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El llamado del Presidente Medina al país de buscar a Dios

Este llamado del Presidente de la República, licenciado Danilo Medina al país de buscar a Dios, se produce en el momento en que el país está viviendo momentos difíciles, donde la inseguridad ciudadana llena de temor a todos los dominicanos, que es uno de los principales problemas que nos agobian.

El Jefe del Estado hizo el llamado este miércoles a la población a buscar de Dios cuando se vea abrumada por algún problema “Que él (Dios) le seguirá de guía, de orientador”, en referencia al asesinato del alcalde Juan de los Santos.

Medina dio esas declaraciones al salir de la funeraria Blandino donde acudió a darles el pésame a los familiares del malogrado alcalde. Estuvo acompañado de su esposa Cándida Montilla de Medina y el ministro de Hacienda, Simón Lizardo.

El mandatario llamó al respeto de la vida y la paz. “Hay personas que creen que cuando tienen un problema se les cierran las todas las puertas, y no, deben acudir a una iglesia y pedirle a Dios que él sea su orientador”.

Pero nosotros, en Tabernáculo Prensa de Dios, queremos ofrecerle los siguientes cuatro principios al país, para que busquen y descubran cómo conocer a Dios personalmente y cómo experimentar la vida abundante que Él prometió.

1. Dios te ama y te creó para conocerlo personalmente y experimentar Su amor.

Dios ofrece amor. “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Dios ofrece vida. “Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.” (Juan 17:3).

¿Qué nos impide conocer a Dios personalmente?

2. El hombre es pecador y está separado de Dios, por lo tanto no puede conocerlo personalmente ni experimentar Su amor.

El hombre es pecador. “Todos han pecado y están privados de la gloria de Dios…” (Romanos 3:23).

El hombre fue creado para tener compañerismo con Dios; pero debido a su voluntad terca y egoísta, escogió su propio camino y su relación con Dios se interrumpió. Esta voluntad egoísta, caracterizada por una actitud de rebelión activa o indiferencia pasiva, es evidencia de lo que la Biblia llama pecado.

El hombre está separado de Dios. “Porque la paga del pecado es muerte…” [o sea separación espiritual de Dios] (Romanos 6:23).

Dios es santo (libre de toda maldad y perfecto en comportamiento y actitud) y el hombre es pecador (no vive de acuerdo al propósito para el cual fue creado). Un gran abismo los separa. El hombre está tratando continuamente de alcanzar a Dios a través de sus propios esfuerzos, tales como vivir una buena vida, la filosofía o la religión, pero siempre falla en su intento.

El siguiente principio explica la única manera de cruzar este abismo.

3. Jesucristo es la única provisión de Dios para el pecado del hombre. Sólo a través de Él podemos conocer a Dios personalmente y experimentar Su amor.
Él murió en nuestro lugar. “Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8).

Él resucitó de entre los muertos. “Cristo murió por nuestros pecados…fue sepultado…resucitó al tercer día según las Escrituras…se apareció a Cefas, y luego a los doce. Después se apareció a más de quinientos…” (1 Corintios 15:3-6).

Él es el único camino a Dios. “Yo soy el camino, la verdad y la vida,” le contestó Jesús. “Nadie llega al Padre sino por mí.” (Juan 14:6)
Dios ha cruzado el abismo que nos separa de Él, al enviar a Su hijo, Jesucristo, a morir en la cruz en nuestro lugar para pagar la condena por nuestros pecados.

No es suficiente conocer estas verdades…

4. Debemos individualmente recibir a Jesucristo como Salvador y Señor; sólo así podremos conocer a Dios y experimentar Su amor.
Debemos recibir a Cristo. “Más a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios.” (Juan 1:12).

Recibimos a Cristo mediante la fe. “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.” (Efesios 2:8-9).

Recibimos a Cristo por medio de una invitación personal. Cristo dice: “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré…” (Apocalipsis 3:20).

El recibir a Cristo significa volverse a Dios, abandonando nuestra vida egocéntrica (arrepentimiento), confiando en Cristo para que venga a nuestra vida y perdone nuestros pecados. De esa manera podrá hacernos la clase de personas que Él quiere que seamos. Tan sólo estar de acuerdo intelectualmente no es suficiente. Ni es suficiente el tener una experiencia emocional. Se recibe a Cristo por fe, como un acto de nuestra voluntad.

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