Principal

¡QUIÉN ME DIERA HALLAR A DIOS Y PRESENTAR MI CAUSA DELANTE DE ÉL

JOB 23:3-4 ¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! Yo iría hasta su silla.  Expondría mi causa delante de Él, Y llenaría mi boca de argumentos.

En el texto que hemos leído vemos como Job tiene un anhelo: SABER DÓNDE ESTÁ DIOS PARA IR A SU SILLA Y EXPONER SU CAUSA DELANTE DE ÉL.

Los cristianos sabemos donde encontrarnos con Dios y SABEMOS DONDE ESTÁN LAS SILLAS DONDE PODEMOS HABLAR CON ÉL Y TAMBIÉN ESCUCHAR SU VOZ y ese lugar es la iglesia.

Y aunque sabemos que Dios está en todo lugar pero él Señor pero la Biblia, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, nos muestra siempre la importancia de congregarnos:

(Salmos 84:10) Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.

(Hebreos 10:25) no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

Es importante comprender que cuando venimos a sentarnos en las sillas de nuestra iglesia podemos oír la voz de Dios, podemos comprender su voluntad, podemos ser edificados espiritualmente, podemos ser restaurados por medio de su palabra y de su poder, (Salmos 119:130) La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples.

Entonces ¿PORQUÉ HAY TANTOS CRISTIANOS QUE SEMANA TRAS SEMANA DEJAN SU SILLA VACÍA EN LA CASA DE DIOS?

Es por eso que es muy importante comprender sobre qué nos hablan las sillas de la iglesia, y este día vamos a comprenderlo por medio de la palabra de Dios. Respondamos entonces: ¿DE QUÉ HABLAN LAS SILLAS DE LA IGLESIA?

Un recurso para fortalecer tu ministerio de predicación.
LAS SILLAS DE LA IGLESIA HABLAN DE NUESTRAS PRIORIDADES
(MATEO 6:31-33) No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Verdaderamente si queremos saber cómo están las prioridades de nuestro corazón la silla de nuestra iglesia tiene mucho que decirnos, pues no podemos decir que Dios es la principal prioridad en nuestra vida si no nos congregamos para adorar al Señor y para recibir su palabra.

Lastimosamente cuando permitimos que los afanes de la vida llenen nuestra mente y nuestro corazón, poco a poco nos van alejando de la casa de Dios.

Y eso significa que muchas veces no dejamos de congregarnos porque hayamos dejado de amar a Dios, sino que, quizás sin darnos cuenta, otras cosas han comenzado a ocupar el lugar que antes le dábamos al Señor (Apocalipsis 2:2-4) Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 3 y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. 4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.

TENEMOS QUE SER SABIOS Y NO ESPERAR A QUE LOS PROBLEMAS NOS HAGAN BUSCAR A DIOS (Salmos 78:34) Si los hacía morir, entonces buscaban a Dios; Entonces se volvían solícitos en busca suya. Ni tampoco permitamos que las ocupaciones nos hagan olvidar cuánto necesitamos al Señor en nuestra vida.

CUAL ES LA CLAVE: Aprendamos a ordenar nuestras prioridades, y eso significa TOMAR DECISIONES SABIAS, se trata de reconocer con sinceridad que lo que nos ha alejado de Dios no es el trabajo, ni el negocio, ni los estudios, sino NUESTRAS PROPIAS DECISIONES (Eclesiastés 3:1) Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tenemos que tener la sabiduría de apartar, en medio de nuestras ocupaciones, el tiempo especial que es para nuestro Dios.

LAS SILLAS DE LA IGLESIA HABLAN DE NUESTRO AGRADECIMIENTO
(SALMO 100:4-5) Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. 5 Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones.

Cuando venimos a la casa de Dios TENEMOS QUE VENIR CON UN CORAZÓN AGRADECIDO, no con los hermanos o con él pastor, sino con nuestro Dios porque él es bueno y misericordioso con cada uno de nosotros.

