
Versículo:
“Todo lo puedo en Aquel que me fortalece.” Filipenses 4-13
Hay momentos en la vida donde algo se detiene…
una fuerza se pierde…
una mano deja de responder…
Y el corazón comienza a llenarse de preguntas, de frustración, hasta de quejas.
Pero Dios no ha cambiado.
Conozco de cerca lo que es ver a alguien enfrentar una limitación en su mano derecha,
y cómo eso puede afectar no solo el cuerpo, sino también el ánimo.
Recuerdo cuando le dije a un hermano querido hace dos años
En nuestra familia, de los seis hermanos, sólo mamá y yo somos zurdas…
Y lo que parecía un detalle, Dios lo convirtió en una semilla de fe.
Comenzamos a creer… a orar… a declarar vida.
Y poco a poco, lo primero que comenzó a moverse fue la mano izquierda.
No fue de un día para otro.
Fueron años de terapia, esfuerzo y confianza en Dios.
Pero también fueron años donde la fe creció.
Hoy puedo decir con gozo:
Ya puedo hacerlo todo… Ahora somos dos zurdos en la familia.
Reflexión:
Dios no está limitado a lo que nosotros perdemos.
Si una puerta se cierra, Él abre otra.
Si una mano falla, Él fortalece la otra.
Porque el poder no está en nuestras capacidades,
sino en quién nos sostiene.
Oración:
Señor, en medio de las limitaciones, enséñanos a confiar.
Cuando algo en nosotros falle, recuerda que Tú sigues siendo fiel.
Levanta la fe, restaura las fuerzas y danos la gracia para adaptarnos sin perder la esperanza.
Y que todo lo que logremos, sea para Tu gloria.
En el nombre de Jesús, amén.



