
Antes de la venida secreta del Señor, hay cuatro acontecimientos que sucederán: el anti arrepentimiento, el cual da como resultado la turbación, que a su vez conduce a la apostasía generalizada, que es el punto en el que nos encontramos actualmente. Consecuentemente, dicha apostasía dará lugar a la revelación del hijo de perdición.
Previo a analizar la revelación del anticristo, es importante tener conocimiento respecto a los cuatro seres vivientes descritos en Apocalipsis. El primer ser viviente que es semejante a un León, activa al caballo blanco y a su jinete (conquistador); el segundo ser (becerro), activa al caballo rojo y a su jinete (guerrero); el tercer ser viviente (hombre) activa al caballo negro y a su jinete (acreedor), y el cuarto ser (águila volando), activa al caballo amarillento y a su jinete (muerte) (Ap. 4:6.7; Ap. 6:1-2 BTX3).
Es necesario comprender que los caballos son los portadores de las potestades espirituales que mueven cosas en la tierra, y los cuatro seres vivientes son los que dan la orden de salida a los caballos y jinetes. Cuando vemos el contexto bíblico en el antiguo testamento, los jinetes hacen referencia a los cuatro vientos del cielo (Zac. 6:1-5). Así como los cuatro seres vivientes activan a los cuatro vientos del cielo, los cuatro vientos del cielo, activan a cuatro bestias que suben del mar. La primera bestia es como un león, con alas de águila y en la tierra se manifiesta como un hombre; la segunda bestia es semejante a un oso; la siguiente bestia es semejante a un leopardo y la cuarta bestia, es espantosa, terrible y es diferente a las demás (Dn. 7:1-7).
Al analizar lo anteriormente expuesto, podemos asociar las bestias con los cuatro colores de razas en que está clasificada la humanidad, la raza de color blanco, la de color rojizo, la negra y la amarillenta o pálida. En ese orden de ideas, vemos que la primera bestia corresponde a la raza blanca, la segunda con la raza rojiza, la tercera, con la negra y la cuarta, con la amarillenta.
El anticristo se manifestará antes de que venga el día del Señor, dicha revelación está muy cercana, por lo que es fundamental saber que el anticristo es una bestia del mar que se presentará con las facetas del león, oso y leopardo (las primeras tres razas humanas). En esta primera manifestación, el anticristo sufrirá una herida mortal, sin embargo, emulará una resurrección y subirá del abismo, siendo esto la parousía del anticristo, en ese momento, ya se manifestará como bestia, lo cual corresponde a la raza amarillenta (Ap. 13:1-4; Ap. 11:7-8).
En síntesis, como iglesia, nosotros veremos el apocalipsis del anticristo, pero ya no lo veremos en su manifestación plena, es decir, en su parusía. Anhelemos ser aprobados en el tribunal de Cristo, preparémonos y esperemos al Señor (Is. 40:29-31).
Reflexión basada en una enseñanza compartida por el Pastor Vinicio Castillo, del Ministerio Ebenezer. Guatemala.



