
A veces miras al otro lado de la mesa, o al otro lado de la cama, y te invade una sensación extraña. Miras a la persona con la que compartes tu vida y te preguntas en silencio: ¿En qué momento llegamos a esto?
No fue una explosión repentina. No fue que un día despertaron y decidieron dejar de conectarse. Fue mucho más sutil. Fue un proceso silencioso, lento y gradual.
Es curioso cómo funciona la mente humana. Para evitar preguntas incómodas de los demás, o incluso para protegernos a nosotras mismas de la realidad, aprendemos a seguir adelante como si nada pasara. Vamos a la reunión familiar y sonreímos. Subimos la foto de cumpleaños y ponemos el emoji de corazón. Respondemos «todo bien» cuando alguien pregunta.
Y no lo hacemos con malicia, ni por ser «falsas». Lo hacemos porque tenemos la esperanza de que sea solo una mala racha. Lo hacemos porque nos da miedo admitir en voz alta que las cosas en casa se están enfriando.
Pero llega un momento en que el silencio en el auto es demasiado ruidoso. Llega un momento en que la distancia emocional es tan grande, que ya no la puedes cubrir con una sonrisa social.
La Analogía de la Piedra en el Zapato
Hay una imagen que describe perfectamente lo que estás viviendo. Imagina que vas caminando y sientes una pequeña piedrita dentro de tu zapato. Es minúscula. Apenas una molestia. En lugar de detenerte a sacarla, piensas: «Puedo seguir. No es para tanto. Ya me acostumbre o se acomodará sola en una esquina».
Así que sigues caminando. Al principio, solo es incómodo. Luego, empiezas a cambiar tu forma de pisar para que no te duela tanto. Empiezas a cojear sin darte cuenta, compensando el dolor, tratando de mantener el ritmo.
Esa «piedra» son esos pequeños problemas que decidiste ignorar al principio: Esa falta de respeto sutil. Esa frialdad. Esas conversaciones que nunca tuvieron. Esa sensación de que ya no eres prioridad.
Lo ignoraste pensando que pasaría, pero las piedras no desaparecen solas; las piedras lastiman. Y hoy, esa pequeña molestia que ignoraste hace meses o años, ya no es solo una molestia. Hoy ha causado una herida.
Ahora, cada paso que das en tu matrimonio duele. Ahora, ya no puedes fingir que caminas normal, porque el dolor en tu rostro te delata, aunque intentes sonreír. Has estado caminando con esa piedra tanto tiempo que la herida se está infectando, y el dolor se ha vuelto más fuerte que tu deseo de aparentar que «todo está bien».
Es Válido Detenerse
Amada, quiero decirte algo con mucha suavidad: No tienes que seguir caminando así.
No es justo para ti, ni para él, ni para tu familia, seguir fingiendo que no cojas cuando el dolor es insoportable. El primer paso para sanar no es «arreglarlo todo» mágicamente hoy. El primer paso es simplemente admitir: «Tengo una piedra en el zapato y me está lastimando».
Reconocer que las cosas no están bien no es un fracaso; es el inicio de la solución. Dios no puede sanar lo que nos empeñamos en esconder. Él necesita que nos quitemos el zapato, que le mostremos la herida y le digamos la verdad: «Señor, nos hemos vuelto desconocidos y me duele».
Sé que da miedo. Da miedo pensar en qué pasará si hablamos, si confrontamos, si buscamos ayuda. Pero da más miedo pensar en caminar el resto de tu vida con un dolor que te impide avanzar.
Hoy es un buen día para dejar de fingir que la piedra no existe y empezar a buscar la medicina para la herida.
Oración de Valentía y Verdad
Señor, Tú conoces mi corazón y sabes que no he querido aparentar por maldad, sino por miedo y esperanza de que las cosas cambiarán. Pero hoy reconozco que hay una piedra en mi zapato que ya no puedo ignorar. Me duele la distancia, me duele el silencio y me duele ver cómo nos hemos alejado. Hoy te pido valentía para dejar de disimular y empezar a sanar. Dame la sabiduría para hablar lo que he callado y la humildad para buscar la ayuda que necesitamos. No quiero seguir caminando herida; quiero caminar en libertad y verdad. Sana mi corazón y trae luz a mi matrimonio. En el nombre de Jesús, Amén.
Amada, la verdadera Mujer Totalmente Nueva no es la que tiene un matrimonio perfecto, sino la que tiene la valentía de luchar por un matrimonio real.
Si sientes que has caminado demasiado tiempo con esa piedra y necesitas herramientas para sanar la herida y retomar el camino, este libro será un bálsamo y una guía para ti.
con amor y oraciones,



