
TEXTO: JUAN 11:1-5 Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. 2 (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.) 3 Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. 4 Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.5 Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6 Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.
No podemos negar que si hay algo difícil de enfrentar en la vida de todo cristiano es “LA TARDANZA DE DIOS”,es decir, esos momentos en los cuales parece que el Señor no escucha nuestras oraciones, pues la respuesta tarda mucho en llegar.
Son momentos en los cuales surgen muchas preguntas: ¿Si Dios todo lo puede, por que no me ayuda?, ¿Será que Dios me ha abandonado?, ¿Por qué Dios se ha quedado en silencio?.
Una de las historias Bíblicas en la que podemos ver claramente esos momentos en los cuales parece que el Señor se ha tardado demasiado es la historia de LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO, y es por eso que hoy vamos a reflexionar en esta historia y vamos a tomar las lecciones que encontramos para nuestra vida.
VEAMOS LAS LECCIONES DE LA MUERTE Y RESURRECCIÓN DE LÁZARO (CUANDO PARECE QUE EL SEÑOR LLEGA TARDE) :
TENEMOS QUE COMPRENDER QUE NO ES TARDANZA NI FALTA DE AMOR: ES PROPÓSITO
(JUAN 11:3-5) Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. 4 Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.5 Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6 Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.
El texto nos muestra algo que parece contradictorio: Cuando Jesus supo que Lazaro estaba enfermo y que sus hermanas mandaron a llamarlo, SE QUEDÓ DOS DÍAS MÁS EN EL LUGAR DONDE ESTABA.
Obviamente lo normal hubiese sido que Jesús al recibir la noticia de la enfermedad de su amigo saliera inmediatamente para sanarlo, PERO NO FUE ASÍ.
El texto nos deja claro algo DOS DETALLES MUY IMPORTANTES:
Marta, Maria y Lazaro, eran sus amigos y les tenía un amor especial (Vs 5) Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro.
La enfermedad de Lazaro, y también su muerte; tenía un propósito en el plan perfecto del Señor (Vs 4) Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
Esto nos permite comprender que verdaderamente NO ERA TARDANZA NI FALTA DE AMOR por lo cual Jesús no respondió inmediatamente al llamado de Marta y de Maria, sino que ERA EL PROPÓSITO DEL SEÑOR PARA QUE DIOS FUESE GLORIFICADO a través de ese momento de aflicción.
EN NUESTRAS AFLICCIONES, PUEDE HABER SILENCIO, PERO NUNCA ABANDONÓ
(JUAN 11:11-15) Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. 12 Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. 13 Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. 14 Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; 15 y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él.
En estos versículos podemos ver algo maravilloso: Jesús no estuvo físicamente presente en la casa de Lazaro, quizá Marta y Maria sentían que Jesús los había abandonado pues Él no había ido a su casa para sanar a su hermano, pero Jesus conocía perfectamente todo lo que estaba ocurriendo en esa casa, sabía que Lazaro no solamente estaba enfermo sino que ya había muerto.
Esto nos demuestra una verdad espiritual muy importante: EN NUESTROS MOMENTOS DE ANGUSTIA Y DOLOR, PUEDE HABER SILENCIO, PERO NUNCA ABANDONO de parte de nuestro Dios, no lo vemos, y muchas veces no lo sentimos con nosotros, PERO ÉL SIEMPRE ESTÁ CON NOSOTROS.
Si de algo podemos estar seguros es que nuestro Señor NUNCA ES INDIFERENTE A NUESTRAS ANGUSTIAS NI A NUESTRO DOLOR.
LOS TIEMPOS DE AFLICCIÓN SON USADOS POR EL SEÑOR COMO OPORTUNIDADES DE SALVACIÓN
(JUAN 11:20-27) Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. 21 Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22 Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. 23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. 25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? 27 Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.
Tenemos que reconocer que los tiempos de “Aflicción y tardanza” el Señor los usa PARA CONFRONTARNOS CON REALIDADES que de otra manera no las enfrentamos, como por ejemplo: Nuestra fragilidad humana, La muerte y nuestro destino eterno, etc.
Podemos ver que fue en ese momento de aflicción y de supuesta tardanza del Señor en la cual Marta fue confrontada para creer en Jesús como su salvador.
Es por eso que muchas veces el Señor aparentemente retarda su respuesta, porque tiene un propósito de salvación, para que los corazones duros sean quebrantados, para que toda barrera de rechazo, de religiosidad o de soberbia sea derribada y que el mensaje de salvación sea como una semilla que cae en tierra fértil.
No podemos olvidar el principal propósito de nuestro Señor Jesucristo: BUSCAR Y SALVAR LO QUE SE HABÍA PERDIDO.
HOY EL SEÑOR NOS DICE: SI PUEDES CREER VERAS LA GLORIA DE DIOS
(JUAN 11:38-40) Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?
Tenemos que saber que NO TODOS VAN A COMPRENDER LOS PROPÓSITOS DE DIOS y es por eso que muchos van a murmurar por la tardanza de Dios, porque la respuesta no llega (Vs 37) Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?, pero nosotros tenemos que mantener nuestro corazón firme confiando en el Señor.
En esos tiempos de aflicción y angustia en los cuales parecería que Dios no llega, que él no está, que él no oye, es cuando más debemos de creer y confiar, pues SI PODEMOS CREER VEREMOS LA GLORIA DE DIOS manifestada en nuestro problema, en nuestra enfermedad o en nuestra necesidad.
Podemos estar seguros que Dios no llega tarde, aunque así lo parezca a nuestros ojos, CREER AUN EN MEDIO DE LA TARDANZA ES CONFIAR EN QUE LA GLORIA DE DIOS ESTÁ EN CAMINO.
CONCLUSIÓN: En nuestra vida, habrá momentos donde la aflicción, el dolor o la espera harán pensar que Dios no llega, que no escucha o que ya es demasiado tarde. Sin embargo, el Señor hoy nos recuerda que la fe verdadera se mantiene firme aún en la tardanza, aun cuando ya hay olor a muerte, aun cuando otros no entienden lo que Dios está haciendo. Jesús no negó la realidad del sepulcro, pero declaró una verdad mayor: “Si puedes creer, verás la gloria de Dios.”



