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El Edén devorado

Jeremías 51:34 Me devoró, me aplastó Nabucodonosor, rey de Babilonia, me dejó como vasija vacío, me tragó como un monstruo, llenó su estómago de mis delicias, me ha expulsado.

La palabra hebrea —pronunciación: hebreo #5730— יםִנ ָדֲע) ʿadánim), relacionada con Edén, significa: deleite, delicadeza, delicias, lujo, algo fino y precioso.

Todo eso encierra su sentido. Sin embargo, el pueblo del Señor le falló al Señor y, en medio del éxito, se olvidaron de Él. Jeremías es conocido como el profeta llorón porque veía venir mucho juicio sobre su pueblo. Hubo momentos en los que pensó en no seguir siendo profeta; quiso callar, pero sentía dentro de sí un fuego que lo impulsaba a profetizar.

Luego llegaron los babilonios y destruyeron todo. Nabucodonosor representa un espíritu de confusión que se traga el Edén, que intenta devorar el deleite de Dios en la vida del hombre. El enemigo siempre quiere consumir lo que es precioso, pero no permitas que devoren tu deleite.

El libro de Lamentaciones es tremendo, porque en solo cinco capítulos se puede ver cómo el pueblo fue perdiendo los deleites que tenía en Dios. Primero falló el pueblo, luego se apagó la comunión, después se perdió la sensibilidad espiritual, y finalmente vino la ruina. Cuando se abandona al Señor, también se pierde el Edén del corazón.

Economía- Pobreza
Lamentaciones 1:11 Todo su pueblo gime buscando pan; han dado sus cosas preciosas por alimento para recobrar sus fuerzas. Mira, oh Señor, y contempla, pues soy despreciada.

Dios quiere bendecirnos también en el área económica. Sin embargo, de pronto vemos a personas gimiendo y buscando pan. Los babilonios habían sitiado la ciudad; ya no se podía salir. Después de dieciocho meses no tenían nada: no podían producir, no podían comerciar y tenían que vivir solo con lo que había dentro de sus casas. Buscaban pan y vendían sus pertenencias para poder recuperarse y comer.

Lo primero que el enemigo ataca es la economía. Babilonia representa confusión religiosa, y en medio de esa confusión también se daña la economía. A veces nos gusta gastar lo que no tenemos y comprometernos más allá de nuestras fuerzas.

Pero la Palabra dice en Deuteronomio 8:18: «Acuérdate del Señor tu Dios, porque Él te da el poder para hacer riquezas». El pueblo fue atacado en su economía, pero Dios nunca diseñó que Su pueblo viviera en miseria, sino en dependencia y administración sabia.

Jesús dijo que a los pobres siempre los tendremos con nosotros, y por eso debemos presentarnos delante del Señor para que crezcan. Si siembran, van a cosechar, porque el principio del Reino es claro: lo que el hombre siembra, eso también segará. El que es fiel en lo poco, en lo mucho nos pondrá.

El Señor quiere bendecirnos económicamente, pero necesitamos sembrar para luego cosechar Niños-

Generación abandonada
Mis ojos se consumen por las lágrimas, mis entrañas se conmueven; mi hígado se derrama por tierra a causa del quebrantamiento de la hija de mi pueblo, cuando desfallecen los niños y los lactantes en las calles de la ciudad.

Al pueblo del Señor le quitaron el deleite; Babilonia lo consumió todo y también atacó a los niños. Cuando una nación cae, la generación es abandonada, y los más afectados siempre son los pequeños.

Caín nació fuera del huerto, fuera del Edén, y por eso creció con un corazón torcido, sin la cobertura del deleite de Dios. Babilonia, como sistema de confusión, termina devorando a las familias y destruyendo los hogares desde la raíz.

Por eso debemos presentar a nuestros niños delante del Señor, instruirlos en el camino correcto, porque la Escritura dice: «Instruye al niño en su camino, y aun cuando sea viejo no se apartará de él». Si sembramos hoy en ellos, mañana veremos fruto. Debemos cuidar a las nuevas generaciones porque las atacan para desviarlos del deleite.

Hijos- Herencia
Lamentaciones 4:2 Los preciosos hijos de Sión, estimados como oro fino, ¿cómo son tenidos por vasijas de barro, obra de manos de alfarero?

Los hijos de Sión son puestos como barro, aunque los muchachos son de lo más hermoso que tenemos. La fe viene por oír la Palabra del Señor, pero el problema es que, como padres, a veces valoramos a unos hijos como oro fino y a otros como si fueran barro.

Esaú era trabajador, cazador del campo, mientras que Jacob permanecía en casa. Rebeca prefería a Jacob e Isaac se inclinaba por Eso; cada padre tenía su favorito. Sin embargo, Dios bendijo a Jacob, y de él salieron los doce patriarcas. La Escritura dice: «A Jacob amé, y a Esaú aborrecí», no por favoritismo humano, sino por el propósito de Dios. Los hijos son herencia del Señor.

