La teología de la felicidad

La teología de la felicidad

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1 Tesalonicenses 5:16 La felicidad es uno de los anhelos más grandes del ser humano, anhelamos ser felices, vemos películas con títulos como “En busca de la felicidad” donde se nos muestra a un hombre motivado en conseguir su objetivo venciendo todo tipo de adversidad y lo vemos sentirse feliz cuando consigue el trabajo de sus sueños.

En la universidad de Harvard, una de las universidades más prestigiosas en todo el mundo una de las clases más populares y en la cual muchos estudiantes quieren inscribirse es la clase impartida por el profesor Tal-Ben-Shachar, y es la clase de Psicología positiva o aprender a ser feliz.

Eso nos demuestra que la felicidad es uno de los ideales más grandes en la vida de los seres humanos, pero definamos dos conceptos muy importantes: ALEGRIA Y FELICIDAD

ALEGRIA: Sentimiento de placer producido normalmente por un suceso favorable que suele manifestarse con un buen estado de ánimo, satisfacción y la tendencia a la risa o la sonrisa.

FELICIDAD: Estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno.

Notemos en estas dos definiciones las condiciones para experimentar la alegría y la felicidad en nuestra vida: Sucesos favorables, gozar de lo que se desea, disfrutar de algo bueno.

No cabe duda de que la felicidad y la alegría es lo que todos deseamos, pero el problema es que dependen de los sucesos o acontecimientos de nuestra vida, de que logremos obtener lo que deseamos y de que podamos disfrutar de algo bueno para nosotros.

Es por eso por lo que la palabra de Dios NO nos llama a estar siempre felices o siempre alegres, pues muchas veces los sucesos de nuestra vida son difíciles, muchas veces no logramos obtener lo que deseamos, o no siempre lo que pasa en nuestra vida es bueno, la palabra de Dios nos manda a estar siempre GOZOSOS.

Es por eso por lo que este mensaje se llama la teología de la felicidad, pues el gozo es experimentar la alegría y la felicidad ya no por las circunstancias de la vida, sino a través del Espíritu Santo de Dios, es decir la felicidad y la alegría espiritual que produce el amor de Dios en el corazón de las personas por medio del Espíritu Santo (Romanos 5:5)

El amor de Dios ya ha sido derramado en nuestros corazones por lo tanto podemos experimentar el gozo de Dios en nuestra vida.

¿COMO PODEMOS HACER REALIDAD ESTE GOZO EN NUESTRA VIDA? Vamos a tomar un concepto de la psicología para luego transformarlo en un concepto teológico y espiritual.

Según la Psiquiatra Dra. Marian Rojas Estapé la felicidad es: Vivir el presente habiendo superado las heridas del pasado y mirando con ilusión el futuro.

Los que viven enganchados al pasado son los deprimidos y los que viven angustiados por el futuro son los ansiosos y eso no les permite vivir felices en el presente.

Vamos a trasladar ese concepto psicológico de la felicidad a un concepto teológico, Bíblico y espiritual:

PARA EXPERIMENTAR EL GOZO EN NUESTRO PRESENTE TENEMOS QUE AMAR LO QUE HACEMOS HOY (COLOSENSES 3:23)

Contrario a lo que la película “En busca de la felicidad” nos enseña que seremos felices hasta que podamos hacer lo que amamos, en nuestro presente nosotros podemos experimentar el gozo de Cristo amando lo que hacemos hoy.

Es decir que el gozo no viene de hacer lo que amamos, sino de amar lo que hacemos, poner en práctica el amor de Dios que ha sido derramado en nuestra vida en todo lo que hacemos hoy.

Muchas personas dicen yo soy feliz porque me dedico a lo que siempre ame, ser ingeniero, ser médico, ser cocinero, ser secretaria, etc, pero los hijos de Dios podemos experimentar el gozo siempre, aun cuando no hacemos lo que siempre amamos, pues posiblemente por nuestras malas decisiones, o nuestros malos caminos no nos permitieron hacer lo que nos apasionaba, pero podemos tener gozo amando lo que hacemos, hacerlo con amor como para nuestro Dios no para los hombres.

PODEMOS EXPERIMENTAR EL GOZO POR MEDIO DEL AMOR DE DIOS MANIFESTADO HACIA MI PASADO A TRAVES DEL PERDON (ISAIAS 61:1)

La única forma de superar las heridas del pasado es por medio del perdón, el perdón trae libertad pues muchas veces no podemos ser felices aun siendo cristianos porque vivimos cautivos del rencor, del dolor, de la amargura, por las cosas dolorosas que ocurrieron en nuestro pasado.

El amor de Dios se manifiesta hacia nuestro pasado cuando decidimos perdonar, entonces somos libres y podemos experimentar el gozo de Dios.

Superar las heridas del pasado es reconocer que a pesar del daño que alguien nos causo Dios puede sanarme, que a pesar del daño que nos causaron Dios sigue amándome, significa encontrar en verdadero consuelo en el amor de nuestro Dios.

Podemos superar la tristeza avanzando hacia adelante, hacia cosas nuevas, dejando atrás el dolor y extendiendo nuestra vida hacia lo que está delante (Filipenses 3:13)

PODEMOS TENER GOZO POR MEDIO DEL AMOR DE DIOS MANIFESTADO EN LA ESPERANZA DE UN FUTURO MEJOR (SALMO 39:7)

Cuando tenemos la seguridad que Dios nos ama podemos experimentar la paz en nuestro presente y la esperanza en nuestro futuro.

Podemos estar gozosos a pesar de las situaciones adversas y difíciles que estemos experimentando hoy, podemos tener esperanza en nuestro futuro y no temor por nuestro futuro, y esto se puede lograr por medio del amor de Dios que echa fuera el temor de nuestro corazón. (1 Juan 4:18)

Podemos dejar de estar ansiosos por nuestro futuro poniendo todas nuestras ansiedades en Dios confiando que él tiene cuidado de nosotros siempre (1 Pedro 5:7)

¿Qué te preocupa, que te tiene ansioso o angustiado? Ponlo todo en las manos poderosas de Dios y experimenta el gozo de Dios en tu vida.

Fuente:

Pastor Oscar Flores

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