
ISAÍAS 55:1-3 A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. 2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. 3 Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.
Estamos cerrando el año, es una época de celebración, de alegría y de momentos para compartir con la familia y los amigos.
En esta época se pueden recibir muchas invitaciones, pero NINGUNA INVITACIÓN PUEDE SUPERAR LA INVITACIÓN QUE NOS HACE EL SEÑOR por medio de su palabra:
REFLEXIONEMOS EN LA PALABRA DE DIOS EN QUÉ CONSISTE LA INVITACIÓN QUE NOS HACE EL SEÑOR A CADA UNO DE NOSOTROS:
I) ES UNA INVITACIÓN A TODOS LOS SEDIENTOS
(ISAÍAS 55:1A) “A todos los sedientos: Venid a las aguas;…”.
Cuando alguien está cediendo lo único que necesita es AGUA, La sed no es solo una sensación: es una señal de alarma del cuerpo que necesita agua porque está DESHIDRATADO.
Cuando el cuerpo pierde agua el cerebro detecta ese descenso y envía LA SEÑAL DE SED. Ningún otro líquido satisface completamente esa necesidad biológica más que el agua.
Cuando tenemos sed podemos tomar otros líquidos que nos pueden refrescar, pero solamente pueden dar una sensación momentánea de alivio.
Esto nos demuestra que el agua es la única bebida que el cuerpo reconoce como “suficiente”, es por eso que solamente con agua la sed se apaga de verdad.
Este llamado de Dios es para LOS QUE YA PROBARON TODO EN LA VIDA PERO NADA LES SATISFACE VERDADERAMENTE, nada les quita la sed de su corazón.
Es un llamado para todos aquellos que YA LUCHARON EN SUS PROPIAS FUERZAS para alcanzarlo todo en la vida PERO AÚN SE SIENTEN VACÍOS (Hageo 1:6) Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.
EL SEÑOR NOS DICE HOY: VENID A LAS AGUAS, Esta es la misma invitación que nos hace nuestro Señor Jesucristo (Juan 7:37-38) En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.
II) ES UNA INVITACIÓN TAMBIÉN PARA LOS QUE NO TIENEN DINERO
(ISAÍAS 55:1B) “…y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche..”.
Muchas personas piensan que por no tener suficiente dinero, un buen salario o un buen empleo, no tienen acceso a las mejores cosas de la vida, y POR ESO SE SIENTEN FRUSTRADOS E INSATISFECHOS.
Son aquellas personas que han creído que solamente si pueden comprar una casa, un vehículo, joyas, ropa de marca, vacaciones, etc pueden ser verdaderamente felices y sentirse completamente satisfechos con su vida.
Es por eso que el Señor nos hace un llamado para que podamos EXPERIMENTAR SU GRACIA. Comprar sin dinero y sin precio significa que por medio de nuestro Señor Jesucristo podemos obtener lo verdaderamente valioso para nuestra vida DE GRATIS: Perdón, Salvación, Vida eterna, Gozo, Paz, Esperanza y Restauración, (Efesios 2:8-9) Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.
III) ES UN LLAMADO A RECONOCER QUE NADA DE LO QUE SE COMPRA PUEDE SACIAR VERDADERAMENTE NUESTRA VIDA
(ISAÍAS 55:1-2) ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.
Verdaderamente el pan puede saciar nuestro estómago, pero tenemos que comprender que nada de lo que compramos puede saciar nuestro corazón, nada de eso puede satisfacer nuestra alma en nuestro interior.
La palabra de Dios nos lo declara: NADA DE LO QUE COMPRAMOS PUEDE LLENAR NUESTRO CORAZÓN (Eclesiastés 6:7) Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su deseo no se sacia.
Es necesario comprender que no es la comida, no es la ropa, no son los títulos académicos, no son las posesiones materiales, no es nuestro sueldo, lo que puede llenar y el vacío de nuestro corazón y hacernos sentir satisfechos, ES LA PRESENCIA DE DIOS EN NUESTRA VIDA LO QUE LE DA VERDADERA SATISFACCIÓN A NUESTRO CORAZÓN (Juan 4:14) mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
IV) SOLAMENTE HAY UNA CONDICIÓN PARA ACEPTAR LA INVITACIÓN DEL SEÑOR: HUMILDAD
(ISAÍAS 55:3) Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.
El Señor nos dice INCLINAD VUESTRO OÍDO Y VENID A MÍ y para poder hacer eso necesitamos tener un corazón humilde, que reconozca verdaderamente su necesidad, que reconozca que solamente el Señor puede llenar el vacío de nuestro corazón.
Podemos decir entonces que el ÚNICO OBSTÁCULO PARA PODER EXPERIMENTAR LA GRACIA DE DIOS Y SUS BENDICIONES PARA NUESTRA VIDA ES LA SOBERBIA DE UN CORAZÓN AUTOSUFICIENTE Y NECIO (Malaquías 3:7) Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?.
SEAMOS SABIOS Y HUMILDES para aceptar LA MEJOR INVITACIÓN DE FIN DE AÑO Y DE TODA NUESTRA VIDA ya no caminemos con sed, dejemos que la presencia del Señor llene por completo nuestra vida.
CONCLUSIÓN: No importa cuánto hayamos trabajado, cuánto hayamos intentado llenar nuestro corazón con cosas materiales, o cuánto hayamos buscado satisfacción en nuestras propias fuerzas. Nada puede llenar el alma excepto la presencia del Señor. Que este fin de año no solo sea un cierre, sino un nuevo comienzo tomando la decisión más importante de todas: aceptar la invitación del Señor y permitir que Él sea nuestra fuente, nuestra satisfacción y nuestra vida.



