
Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:13
El apóstol Pablo nos dice que para vivir una vida con gozo y que glorifique a Dios, hay que olvidar todo lo que quedó atrás. Debemos esforzarnos en olvidar acontecimientos de nuestro pasado. Es posible que llevemos en nuestro interior cosas que ya debimos apartar, pero no queremos olvidar y estos no nos permite avanzar.
Para el siervo de Cristo, esta meta se había convertido en lo más importante de su vida, ya que un día se presentaría ante Él y quería ser de su total agrado. Hoy anhelamos que Cristo venga, pero si entendiéramos lo que significa esa llegada, probablemente quisiéramos postergar ese encuentro. No podemos vivir una vida cristiana con ataduras carnales, como si nos condonaron de no tener que responder ante el tribunal del Señor.
Amados, hay que situarnos en la pista de carreras y comenzar a vivir una vida santa, con la mirada puesta en Cristo, continuar el recorrido de obtener la victoria: Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús… Dios te cubra y llena tu vida en bendiciones en este día, Amén.