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2020, adiós, 2021, bienvenido

Este ha sido un año bravo. ha visto mucha enfermedad, muerte, dolor, quiebra, pérdida de trabajos, y en fin, de un cambio de paradigmas terribles. El 2019 parece la Edad Media en comparación a la pléyade de hechos que han acaecido en este año.

Pero soy optimista. El ser humano ha sabido reponerse de fuertes golpes constantes y ha prosperado grandemente. Por esa experiencia histórica que vemos que se repite millones de veces, podemos confiar que superaremos esta situación, pero el mundo será distinto.

Un mundo cada vez más cibernético, cada vez más lejanos, sin calor humano, donde el hombre teme al hombre, es el legado del 2020, junto al trabajar desde la casa y el educar desde el hogar cada vez más a nuestros hijos.

Entiendo que al faltar pocos días al 2021 estemos aprensivos, pero debemos tener esperanza y fe. Esperanza, como siempre me dijo una sabia mujer, es esperar cosas buenas y la fe es esperar cosas buenas. Se que aun estamos en medio de una pandemia fuerte, con una economía devastada, y con muchas problemáticas, pero todo irá cambiando, ya que nada permanece estático.

Alguno podría preguntar, ?acaso el redactor de estas líneas sabe algo que está tan optimista?. Para nada. Simplemente creo en que el ser humano tiene resiliencia, o sea, la grandeza de reponerse de los problemas y crecer.

Y en el supuesto de que el 2021 sea un año nefasto, siempre se tendrá la esperanza de que el 2022 sea mejor. Eventualmente toda crisis conlleva crecimiento. Los conflictos del adolescentes generan al adulto equilibrado y productivo.

Y no se cuando ha de terminar esta pandemia, pero saldremos mejor, economicamente, socialmente y animicamente, ya que la bonanza eventualmente vendrá (ejemplo la década de los 20 luego de la gripe española), se integrarán sectores y creo que seremos más afectuosos luego del duro examen de no poder, por meses, abrazar a nuestros afectos. O quizá aprenderemos a ser menos cerebrales y más del corazón, más compasivos, aunque no lo demostremos tan efusivamente.

Deseo, por este medio, agradecerles dos cosas. El leerme de manera constante por tantos años. Ese hecho me enorgullece sobremanera, y en segundo lugar, y no menos importante, el seguir al Tabernáculo Prensa de Dios, un medio que ha apostado por valores y principios, por noticias que aporten.

Felices fiestas, y recuerden, estén solos o con su familia, que cada uno de ustedes son valiosos y queridos, por lo que deben cuidarse, para que el 2021 o cuando esta pandemia termine puedan disfrutar de la bonanza que eventualmente vendrá.

Fuente:
Dr. Néstor Saviñón

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