Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, vemos ejemplos donde se nos muestra lo que es la palabra de sabiduría, donde podemos ver cómo opera la palabra de sabiduría y cómo tenemos que activarla en beneficio del reino de Dios.
Faraón no sabía qué significaba que unas vacas se comieran a otras; Y llaman a José. Dios no tan solo le da a José el conocimiento de lo que eso representaba, que vendrían siete años de abundancia y siete de escasez; Dios le dio palabra de sabiduría. Lo que impresionó a Faraón, fue la solución que le dio José. Dios no le dio a José un plan para el tiempo malo, sino para el bueno, para entonces poder pasar los malos. Si tú no sabes pasar los tiempos buenos, cuando lleguen los malos, no los vas a pasar. Pero hay gente pidiendo sabiduría en el tiempo malo, cuando debieron pedir sabiduría en el bueno, para saber qué hacer porque el tiempo malo viene, todos vamos a experimentar momentos difíciles. Entonces, Dios le da la estrategia a José, y lo mejor es que José dice: Y tu siervo lo puede hacer. José se empleó a sí mismo. José tenía tan claro lo que había que hacer por la palabra de sabiduría, que tuvo la confianza de ofrecerse para el puesto. La palabra de sabiduría siempre te va a poner delante de gente importante, y te da avance en el reino de Dios y en esta tierra, como nada más te lo puede dar. Y eso eventualmente redunda en beneficio para el pueblo de Dios. Eventualmente, el pueblo de Israel comió de aquellos resultados, por una palabra de sabiduría. Cuando Dios te lleva a esas posiciones, es porque detrás de ti, Él tiene gente que va a comer de los resultados que tú vas a tener. Dios no le dio la palabra de sabiduría a José para sacarlo de la cárcel, sino para darle de comer a todo el pueblo de Israel.
Dios le da la palabra de sabiduría a Noé de cómo construir el arca. El conocimiento era que iba a llover; La sabiduría es lo que tenía que hacer para cuando lloviera y cómo salvarse. El conocimiento es informativo, la palabra de sabiduría es directiva. Y esa palabra directiva fue la que lo salvó a él y a toda su familia del tiempo difícil. La palabra directiva crea un arca donde todos podemos salvarnos cuando llega el momento difícil.
A David, en una ocasión, Dios le da la palabra de sabiduría para tener una grande victoria en contra de los filisteos:
“23 Y consultando David a Jehová, él le respondió: No subas, sino rodéalos, y vendrás a ellos enfrente de las balsameras. 24 Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, entonces te moverás; porque Jehová saldrá delante de ti a herir el campamento de los filisteos. 25 Y David lo hizo así, como Jehová se lo había mandado; e hirió a los filisteos desde Geba hasta llegar a Gezer.” 2 Samuel 5:23-25
La sabiduría que recibió David trajo salvación al pueblo completo. Dios te usa en ciertos momentos, te da la palabra de sabiduría que trae la estrategia para que muchos se salven.
En 1 Reyes 3, Salomón tiene un problema: Dos mujeres tenían cada una un bebé del mismo tiempo; Por la noche, una se acostó sin querer sobre su bebé, y el bebé murió, y ella lo cambió por el otro. Y ahora estaban ambas frente a Salomón, quien acababa de pedirle a Dios sabiduría. Dios pudo haberle dado a Salomón el conocimiento de cuál era la madre de aquel bebé vivo, pero le dio la palabra de sabiduría porque el conocimiento que tuviera Salomón no habría causado la impresión de lo que hizo. Él mandó buscar una espada para picar al bebé por la mitad, y darle una parte a cada una. Entonces, la verdadera mamá dijo: No lo mates, mejor vivo aunque no esté conmigo. Entonces Salomón dijo: Esa es la verdadera madre, entréguenselo a ella.
“28Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey; y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar.” 1 Reyes 5:28
Si Salomón hubiera dicho: Tú eres la madre porque Dios me dice que eres tú, solo ella podía dar fe de eso. Hubiera habido dudas, personas cuestionando cómo no investigó si no era la otra. Pero haciéndolo como lo hizo, quedó en evidencia la sabiduría que él tenía. Él pidió a Dios sabiduría y Dios se la dio, pero una cosa es que Dios te dé sabiduría, otra, que el mundo te la reconozca. Y cuando pasó eso, todos tuvieron que reconocer: Ese muchachito es sabio. La manera en la que lo hizo, provocó que no quedaran dudas. Sería contra naturaleza el querer matar a tu propio hijo. Dios pudo darle el conocimiento, pero no lo hizo; Le esconde el conocimiento, pero le dice: Esto es lo que vas a hacer para solucionarlo, quedando notoria su sabiduría, que provenía de Dios. Tú no puedes depender del conocimiento que tienes; Tienes que pedirle a Dios que te diga cómo hacer las cosas, para que la gente reconozca que la sabiduría de Dios está contigo. Y solo a través de la palabra de sabiduría se hace notorio de modo que no queda la menor duda.
En Hechos 15, hay un momento muy difícil en la iglesia porque no había acuerdo en cuanto a si bautizar a los incircuncidados o no. Y se paró Jacobo con la palabra de sabiduría para aquel momento, logrando hacer algo que, para aquel tiempo, era bien difícil. Poner de acuerdo a toda la iglesia, solo Dios. No tan solo la iglesia, sino apóstoles y ancianos de la iglesia. Ante la palabra de sabiduría que usó Jacobo, no quedó más remedio que todo el mundo se pusiera de acuerdo. Algún día, tú vas a necesitar una palabra de sabiduría para que tu cónyuge, tus hijos, tus hermanos en la fe se pongan de acuerdo, y muchas veces, para llegar a ese acuerdo, solo la palabra de sabiduría. Nadie puede combatirla.
La palabra de sabiduría te va a dar siempre oportunidad de saber dónde están los recursos escondidos y que Dios tiene reservados para el reino de Dios. En Juan 21, Pedro fue a pescar con su grupo, y no sabían dónde pescar. Jesús dijo: Tira la red a la derecha. Los peces estaban al otro lado. Aquella era palabra de sabiduría directiva, y cuando tiraron la red atraparon gran cantidad de peces. Hay recursos escondidos para el reino de Dios que solo con la palabra de sabiduría exacta es que los vas a encontrar.