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UN VOTO DE PAZ POR LAS NACIONES

Cuando los tiempos son difíciles, necesitamos más discernimiento y menos confrontación.

«Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús».
Filipenses 4:7

Hay tiempos en los que los acontecimientos nos invitan a detenernos, observar con responsabilidad y buscar la dirección de Dios. Tiempos en los que no basta con mirar lo que sucede: necesitamos sabiduría para comprender, prudencia para hablar y humildad para reconocer cuánto necesitamos la intervención del Señor.

Hoy elevamos un voto de paz por la República Dominicana, por Haití y por todas las naciones de la tierra.

Que las misericordias de Dios sigan extendiéndose sobre nuestros pueblos. Que nuestros ojos puedan ver con claridad, que nuestros oídos estén atentos a la verdad y que nuestros corazones no se endurezcan ante el sufrimiento de otros.

La República Dominicana y Haití comparten una isla, una realidad geográfica y desafíos que requieren responsabilidad, respeto y decisiones sabias. Orar por la paz no significa desconocer las dificultades, renunciar a la justicia ni ignorar las responsabilidades de cada nación. Significa reconocer que la dignidad humana debe ser respetada y que la convivencia necesita prudencia, verdad y voluntad de encontrar caminos que eviten más sufrimiento.

Como pueblo que cree en Dios, tenemos el deber de orar, pero también de actuar con sensatez, sin dejarnos arrastrar por el odio, los rumores o las provocaciones.

Hoy pedimos misericordia para quienes sufren, sabiduría para quienes tienen responsabilidades de gobierno, fortaleza para quienes trabajan por el bienestar de sus pueblos y discernimiento para todos nosotros.

Que el Señor nos ayude a distinguir entre lo que produce temor y lo que merece nuestra atención; entre las palabras que dividen y aquellas que pueden abrir caminos de entendimiento.

Este es nuestro voto de paz: orar sin cansarnos, hablar sin herir, defender la verdad sin alimentar el odio y mantener nuestra confianza en Dios aun cuando no comprendamos todo lo que acontece.

No sabemos todo lo que traerá el mañana, pero podemos decidir cómo caminar hoy: con fe, con prudencia, con misericordia y con un corazón dispuesto a buscar la paz.

Que las misericordias del Señor no se aparten de nuestros pueblos. Que Su verdad nos guíe y que Su paz guarde nuestros corazones.

República Dominicana, Haití y las naciones del mundo: que Dios nos conceda sabiduría para estos tiempos y nos enseñe a ser instrumentos de Su paz.

Tabernáculo Prensa de Dios (TPD)
Defensora del Evangelio de la Paz de Cristo, el soberano de nuestra paz

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