
Hace años, en lo íntimo de un momento con Dios, quedó escrita una frase sencilla, pero cargada de un profundo significado:
«La historia de un nuevo orden se aproxima… Cristo es el Señor.»
Con el paso del tiempo, esa palabra no se ha debilitado… al contrario, ha cobrado más fuerza. Hoy, en medio de los tiempos que vivimos, podemos discernir que no se trata de un pensamiento pasajero, sino de un anuncio espiritual.
Dios está estableciendo un nuevo orden.
No es un orden basado en estructuras humanas, ni en sistemas visibles… es un orden que comienza en el corazón. Un alineamiento donde todo vuelve a su lugar bajo el gobierno de Cristo.
Por mucho tiempo, muchos han caminado conociendo a Jesús como Salvador, pero este tiempo demanda algo más profundo: reconocerlo verdaderamente como Señor.
Se aproxima un orden donde:
- Cristo será el centro absoluto.
- La obediencia tendrá más valor que la opinión.
- La intimidad con Dios será más importante que cualquier exposición pública.
- Y la verdad prevalecerá por encima de toda confusión.
Este es un tiempo de ajuste, de limpieza y de definición.
Dios está tratando con corazones, afirmando fundamentos y despertando a aquellos que han estado dormidos.
No es un llamado al temor, sino a la preparación.
Porque cuando Dios establece su orden, todo lo que no está alineado comienza a ser movido.
Aquella frase escrita hace años hoy resuena con claridad:
Dios habla en secreto, pero cumple en el tiempo señalado.
Y en medio de todo cambio, de toda transición y de todo mover…
Una verdad permanece firme y eterna:
Cristo es el Señor.
