
Pero si les parece mal servir al Señor, elijan ustedes mismos a quiénes van a servir… Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor. Josué 24:15 NVI
Veo a muchos en sus hogares en una postura de cansancio, dolor y derrota. El lugar mismo que debería ser un sitio de consuelo y refugio ha llegado a sentirse más como un campo de batalla. Por dondequiera que mires, parece haber saetas lanzadas en tu dirección; enfermedad, finanzas, decepciones, ira y acusaciones de parte de aquellos que amas, y un trauma persistente. Te has mantenido firme y has creído por mucho tiempo. Has soportado el desierto, esperando y creyendo que las promesas darán su fruto. Esperando por sanidad, liberación y restauración. Seguiste el camino del Señor y tomaste las decisiones difíciles, incluso cuando no entendías. Has sembrado tu corazón, tu alma, tus lágrimas, tu fe y tu intercesión. Te has mantenido firme en la promesa de que, a su tiempo, Él hará que todo sea hermoso y traerá belleza de estas cenizas. Sin embargo, el ataque incesante ha intentado hacer que te desanimes y te canses. Pero, escucho al Señor declarando sobre ti y sobre tu casa: ¡TU CASA SERÁ LLAMADA CASA DE MILAGROS! (Una palabra de Candace Roberts)
HAZ DE TU CASA UN ALTAR
Acabo de tener una visión y vi humo levantándose en los hogares mientras las personas caminaban hacia el refrigerador, iban al dormitorio y se movían dentro de sus rutinas normales. El humo comenzaba a subir en silencio, no de forma violenta ni explosiva, sino constante. Y dije: «Señor, ¿qué es esto?». Y el Señor dijo: «Esta es la evidencia de fuegos desatendidos». El Señor dijo: «Muchos hogares no están bajo ataque por una destrucción repentina, sino por una ignición lenta. El humo no proviene de una catástrofe, sino del compromiso, de pequeñas llamas que fueron ignoradas porque la vida se ha sentido ocupada, familiar y rutinaria. Mi pueblo se ha acostumbrado al calor sin revisar la fuente».
Dios me dijo: «Parte del humo se levanta de: Amargura no tratada que ha sido recalentada en lugar de sanada. Patrones de pensamiento privados que se han entretenido por demasiado tiempo. Agotamiento emocional disfrazado de vida normal. Resentimiento oculto entre los cónyuges. Desobediencia silenciosa vestida de demora. El Señor dijo: Pasan junto a ello todos los días y lo llaman normal, pero está llenando la casa. El humo aún no es fuego consumiendo la casa, sino una advertencia antes del daño. El humo viene antes de la destrucción. El humo es misericordia anunciándose. El humo soy Yo diciéndoles: Algo se está quemando donde la paz debería estar reposando. Estoy exponiendo atmósferas, no avergonzando personas. Muchos hogares parecen funcionales, pero el aire está contaminado. Las conversaciones se sienten pesadas. El descanso se siente interrumpido. El gozo se siente distante. No porque la casa esté maldecida, sino porque algo ha estado ardiendo lentamente sin ser atendido.
Luego el Señor dijo: Diles que este es un momento de inspección, no de juicio. Dile a mi Pueblo que revisen la fuente. Que revisen lo que han permitido que permanezca sin resolver. Que revisen con honestidad los pensamientos a los que regresan constantemente. Que revisen lo que siguen alimentando emocionalmente. Revisen lo que siguen postergando espiritualmente El Señor dijo: No les estoy pidiendo que entren en pánico. Les estoy pidiendo que presten atención. Él dijo: Parte del humo se levanta sobre los dormitorios porque la intimidad ha sido descuidada o herida. Parte del humo se levanta sobre las cocinas porque la provisión está siendo motivo de estrés en lugar de confianza. Parte del humo se levanta en las salas de estar porque la comunicación se ha vuelto superficial en lugar de sincera.
El Señor dice: «Donde hay humo, todavía hay tiempo». Si se detienen, oran, se arrepienten donde sea necesario, perdonan donde se requiera y me invitan a llenar esos lugares, el fuego no se extenderá. Dios me dijo que está enviando esta visión porque desea restauración, no ruina. Luego el Señor declaró: «Estoy enseñando a Mi pueblo a volver a administrar las atmósferas. LOS HOGARES SON ALTARES, no solo refugios. Lo que arde en ellos importa. Lo que se alimenta crece. Lo que se ignora se expande. Lo que se rinde es sanado. El Señor dice: Abran las ventanas. Dejen entrar la verdad. Dejen que Mi Espíritu limpie el aire».
El Señor dice: Esta es una temporada para dejar de decir «ya pasará» y comenzar a decir SEÑOR ESCUDRIÑA ESTA CASA. Pues la Escritura declara: «Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos» (Salmos 139:23). El Señor terminó diciendo: «Estoy interviniendo temprano porque los amo. Esto no es para miedo, es para previsión, esto no es para exposición, es para protección. Y para aquellos que respondan con prontitud, el humo se disipará, el aire será limpio y la paz regresará al hogar». (Lamentaciones 3:40-42) (Una palabra de Tracee Barlow)
ENFOQUE DE ORACIÓN
Lecturas Bíblicas: Colosenses capítulo 3, Hebreos 10:19-27, Jeremías capítulo 31: Es imperativo no caer en la trampa de la ofensa ni la amargura en esta nueva temporada. Perdona pronto y muestra gracia a los demás en sus debilidades. Mantener tus límites con amor y mantener tu corazón libre de ofensas te será muy útil. Este año estará lleno de aceleración, pero aferrarte a la discordia y a la falta de perdón detendrá lo que Dios ya ha puesto en marcha para ti. No sabotees tus avances aferrándote a palabras y acciones no perdonadas. Trae hoy todo lo que está en tu corazón y preséntalo ante el trono de la Gracia (Hebreos 4:16). No estamos delante de Dios para ser señalados, sino para ser sanados. No venimos a escondernos, venimos a abrir ventanas para que entre el Espíritu Santo y limpie las atmósferas de tu hogar. Este no es un tiempo de culpa, es un tiempo de alineamiento y cuidado espiritual.
Oremos: Señor, hoy me postro delante de Ti sin defensas y sin prisa. No vengo a justificarme, vengo a rendirme. Muéstrame con Tu Palabra aquello que he normalizado y que ha estado ardiendo en silencio en mi corazón y en mi hogar. Suelto toda amargura no sanada, todo pensamiento repetido, todo cansancio que he llamado normal, y toda obediencia que he postergado. Abro las ventanas de mi alma y de mi casa. Invito a Tu Espíritu a limpiar la atmósfera, a traer claridad donde hubo confusión y paz donde hubo batalla. Hoy elijo atender la fuente y no ignorar la señal Gracias porque Tu advertencia es misericordia y Tu corrección es amor. Declaro que donde hubo humo, hay restauración; donde hubo desgaste, vuelve el reposo; y donde discordia, vuelve el amor y la comprensión. En el nombre de Jesús. Amén.
Con amor y oraciones,



