Articulos

Nuevo año, mismo evangelio

Cada nuevo año suele traer consigo una mezcla de emociones. Algunos celebran nuevos comienzos llenos de expectativas, otros sienten el peso de pérdidas recientes o la nostalgia de lo que quedó atrás. Hay quienes miran hacia el futuro con ilusión, pero también con cansancio o temor por la incertidumbre que está por delante. El calendario avanza, los días pasan y con ellos cambian nuestras rutinas, trabajos, relaciones y sueños.

En medio de todo eso, la incertidumbre puede envolvernos fácilmente y hacernos olvidar que hay un Dios soberano que gobierna cada detalle (Sal 31:15).

Ante un mundo que se mueve

Los cambios, por más naturales que sean, exponen nuestra fragilidad y nos recuerdan que no tenemos el control. Este mundo caído y nuestros propios corazones marcados por el pecado nos muestran constantemente cuán limitados somos (Jr 17:9). Cada año trae consigo alegrías y también heridas, momentos de gozo y de dolor, y en medio de todo ello Dios nos llama a depender de Él de manera más profunda. El sufrimiento y la incertidumbre no son anomalías, sino parte de la realidad de un mundo que gime esperando la redención (Ro 8:22-23).

El evangelio del Señor Jesús es una verdad eterna que trae luz a la incertidumbre, que restaura lo roto y que sostiene todo en su debido lugar

 

Y es precisamente en medio de los cambios, los sueños, la incertidumbre y el dolor que un nuevo año puede traer, donde debemos recordar que hay un pilar que permanece inamovible: las verdades del evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Él no cambia con el calendario ni se ve afectado por nuestras circunstancias (He 13:8). Su fidelidad es la misma en enero y en diciembre, en los días de abundancia y en los días de escasez. Entre nuevas resoluciones y viejos fracasos, nuestros corazones permanecen hambrientos por una esperanza que no se desgaste, una esperanza viva y firme; una esperanza que solo puede ofrecer el evangelio.

Un evangelio que permanece

Aunque nuestro día a día y circunstancias están marcados por la fragilidad y el dolor, el evangelio que creemos y proclamamos no es una idea pasajera ni una emoción frágil que depende de cómo comienza o termina nuestro año. El evangelio del Señor Jesús es una verdad eterna que trae luz a la incertidumbre, que restaura lo roto y que sostiene todo en su debido lugar.

El evangelio sostiene al cansado, da esperanza al que teme y recuerda al corazón inconstante que, pase lo que pase, Jesús sigue siendo suficiente

 

En el centro de este evangelio está un Dios santo, Creador de todas las cosas, que nos formó para Su gloria y para tener comunión con Él (Is 43:7). Sin embargo, por causa de nuestro pecado nos alejamos de Su presencia y quedamos bajo el peso justo de Su juicio (Ro 3:23). Pero Dios, en Su gran amor y misericordia, envió a Su Hijo Jesucristo, quien vivió la vida perfecta que nosotros no podíamos vivir, murió en nuestro lugar cargando la culpa de nuestro pecado y resucitó al tercer día, venciendo al pecado y a la muerte (1 Co 15:3-4).

Ahora, todo aquel que se arrepiente y confía únicamente en Cristo recibe perdón, una vida nueva y eterna, reconciliación con Dios y la adopción como hijo (Ef 2:8-9). Ese es el evangelio que permanece, el cual es una buena noticia que no cambia, que sostiene al cansado, da esperanza al que teme y recuerda al corazón inconstante que, pase lo que pase, Jesús sigue siendo suficiente.

365 días en el evangelio

Al iniciar este nuevo año necesitamos recordar que el evangelio que no cambia es el fundamento de toda nuestra vida. A veces, las verdades del evangelio pueden ser grandes verdades para nosotros: sirvieron en un momento para salvarnos y sostienen esa salvación; pero no siempre somos conscientes de que el evangelio es toda nuestra vida (Col 2:6-7).

El calendario cambia, pero Cristo no. Sus promesas siguen siendo tan verdaderas hoy como lo fueron ayer. El evangelio no solo nos salvó, sino que nos sostiene día tras día. Como dice el autor de Hebreos: «Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos» (13:8), y nosotros debemos permanecer firmes en este mensaje (1 Co 15:1-2).

Las verdades del evangelio nos sostienen en medio de los cambios, porque Cristo es nuestra roca cuando todo se mueve: «Solo Él es mi roca y mi salvación, / Mi baluarte, nunca seré sacudido» (Sal 62:2).

El evangelio nos habla ante nuestras pérdidas, porque el Cristo resucitado promete restauración y consuelo eterno: «Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día» (2 Co 4:16).

Al iniciar este nuevo año necesitamos recordar que el evangelio que no cambia es el fundamento de toda nuestra vida

 

Las verdades del evangelio hablan a nuestras incertidumbres y fracasos, porque la cruz nos recuerda que el amor de Dios no depende de nuestro desempeño, sino de la obra consumada de Jesús: «Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro» (Ro 8:38-39).

Y también el evangelio da sentido a nuestras resoluciones, porque nos recuerda que quienes estamos en Él somos llamados a dejar de vivir para nosotros mismos, para vivir por Aquel que murió y resucitó por nosotros: «Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos» (2 Co 5:15).

Nuevo año, mismo Salvador

El evangelio no cambia, pero sí nos cambia a nosotros. Cambia la manera en que enfrentamos las pérdidas, la incertidumbre, los sueños y nuestros pecados. Así que, al comenzar este nuevo año, no necesitamos reinventarnos, sino recordar quiénes somos en Cristo.

Quizás no sabes cómo será este nuevo año, pero sí puedes tener la certeza de que Dios caminará contigo en toda Su plenitud los 365 días, y eso basta.

Fuente:
Patricia Namnún

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Botón volver arriba