Voz del Tabernáculo

Amando Su Ley, Viviendo en Su Presencia

¡Cuánto amo tu ley!
Todo el día es ella mi meditación.”Salmos 119:97

En medio del ruido del mundo, de las múltiples voces que intentan distraernos y desviar nuestro caminar, se levanta una verdad eterna: el alma que ama la ley de Dios, encuentra dirección, consuelo y vida.

No se trata solo de leerla, sino de amarla… de desearla… de hacerla parte del latido diario del corazón. Cuando la Palabra deja de ser un deber y se convierte en deleite, entonces la meditación en ella fluye de manera natural, constante, como un río que no se detiene.

El salmista no habla de una obligación, sino de una pasión. Amar la ley es reconocer en ella la voz misma de Dios guiándonos, corrigiéndonos con ternura, y afirmándose en medio de cualquier circunstancia.

Hoy, el Señor nos llama a volver a ese lugar: donde Su Palabra ocupa nuestros pensamientos, donde Su verdad gobierna nuestras decisiones, y donde Su presencia se hace tangible en cada momento del día.

Porque quien medita en Su ley, no anda en tinieblas.
Quien la ama, camina con sabiduría.
Y quien la guarda en su corazón, lleva dentro de sí una lámpara que nunca se apaga.

Que hoy tu alma pueda decir con verdad:
“Señor, no solo escucho Tu Palabra… la amo, la vivo y la guardo en lo más profundo de mi ser

Margarita García

Margarita García

Directora del Tabernáculo Prensa de Dios

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