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Dios Conoce Nuestra Fragilidad y Nunca Olvida Quiénes Somos

SALMOS 103:14 Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo.

Una de las manifestaciones del amor de Dios hacia nosotros es LA COMPRENSIÓN, pues como lo dice el versículo que hemos leído, él conoce nuestra condición, se acuerda que somos polvo, es decir, humanos con debilidades, errores, limitantes, etc.

Es por eso que nos extiende su misericordia, que nos ayuda, que nos sostiene, que nos levanta si caemos, es decir, en su gran amor, a pesar que él es tres veces santo, que en él hay perfección, Dios nos comprende y jamás nos exige más de lo que podemos dar.

Y es por eso que nuestro Dios quiere que nosotros hagamos lo mismo en nuestra familia, que SEAMOS COMPRENSIVOS así como él es comprensivo con cada uno de nosotros (Lamentaciones 3:22) Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.

Lamentablemente hay muchas familias en las cuales HAY MUCHA INCOMPRENSIÓN y por eso no hay armonía en el hogar, sino que hay pleitos, reproches, palabras hirientes y corazones heridos.

REFLEXIONEMOS PRIMERAMENTE EN CÓMO SE MANIFIESTA LA INCOMPRENSIÓN EN LA FAMILIA:
SE MANIFIESTA EN EGOÍSMO Es la incapacidad de salir de uno mismo. La persona egoísta EXIGE SER COMPRENDIDO pero nunca se detiene a preguntar cómo está el otro.

SE MANIFIESTA EN UNA ACTITUD DE INTOLERANCIA E INFLEXIBILIDAD: Es tener la actitud de «A MI MANERA O LA CALLE», es decir, no es flexible, no da margen al error, no entiende ni acepta las debilidades del cónyuge o de los hijos.

SE MANIFIESTA EN EL JUICIO APRESURADO (PREJUICIO): Es la tendencia a criticar, etiquetar y condenar las acciones de la familia sin antes investigar el motivo o las causas de esas acciones.

SE MANIFIESTA EN LA INDIFERENCIA : Muchas veces los cónyuges o los padres pueden ver el sufrimiento de alguien de su familia pero deciden ignorarlo, diciendo: «ESE ES TU PROBLEMA».

Pero tenemos que saber que LA PALABRA DE DIOS NOS MANDA A SER COMPRENSIVOS Y PACIENTES CON LOS DEMÁS (1 Tesalonicenses 5:14) También os rogamos, hermanos, que amonesten a los ociosos, que alentemos a los de poco ánimo, que sostengan a los débiles, que seáis pacientes para con todos.

AHORA RESPONDAMOS LA PREGUNTA, ¿CÓMO PODEMOS PRACTICAR LA COMPRENSIÓN EN NUESTRA FAMILIA?

I) PRIMERAMENTE EDIFICANDO LA ESPIRITUALIDAD EN NUESTRO HOGAR Y CON NUESTRA FAMILIA
(Gálatas 6:1) Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándose a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

No podemos ser comprensivos y pacientes para restaurar al que ha fallado si obramos según la carne, con enojo, ira, egoísmo y soberbia.

Para poder ser comprensivos necesitamos ser llenos del amor y la paciencia del Señor, y para eso tenemos que edificar nuestra espiritualidad, por medio de nuestra comunión con el Señor.

Solamente de esa manera podemos llevar a la práctica lo que nos dice la palabra del Señor (Colosenses 3:13) soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

II) PRACTIQUEMOS LA COMPRENSIÓN DANDO NUEVAS OPORTUNIDADES A LOS MIEMBROS DE NUESTRA FAMILIA, ASÍ COMO DIOS NOS LAS HA DADO A NOSOTROS
(LUCAS 15:18-24) Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. 21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. 22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. 23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; 24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.

Tenemos que reconocer con sinceridad que Dios no nos ha tratado conforme a todos nuestros errores, ni nos ha desechado cada vez que hemos fallado. POR SU MISERICORDIA, NOS HA PERMITIDO LEVANTARNOS, ARREPENTIRNOS, CORREGIR NUESTRO CAMINO Y COMENZAR DE NUEVO.

¡Cuántas veces hemos fallado delante del Señor y nos ha dado misericordia, perdón y una nueva oportunidad!

Y SI DIOS, A PESAR DE NUESTRAS FALLAS, NOS HA DADO NUEVAS OPORTUNIDADES, ¿POR QUÉ NOSOTROS NOS NEGAMOS A DÁRSELAS A NUESTRA FAMILIA?

En la parábola del Hijo Pródigo el padre no aprobó el pecado de su hijo, pero tampoco permitió que su fracaso fuera el final de su historia.

ENSEÑANZA: La comprensión no consiste en justificar lo malo, sino en amar lo suficiente para permitir que quien ha fallado pueda arrepentirse, corregir su camino y comenzar de nuevo.

NO CONVIRTAMOS NUESTRO HOGAR EN UN TRIBUNAL DONDE SIEMPRE SE JUZGA, sino en un lugar donde hay amor, corrección, perdón y oportunidades para cambiar

III) PRACTIQUEMOS LA COMPRENSIÓN APRENDIENDO A ESCUCHAR Y A PONERNOS EN EL LUGAR DE LOS DEMÁS
(SANTIAGO 1:19) Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;

Muchas veces, los problemas familiares no comienzan porque falte amor, sino porque falta la DISPOSICIÓN DE ESCUCHAR, ENTENDER Y CONSIDERAR LOS SENTIMIENTOS DE LOS DEMÁS.

En ocasiones, somos rápidos para hablar, pero lentos para escuchar; rápidos para señalar los errores, pero lentos para preguntar qué está pasando en el corazón de la otra persona.

Practicar la comprensión significa dejar de preguntarnos solamente: ¿POR QUÉ ACTÚA ASÍ? Y COMENZAR A PREGUNTARNOS: ¿QUÉ ESTARÁ VIVIENDO, SINTIENDO O NECESITANDO?

PARA LOGRAR ESTO TENEMOS QUE APRENDER A:
ESCUCHAR ANTES DE JUZGAR. No debemos sacar conclusiones apresuradas sin escuchar primero lo que nuestro cónyuge o nuestros hijos tienen que decir.

RECONOCER QUE CADA MIEMBRO DE LA FAMILIA ENFRENTA LUCHAS DIFERENTES.Quizá el esposo está cargando preocupaciones económicas; quizá la esposa está emocionalmente agotada; quizá un hijo está luchando con temores o presiones académicas o sentimentales que no sabe cómo expresar.

NO SIEMPRE CONOCEMOS LAS BATALLAS QUE SE LIBRAN EN EL CORAZÓN DE QUIENES VIVEN CON NOSOTROS.

CONCLUSIÓN: Un hogar comprensivo no es aquel donde nunca hay errores, desacuerdos o dificultades, sino que es aquel donde cada miembro sabe que puede hablar, ser escuchado y recibir orientación sin ser humillado, es decir, ser tratado con amor y misericordia, de la misma manera como Dios nos trata a nosotros.

Fuente:
PASTOR OSCAR FLORES | EL SALVADOR

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