Voz del Tabernáculo

Cuando el miedo quiera gobernar, que la fe nos haga mirar más allá

“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.” Mateo 24:12

Entre las señales que encontramos acerca de los últimos tiempos también están el temor, la angustia y la aflicción que pueden alcanzar el corazón del ser humano. Pero la Iglesia de Jesucristo no ha sido llamada a vivir gobernada por el miedo, sino a caminar por fe.

Necesitamos ampliar nuestra visión espiritual para aprender a mirar más allá de las circunstancias y contemplar lo que Dios está haciendo. La fe nos permite ver aquello que nuestros ojos naturales todavía no pueden alcanzar.

El Evangelio de Cristo se sostiene sobre hombres y mujeres de fe, personas que han aprendido a doblar sus rodillas en clamor, oración y muchas lágrimas. No podemos permitir que el temor determine nuestro caminar ni que las circunstancias apaguen el fuego que Dios ha encendido en nosotros.

Dejemos el miedo y el temor, y volvamos a creerle a Dios.

No busquemos en las personas lo que solamente Dios puede depositar en nuestro interior. Cultivemos y alimentemos nuestra relación con Él. Hay una obra de Dios en cada vida, una identidad que no depende de la aprobación humana.

Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Hay una llama que Él mismo encendió en nosotros y que debemos cuidar con temor reverente, oración, obediencia y comunión con su Espíritu.

La Escritura declara: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios.”

Hebreos 11:6 La fe no es una emoción pasajera. Es una determinación de seguir creyendo aun cuando las circunstancias intenten decirnos lo contrario.

Dios es Espíritu, y quienes le sirven están llamados a hacerlo en espíritu y en verdad. Nuestra respuesta en tiempos difíciles no puede ser el desánimo; debe ser volver al altar, doblar las rodillas y permanecer firmes en Cristo.

Cuando el mundo tenga miedo, la Iglesia debe recordar en quién ha creído.

Cuando aumente la angustia, debemos ampliar nuestra visión.

Cuando muchos desmayen, debemos permanecer de pie.No hemos sido llamados a vivir por lo que vemos, sino por fe.

La fe nos hace mirar más allá del miedo, más allá de la angustia y más allá de las circunstancias, porque nuestra esperanza no está puesta en los hombres: está puesta en Jesucristo, nuestra Roca, nuestra Paz y nuestra esperanza eterna.“Cuando el mundo tenga miedo, la Iglesia debe recordar en quién ha creído.

Margarita García

Margarita García

Directora del Tabernáculo Prensa de Dios

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