
La noticia informa, inquieta y muchas veces estremece.
Pero la respuesta de Dios no confunde ni se apaga: alumbra, afirma y sostiene.
En medio del ruido de este tiempo, Dios sigue hablando a través de Su Palabra, encendiendo lámparas con el aceite de Su Espíritu y manteniendo vivo el fuego en el altar de los corazones que le buscan.
Cuando la noticia anuncia crisis, Dios responde con dirección.
Cuando la noticia genera temor, Dios responde con paz.
Cuando la noticia apaga la esperanza, Dios responde con fuego santo.
Porque mientras haya aceite, la lámpara no se apaga.
Y mientras el fuego de Dios arda, Su pueblo no caminará en tinieblas.
Esto fue La Noticia y la Respuesta de Dios.
Donde la voz del cielo sigue teniendo la última palabra


