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Los que siembran con lágrimas, segarán con gritos de júbilo. El que con lágrimas anda, llevando la semilla de la siembra, En verdad volverá con gritos de alegría, trayendo sus gavillas. — Salmos 126:5-6

Y SUCEDERÁ EN LOS ÚLTIMOS DÍAS,’ dice Dios, ‘QUE DERRAMARÉ DE MI ESPÍRITU SOBRE TODA CARNE; Y SUS HIJOS Y SUS HIJAS PROFETIZARÁN, SUS JOVENES VERAN VISIONES, Y SUS ANCIANOS SOÑARÁN SUEÑOS;  Hechos 2:17

Resumen: Cuba no solo ha vivido la revolución social por la que es conocida. Desde la década de 1990 experimenta una revolución espiritual: crecen las iglesias y otras comunidades religiosas, surgen congregaciones y muchos cristianos se reúnen en hogares con fervor. Esto sucede sin predicación por medios masivos; la fe se comparte mediante las relaciones humanas. Dios ha bendecido a los cubanos, y el Espíritu Santo mueve a las personas a buscarlo y seguirlo. Los años en que el ateísmo dejó vacías las iglesias quedaron atrás. Los creyentes que sufrieron confiaron y esperaron en Dios; hoy muchos regresan a la fe y otros lo buscan arrepentidos.

Cuando se escucha el nombre de la isla de Cuba siempre se piensa en una palabra: Revolución. Con ella se identifica el proceso social que por más de medio siglo se ha llevado a cabo en la isla caribeña. La revolución cubana es tan aplaudida por unos como condenada por otros.

Hay otra revolución que ha sucedido en Cuba, especialmente en los últimos años a la que no se le ha dado mucho espacio en los medios noticiosos. Desde la década de 1990 ha ocurrido en la Isla una verdadera revolución espiritual. Los cubanos, en un tiempo no interesados en la religión ni en las iglesias se han vuelto a ellas. Todas las denominaciones cristianas, así como otras religiones, reportan un crecimiento muy significativo en los últimos tiempos. Es un hecho ya reconocido en Cuba por quienes se dedican al estudio de los fenómenos sociales y por las propias iglesias en sus estudios estadísticos. Además es evidente a simple vista. Hay multitud de nuevas congregaciones y muchas iglesias se reúnen en los hogares de los cristianos, con un entusiasmo y un fervor desbordante. Lo más impactante es que ese fenómeno ocurre en un país donde no se predica el evangelio por los medios masivos de comunicación y la difusión de la fe transita exclusivamente a través de las relaciones humanas sin el uso de propaganda mediática de ningún tipo. Muchos países, que sí tienen esa posibilidad, no experimentan el mismo interés por los asuntos espirituales ni el mismo crecimiento en la vida de las iglesias.

Los cubanos, sin duda, hemos sido bendecidos por Dios, y el Espíritu Santo está obrando en la isla de una manera como nunca antes se había experimentado. Del mismo modo que como en el libro de Génesis, hablando de la creación dice que el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas (Génesis 1:2), ese mismo Espíritu se mueve ahora en el país tocando a las personas y estimulándose para que busquen a Dios y le sigan.

Los años en que las iglesias cubanas se vieron vacías mientras un poderoso movimiento de ateísmo e incredulidad se adueñaba de la nación, quedaron atrás. Sin duda los verdaderos creyentes sufrieron, pero confiaron en Dios y esperaron en él. Aquellos tiempos difíciles pasaron y hoy vemos a muchos regresar a la fe junto a otros tantos que reconociendo su necesidad de Dios, arrepentidos, hoy le buscan con ansias. ¡Dios es grande!

¡Dios les bendiga!

Fuente: Alberto González Muñoz

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