Esto significa que más que la necesidad, la enfermedad o las dificultades, lo que más nos debería motivar a venir a la casa del Señor es nuestro agradecimiento por todo lo que Dios nos ha dado, y principalmente por ese REGALO INMERECIDO, IMPAGABLE E INALCANZABLE PARA NOSOTROS: LA SALVACIÓN (Tito 3:4-5) Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, 5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,

Lastimosamente muchos cristianos siempre están en la silla de su iglesia cuando están clamando por un milagro, cuando están pasando por el fuego de la prueba, cuando están atravesando él valle de sombra de muerte, y eso está muy bien, pues en esa silla hemos orado, clamado y llorado, pero lastimosamente cuando recibimos la bendición del Señor, cuando el Señor obra sus maravillas, NOS ALEJAMOS DE LA IGLESIA Y VAMOS DEJANDO VACÍA ESA SILLA.. Y tenemos que reconocer algo muy importante: EL SEÑOR NO ES INDIFERENTE A NUESTRA FALTA DE GRATITUD (Lucas 17:12-18) Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos 13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! 14 Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. 15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, 16 y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y este era samaritano. 17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?.

LAS SILLAS DE LA IGLESIA HABLAN DE NUESTRA CONVICCIÓN Y MADUREZ ESPIRITUAL
(EFESIOS 4:13-14) hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,

Es importante comprender que la madurez espiritual de un cristiano no se demuestra solamente por cuánto tiempo tiene de congregarse, cuánto conoce de la Biblia o cuántos cargos ha desempeñado en la iglesia, sino también por LA FIRMEZA CON LA QUE PERMANECE EN EL SEÑOR CUANDO LAS COSAS NO SALEN COMO ESPERABA.

En las iglesias podemos ver que siempre hay personas que mientras reciben bendiciones, mientras sus oraciones son contestadas y mientras todo marcha bien en su vida, permanecen fieles consagrándose; PERO CUANDO LLEGA LA PRUEBA, CUANDO LA RESPUESTA DE DIOS TARDA O CUANDO ATRAVIESAN UNA SITUACIÓN DIFÍCIL, COMIENZAN A DESANIMARSE Y TERMINAN ALEJÁNDOSE DE LA CASA DEL SEÑOR (Lucas 8:13) Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan.

Pero también hay otros cristianos que DEJAN DE CONGREGARSE PORQUE SE DECEPCIONARON DE UN HERMANO, porque alguien les habló de una manera que no les gustó, porque no recibieron la atención que esperaban o porque vieron una actitud incorrecta en alguien dentro de la iglesia.

TENEMOS QUE COMPRENDER ALGO: nuestra relación con Dios no puede depender de las bendiciones que recibimos ni de las actitudes de las personas que nos rodean. NUESTRA FE TIENE QUE ESTAR PUESTA EN JESUCRISTO, PUES SOLAMENTE ÉL TIENE LO QUE VERDADERAMENTE NUESTRA VIDA NECESITA (Juan 6:67-68) Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? 68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

CONCLUSIÓN: LAS SILLAS DE LA IGLESIA TAMBIÉN HABLAN DE NUESTRA SABIDURÍA El cristiano sabio busca a Dios, el cristiano sabio comprende que todo puede ser urgente e importante pero una cosa es necesaria: SENTARSE A OÍR LA VOZ DEL SEÑOR. Hay cristianos que se creen tan sabios que se vuelven necios tratando de resolver los problemas de su vida lejos de Dios y se les ha olvidado que separados del Señor nada podemos hacer. Ahora que sabemos de lo que nuestras sillas hablan, ya no las dejemos vacías, vengamos y adoremos juntos siempre a nuestro Dios, ese tiene que ser nuestro anhelo como hijos de Dios (Salmo 27:4) Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré;Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.

FUENTE: PASTOR OSCAR FLORES EL SALVADOR.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Botón volver arriba