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Dios no te Deja

Dios promete a Josué su presencia.  En tu memoria, lo único que tienes que tener son las promesas de Dios, pero en tu corazón, lo que necesitas es la certeza de que Él va contigo dondequiera que tú vayas.  Cuando vas por un nuevo camino, cuando las cosas se ponen incómodas, hay gente que te abandona, que te deja.  Cuando las cosas son inciertas, no todo el mundo lo soporta.  No todos toleran la incomodidad.  Siempre hay quienes están dispuestos a orar por ti, pero no estar contigo.  Pero el abandono de la gente no es Dios abandonándote.  Su palabra dice que Él no te va a dejar.  No todo te va a salir como tú piensas, pero cuando no hay gente al lado tuyo, Dios siempre se encarga de mostrarte que Él no se olvida de ti.

En un momento dado, los cuervos llevaban carne al profeta Elías.  Y como esos cuervos, hay personas en tu vida que Dios usa en tus momentos de mayor crisis, para traer provisión a tu vida y ayudarte a continuar hacia delante.

Hay quienes se van de su país, por ejemplo, porque las cosas parecen ir mejor en otros lugares, pero tú tienes una promesa de Dios, y Él nunca te abandona; y si tienes a Dios, tienes más que cualquiera que se haya ido y no sepa si Dios sigue con él.

En tu memoria, las promesas de Dios; en tu corazón, que su presencia está contigo; y en tus labios, la palabra de Dios.  Dios le dijo a Josué: Esto no es tu sueño, tu meta; esto es mi promesa, yo te lo prometí, se lo prometía tu papá, a tu abuelo, a Abraham, Isaac y Jacob,  y yo lo voy a cumplir; es una promesa; voy a estar contigo aunque gente te abandone, lo único que te pido es que nunca se aparte de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche medites en él.

En vez de estar pensando hoy en todos los problemas, en vez de llenar tu mente de todas las dificultades y situaciones, en vez de estar hablando los problemas que el mundo habla, lo que tienes es que declarar la palabra, que tu mente se llene de esta palabra, que lo que pienses sea la palabra.

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”  Josué 1:8

Dios no es el responsable de tu éxito.  Dios te lo prometió, y no te va a abandonar, pero el responsable de tu éxito eres tú.  Dios dice que tú vas a hacer que tu camino prospere, que sea fructífero, diferente.  ¿Cómo?  Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

Tú deberías saberte al menos un verso bíblico por cada año de tu vida.  Medita en su palabra, en sus promesas para tu vida.  Esa es la única manera de no perder la cabeza, de no temer, de vivir lleno de valentía: Saber que si caminas en su palabra, la victoria es segura.  Hoy levántate y pasa al otro lado.

14 Y he aquí que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas.”  Josué 23:14

En Josué 23, Josué está dando su último discurso ante el pueblo, y hace una declaración porque habían comenzado a vacilar en cuanto a su relación con Dios.  Él les dice: Yo estoy para entrar hoy para el camino de toda la tierra; en otras palabras, estaba diciendo que estaba a punto ya de morir.  Y añade: Pero reconozcan que no ha faltado una sola palabra de todo lo que Dios había dicho acerca de vosotros.

Todo lo que Dios habla de ti es bueno, y no ha faltado una palabra.  Josué dice: Todas os  han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas.  Josué, cuando hace el análisis final de su vida, dice: Todas las palabras buenas que Dios dio de nosotros, todas se han cumplido; ninguna ha fallado.  Qué maravilloso cuando, en tu lápida, puedan escribir eso; que todas las palabras que Dios dio de ti fueron buenas, que no ha fallado a ninguna, sino que todas se han cumplido.  La pregunta es si tú te atreves a levantarte y pasar.

Levántate de la pobreza, y atrévete a intentar prosperar.  Levántate de la mediocridad e intenta la excelencia.  Levántate de la dificultad y pasa al otro lado.

La clave para tu valentía es esta: Que en tu memoria solo esté la promesa de Dios; en tu corazón, su presencia; y en tus labios y en tu mente, su palabra.  Si eres capaz de hacer esto, te vas a levantar y vas a pasar al otro lado.

Fuente:
pastor Otoniel Font | Puerto Rico

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