
Es tiempo de celebrar con júbilo, con danzas y con adoración, porque la venida de Cristo está cerca. Las señales proféticas nos llaman a despertar, a vestirnos de santidad y a vivir con gozo en la esperanza gloriosa de Su regreso.
Jesús mismo nos exhorta en Lucas 21-28. Cuando comiencen a suceder estas cosas, anímense y levanten la cabeza, porque su redención está cerca.
No es tiempo de temor, sino de regocijo. No es tiempo de incertidumbre, sino de alabanza. Como la esposa que se adorna para su amado, así debemos prepararnos, con corazones encendidos en amor, fe y adoración.
¡Levantemos nuestras manos, exaltemos Su Nombre y llenemos la tierra con el aroma del incienso de nuestra alabanza! Porque el Rey de gloria viene con poder, y Su pueblo le espera con gozo y fidelidad. Gracia y Paz.



