando en enriquecerse a ¨costillas¨ de
los gobernados y que produzcan las transformaciones muy anheladas por el pueblo dominicano durante décadas, esta es una deuda que se espera que sea asumida por un liderazgo serio y competente.
6.- Levantamos oraciones para que ese comportamiento que ensombrece a
nuestra sociedad como el tema de la impunidad sea de una vez y por toda
superado y se garantice un régimen efectivo de consecuencias y dicha
impunidad no pueda prevalecer. Al mismo tiempo oramos para tener una
administración de justicia sana para todos, sin aserción de personas.
7.- Rogamos al Señor por la defensa de nuestra soberanía e identidad como
dominicanos, nuestros valores y tradiciones en su mayoría cristianos, la
aplicación de una política migratoria que garantice la integridad del territorio
de la nación y aceptemos una carga migratoria controlada de acuerdo a la
realidad económica y social del país.

Fuente:
Rev. Mauro Vargas Obispo Nacional.

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