La fe nos impulsa siempre hacia delante

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3El Señor nos alienta en Su Palabra para que no miremos ni a derecha ni a izquierda, sino a mantener los ojos puestos en Jesús, quien es el autor y el consumador de la fe.

“Más el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma”. (Hebreos 10:38)

El propósito de cada enseñanza bíblica es motivar a los hijos de Dios a avanzar siempre hasta alcanzar la estatura de la plenitud de Cristo. El Señor nos alienta en Su Palabra para que no miremos ni a derecha ni a izquierda, sino a mantener los ojos puestos en Jesús, quien es el autor y el consumador de la fe (Hebreos 12:2).

El Dr. Derek Prince solía comentar que conservar siempre el mismo nivel de fe es similar a mantener el vehículo en marcha hacia delante; permitir la duda es como poner la reversa al vehículo que rápidamente se desplaza en sentido contrario.

A esto se refiere el Señor al decir: “Y si retrocediere el justo, no agradará a mi alma” (Hebreos 10:38). Muchos piensan que sólo asistiendo a la iglesia cristiana agradan a Dios, pero no ponen interés ni cuidado en llevar una vida plena de fe; no se dan cuenta que mientras la duda esté en el corazón retrocederán en la fe. Cuando abran los ojos a la realidad, estarán muy distantes del verdadero objetivo.

Pablo dijo: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

“No os conforméis a este siglo”. Al ser humano se le olvida que nuestra estadía en esta tierra es tan pasajera, donde los años pasan más rápido que un pensamiento. Tenemos el ejemplo de Abraham: “Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena “…porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (Hebreos 11:10).

“Sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento”. La única manera de renovar nuestro entendimiento es a través del contacto que tengamos a diario con la Palabra, pues esta corre el velo, nos impregna de esa fe que caracterizó a los siervos de Dios, y nos motiva a que andemos en las mismas pisadas de ellos. Esto nos ayudará a comprobar que la voluntad de Dios es buena agradable y perfecta.

El Señor Jesús dijo: “Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan. Y ninguno que beba del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor” (Lucas 5:37-39).

Al aceptar a Jesús como su Salvador, la persona recibe un espíritu nuevo, pero lamentablemente, por no renovar la mente, muchos son como odres viejos y por tal razón, se desvanecen las bendiciones que Dios anhela darles. Por no sustituir lo antiguo por lo nuevo, lo cual sucede por medio de la Palabra, la bendición se pierde.

Fuente:

Pastor Cesar Castellanos

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