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Que Nada Te Distraiga de Tu Llamado

En el ajetreado ritmo de la vida, ¿alguna vez has sentido un tirón insistente que te aleja de lo que sabes que realmente importa? Es una experiencia común. Nuestra jornada espiritual, muy parecida a un gran proyecto de construcción, exige nuestra atención enfocada.

Consideremos a Nehemías, un líder con una asignación divina: reconstruir los muros de Jerusalén. Esto no era solo piedra y mortero; era una misión vital, que simbolizaba la restauración de Dios. Mientras los muros se levantaban, Nehemías se enfrentó a adversarios que repetidamente lo invitaban a descender de su alto puesto a la «Llanura de Ono» para «conversaciones de paz». Pero Nehemías lo entendía mejor. Él comprendió que eran trampas artimañas sutiles para detener el progreso. Su respuesta resuelta resuena a través del tiempo: «Estoy haciendo una gran obra y no puedo bajar.»

La «Llanura de Ono» no es solo un lugar antiguo; es una realidad espiritual que encontramos hoy. Representa las presiones externas, los compromisos sutiles y los «diálogos» tentadores que buscan apartarnos de nuestro propio propósito dado por Dios. Quizás sean las tendencias culturales que nos instan a diluir nuestras convicciones por aceptación, o distracciones digitales que erosionan nuestro tiempo y enfoque espiritual. Podría ser el clamor por el consenso que nos tienta a bajar nuestros estándares bíblicos, o incluso oportunidades aparentemente inocentes que, aunque no son inherentemente incorrectas, simplemente no son el camino elegido por Dios para nosotros en este momento.

Pero como Nehemías, somos llamados a mantener la posición elevada. Todo lo que Dios te ha encomendado —en tu familia, carrera, comunidad o ministerio— es un llamado significativo y elevado. Exige discernimiento para identificar el «Tono» en tu vida y valentía para declarar: «No puedo bajar.» No permitas que conversaciones de paz superficiales o el miedo a destacar descarrilen tu asignación sagrada.

Guardemos nuestra elevación espiritual. Cultivemos la valentía de decir «no» cuando la distracción llama, protegiendo la integridad y el progreso de la misión que Dios ha puesto en nuestras manos. Porque cuando permanecemos firmes, enfocados en Sus propósitos, nos convertimos en instrumentos poderosos para Su Reino.

Fuente:
Dr. Ernst Diehl

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