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Una Relación Personal con Dios: El Sendero de la Humildad

Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros en amor. Efesios 4-2-

Una relación personal con Dios no nace ni se sostiene en una comunión meramente social. No se edifica por asistir, por pertenecer, ni por ser vistos, sino por un caminar íntimo y continuo con Él. La verdadera comunión con Dios se cultiva en el silencio del corazón, en la obediencia diaria y en la rendición sincera.

El apóstol Pablo nos exhorta a vivir con humildad, mansedumbre y paciencia. Estas virtudes no son adornos externos, sino frutos de un corazón que ha aprendido a caminar con Dios. La humildad nos guarda de la apariencia espiritual; la mansedumbre nos enseña a responder con amor; y la paciencia nos forma para permanecer firmes aun cuando otros no entienden nuestro proceso.

Seguir el sendero de la humildad implica reconocer que dependemos completamente de Dios. No caminamos para agradar a los hombres, sino para honrar al Señor. Cuando nuestra relación con Él es genuina, nuestras relaciones con los demás reflejan Su carácter, no nuestra conveniencia.

Hoy, el llamado es claro: caminar con Dios antes que caminar con multitudes. Porque sólo quien aprende a humillarse delante del Señor puede permanecer firme en amor, verdad y obediencia.

Oración
Señor, enséñame a caminar contigo en humildad. Líbrame de una fe superficial y llévame a una relación profunda y sincera contigo. Que mi vida refleje Tu carácter, y que mi andar sea conforme a Tu voluntad.En el nombre de Jesús. Amén.

Fuente:
TPD

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