Necesitamos ojos espirituales para ver a nuestros hijos y no divulgarlos. El que comenzó la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa.

El primer hijo de Abraham fue Ismael. Agar se involucró con un hombre casado y quedó embarazada, y luego se burlaba de Sara; aquel hogar se llenó de conflicto.

Amnón, primogénito de David, falleció gravemente. Ofni y Finees fueron inmorales porque no fueron corregidos por sus padres. Muchos jóvenes tuvieron problemas no por falta de talento, sino por falta de formación.

Nos ha tocado una generación frágil: mucho entretenimiento, pero poca instrucción; mucha información, pero poca transformación. Es una generación que el enemigo quiere probar, pero también es una generación que Dios quiere levantar si nosotros sembramos correctamente en ella.

A veces corregimos mal a los hijos, inclusive ya le impedimos que vengan a la iglesia o que tengan amigos dentro de la congregación, a veces les quitamos el deporte, pero no le cortamos el entretenimiento de las redes sociales.El Señor nos ha dado a nuestros hijos como herencia, debemos deleitarnos en ellos.

Maternidad- Crueldad
Lamentaciones 4:3 Aún los chacales dan el pecho, amamantan a sus crías; la hija de mi pueblo se ha vuelto cruel como los avestruces en el desierto.

En este punto vemos cómo se va desconectando a los hijos de las madres. Hay jóvenes que piensan que todo lo que aparece en las redes es verdad, y estamos viviendo tiempos más complejos que antes. Son ataques directos a los deleites, a lo que Dios sembró en el corazón de la familia.

El enemigo no solo quiere confundir la mente, sino robar el Edén interior, el deleite que hay en la comunión, en la Palabra y en la relación entre padres e hijos. El enemigo quiere desconectar a los hijos con las madres para atacarlos y confundirles la mente

Ancianos- Sabiduría
Lamentaciones 5:12 A los príncipes se les colgaran por las manos; no honraron la presencia de los ancianos.

También es un ataque contra los ancianos. Ya no se respeta a los mayores como antes. La Escritura enseña que las ancianas deben formar y aconsejar a las más jóvenes, pero Babilonia —como sistema de confusión— ataca distorsionando la mentalidad de los jóvenes para llevarlos al error.

Muchos jóvenes buscan consejo solo entre otros jóvenes, para oír lo que quieren escuchar. Roboam hizo eso: despreció el consejo de los ancianos que habían aconsejado a Salomón, el rey más sabio, y prefirió la palabra liviana de sus amigos. Así tomó una mala decisión que dividió el reino.

A veces incluso los matrimonios buscan ayuda en personas sin madurez, y terminan en situaciones terribles. Babilonia les quita el deleite para que fallen; se olvidan del valor del consejo. Pero la Palabra es clara: necesitamos buenos consejos para que nos vaya bien en la vida, porque en la multitud de consejeros hay seguridad Babilonia quiere quitarnos los consejos de la sabiduría de los ancianos.

Juventud -Fuerza
Lamentaciones 5:13 A los jóvenes obligan a moler, y los muchachos tropiezan bajo cargas de leña.

En este punto también se afecta a los muchachos. Babilonia los sobrecargó, los metió en círculos viciosos donde eran dañados continuamente, así como a Sansón, a quien pusieron a moler en un molino bajo una carga humillante y pesada. Por eso la Escritura nos exhorta a no exasperar a los hijos.

El que santifica a cada cristiano es la Palabra del Señor. No es la presión humana la que transforma, sino la verdad de Dios obrando en el corazón.

Muchas veces cargamos a los jóvenes porque pensamos que los tiempos pasados fueron mejores, pero la Biblia dice que no debemos decir: «¿Por qué fueron los tiempos pasados mejores que estos?», porque no es sabio preguntar así. Cuando no entendemos el tiempo que vivimos, terminamos estorbando lo que Dios quiere hacer. Dios nos corrige por amor, no para destruirnos, sino para formarnos conforme a Su propósito. .

Música- Gozo
Lamentaciones 5:14 Los ancianos han desaparecido de la puerta, los jóvenes de su música.

Salmos 137:1 Junto a los ríos de Babilonia, nos sentábamos y llorábamos, al acordarnos de Sión. 2 Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas. 3 Porque allí los que nos llevaron cautivos nos pedían que cantáramos, y los que nos atormentaban, alegría, diciendo: “Cántennos uno de los cánticos del Sion”, 5 ¿Cómo cantaremos cántico del SEÑOR en tierra extraña?

La música nos daña si no viene de Dios, quiere quitarnos el gozo de la alabanza al Señor.El enemigo quiere trastocar nuestra alabanza para que perdamos el gozo.

Fuente:
Apóstol German Ponce | Guatemala-

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