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Herencia de Excelencia. El Legado Materno

TEXTO: JUECES 5:6-7 En los días de Samgar hijo de Anat, En los días de Jael, quedaron abandonados los caminos, Y los que andaban por las sendas se apartaban por senderos torcidos. Las aldeas quedaron abandonadas en Israel, habían decaído, Hasta que yo Débora me levanté, Me levanté como madre en Israel.

Estos versículos describen las características de muchos jóvenes de esta generación: abandonados, apartados por senderos torcidos, han decaído. Pero también vemos la actitud de una madre valiente: Débora. Se levantó como madre en Israel.

Los jóvenes de esta generación necesitan que las mujeres de casa se levanten no como personas que aportan dinero o hacen la comida, sino como aquellas que pueden cambiar esta generación: LEVANTARSE COMO MADRES EN SUS HOGARES.

Una madre es quien aconseja, guía, disciplina, dialoga con sus hijos. Esta generación ha decaído en gran parte porque muchas madres no están asumiendo su papel. Es necesario que se levanten, pues mientras las madres sigan con indiferencia, no podrá haber un cambio para bien en sus hijos. Cada madre es un agente de cambio en la sociedad, y tenemos que saber qué significa agente: persona o cosa que produce un efecto. Es decir, como madre usted produce con su influencia un efecto, un efecto de bendición o un efecto de maldición. Por ese efecto que tiene usted como madre es que podemos decir que de tal madre tal hijo. Veamos esa influencia y el efecto que está produciendo en sus hijos.

I) UNA MADRES AGRADECIDA PRODUCE HIJOS AGRADECIDOS

(COLOSENSES 2:7) arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias

El ser agradecido se enseña en casa. Una madre agradecida enseña a sus hijos a ser agradecidos por todo, en cualquier situación de la vida. No les enseñe a sus hijos a menospreciar lo que Dios da. Usted puede enseñarles a quejarse y resentirse con la vida o dar gracias a Dios y reconocer Sus misericordias. Enséñeles a sus hijos a valorar lo que se les da, no a quejarse de lo que tienen o no tienen.

II) UNA MADRE DE CORAZÓN LIMPIO PRODUCE HIJOS FELICES

(MATEO 5:8) Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Un hombre o una mujer de corazón limpio ven las maravillas de Dios en su vida. Si usted tiene el corazón lleno de rencor, no envenene el corazón de sus hijos en contra de su padre. Ellos no tienen porqué tener lleno de rencor el corazón o ser contaminados por la amargura. Usted como madre cristiana tiene que ser un ejemplo de perdón para sus hijos.

III) UNA MADRE QUE DISCIPLINA PRODUCE HIJOS QUE TRIUNFAN

(PROVERBIOS 29:15) La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el Muchacho consentido avergonzará a su madre.

Una madre consentidora produce hijos que avergüenzan, hijos que lo quieren todo fácil, irresponsables, que no valoran nada en la vida. La disciplina nunca es dañina para los hijos, el castigo sí lo puede llegar a ser cuando se aplica sin sabiduría, pero la disciplina es poner reglas claras en el hogar para que se respeten y se cumplan.

IV) UNA MADRE QUE CONFÍA EN DIOS PRODUCE HIJOS LLENOS DE FE

(2 TIMOTEO 1:5) trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.

Enseñar a nuestros hijos a confiar en Dios, a poner en Él nuestras esperanzas, es de gran valor para su vida. Que nuestros hijos no vean los obstáculos como límites en su vida, sino como la oportunidad de poner en práctica su fe. Que sus hijos vean a su madre orando y que sepan que ella ora por ellos es de gran valor para su vida. Enseñe a sus hijos a confiar completamente en Dios, que Él sea su esperanza, que no pongan su confianza en el hombre sino en el poder del Señor.

CONCLUSIÓN: De tal madre tal hijo. La influencia de una madre en la vida de sus hijos es incalculable. Cada palabra, cada acción, cada decisión que toma como madre deja una huella indeleble en la vida de sus hijos. Que podamos tomar en serio nuestro papel como madres, reconociendo la responsabilidad y el privilegio que tenemos de moldear y formar vidas para la gloria de Dios.

Fuente:
Pastor Oscar Flores | El Salvador

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