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Un pacto de bien

Un pacto no es algo de deba tomarse a la ligera. Lamentablemente, nuestra sociedad ha minimizado el peso de un pacto, reduciéndolo a un contrato en el que, lo primero que buscamos es la cláusula de salida o escape, por si las cosas no salen como esperábamos. Pero el pacto de Dios contigo no es así; Su pacto contigo es a pesar de tus circunstancias, de tus errores, de tus recursos.

Hay tres conceptos de debes entender en cuanto al pacto de Dios, específicamente en el área de las finanzas.

Siempre es la intención de Dios hacerte bien. En Deuteronomio 8, se nos dice que es Dios quien nos da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto. En los versos anteriores, Dios le dice al pueblo que a pesar que pasaron por el desierto, Él estuvo con ellos todo el camino. Dios dice que todo lo que pasaron era para su bien, que era su intención que estuvieran bien, que se dieran cuenta que en medio de crisis y dificultades, Él podía ser todo lo que necesitaran. ¿Tenían sed? Él sería agua. Lamentablemente, a veces, servimos a Dios, pero cuestionamos sus intenciones, su verdadero deseo para nosotros. Se nos hace difícil entender que lo que está pasando pueda resultar realmente para bien. No es hasta que maduras que entonces entiendes que esos procesos fueron plataforma que Dios utilizó para bendecirte y prosperarte.

El pacto de Dios es siempre para hacerte bien. La promesa es transformar todo en bendición y victoria; Que a pesar de tus dificultades, tú puedas experimentar Su bien en tu vida; Que entiendas que tu final siempre será mejor que tu principio. Hay cosas que Dios no va a evitar que pasen en tu vida, pero Él te ha dado una palabra: Al final, todo será mejor. Dios no evitó que Job pasara por problemas; pero Job tenía que tener claro que, al fin y al cabo, Dios lo que quería era su bien.

Deja de cuestionar lo que Dios quiere para tu vida. Eso fue lo que ocurrió en el huerto del Edén, y el problema fue que hizo que Adán y Eva tomaran la peor decisión de su vida. Aquella mala decisión los sacó del Edén, mas no de la presencia de Dios. El primero que apareció cuando ellos pecaron fue Dios; de donde salieron fue del Edén, de la tierra prometida, del lugar de prosperidad. Ahora comenzaron a sufrir las consecuencias de trabajar, sin tener los resultados que querían. La serpiente le hizo creer a Eva que Dios no quería el bien para ella; Cuando se le metió eso en la cabeza, Eva comenzó a pensar mal de Dios, y entonces tomó una mala decisión. Dios siempre estuvo con ellos, pero tuvieron que salir del huerto del Edén; y muchas veces nos salimos de nuestra prosperidad, de nuestras riquezas, de nuestra abundancia. Dios siempre está contigo, y cuida de ti; pero te sales de tu lugar de abundancia porque llegas a pensar que lo que Dios tiene para ti no es tan bueno.

En Lucas 15 vemos claramente dos pensamientos; Dos jóvenes que pensaban que su papá no quería lo mejor para ellos; No es hasta que uno de ellos reflexiona y entiende que en casa de su padre está mejor y decide regresar, que todo lo que había perdido le fue restaurado. En el momento en que al hijo se le mete en la cabeza que su padre no quiere el bien para él, es cuando comienza a revelarse y a tomar las decisiones incorrectas. Hoy Dios te dice: No importa lo que estés pasando, mi pacto contigo es que yo quiero hacerte bien.

El pacto de Dios para tu vida y contigo es el vehículo que Él tiene para manifestar su reino aquí en la tierra. La palabra que Dios te da es la forma en que Él puede manifestar su reino, su intención aquí en la tierra. Dios da una palabra, Él tiene un deseo de que ciertas cosas se cumplan aquí en la tierra; y su pacto, su palabra, es lo que permite que esas cosas se cumplan a través de ti.

Cuando Dios se compromete con Abraham, con Isaac, Él quiere que su reino avance, traer lo que está en el mundo espiritual al natural; y la única manera de hacerlo es poniendo su palabra, empeñándola a un hombre, a la humanidad, diciendo: Esto es lo que quiero hacer contigo. La intención de Dios, lo que Él quiere hacer aquí en la tierra, está ligado a alguien que entienda lo que Dios ha hecho con ellos. Cuando tú entiendes que lo que Dios va a hacer está basado en su pacto, y que su palabra es lo que trae la manifestación de ese compromiso aquí en la tierra, tu vida cambia. Ahora puedes ver que tienes que aceptar el plan de Dios para tú poder ver naturalmente todo lo que Él te ha prometido. Por eso Deuteronomio 8 dice: Mi pacto, lo que yo juré te lo voy a demostrar.

El pacto de Dios siempre va a manifestarse a favor tuyo, pero el propósito principal es el avance del reino de Dios. Cuando tú eres capaz de comprender la palabra pacto y vivir en ella, el reino de Dios se promueve. Mientras Jacob prosperaba, el propósito de Dios prosperaba, el reino de Dios avanzaba; Lo mismo pasa contigo; en la medida que entiendes este compromiso de Dios contigo y lo aceptas, caminas en él, tienes fe y actúas en fe, el reino de Dios comienza a avanzar.

Cada vez que tú progresas, prosperas, hay avance y el reino de Dios es manifestado.

Fuente:
pastor Otoniel Font | Puerto Rico

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