
Escucha, hija, mira e inclina tu oído; olvida tu pueblo y la casa de tu padre,y el Rey deseará tu hermosura.
La novia no duerme.
La novia se prepara.
Porque el Rey viene. y Su venida es inminente.
El Salmo 45 no es solo un cántico antiguo;
es una voz profética que atraviesa los siglos y despierta a la Iglesia en el tiempo del fin.
Aquí se anuncia una boda eterna, una unión gloriosa,
un Rey vestido de majestad y una Novia adornada en santidad.
“Toda gloriosa es la hija del Rey en su morada;
de brocado de oro es su vestido.”
Salmo 45:13
La Iglesia es llamada a vestirse,
no con apariencia externa,
sino con pureza, obediencia y amor refinado.
El oro ha pasado por el fuego.
El perfume ha sido derramado en la intimidad.
Porque no hay boda sin preparación.
No hay gloria sin santificación.
Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria,
porque han llegado las bodas del Cordero,
y Su esposa se ha preparado.
Apocalipsis 19-7
Este es el clamor del cielo.
Este es el llamado final.
Cristo, el Rey de reyes y Señor de señores,
viene por una Novia sin mancha ni arruga,
lista para la eternidad.
“Bienaventurados los que son llamados
a la cena de las bodas del Cordero.”
Apocalipsis 19-9
Hoy el Espíritu dice a la Iglesia:
Despierta. Conságrate. Prepárate.
Porque entre perfumes y gloria.
EL REY VIENE YA.