
El contentamiento no depende de lo que tenemos, sino de dónde ponemos nuestra confianza. Pablo aprendió a estar satisfecho en toda circunstancia porque su fuerza está en Cristo.
En un mundo que nos empuja a compararnos y desear siempre más, aprender a estar contentos es un acto de fe y disciplina espiritual. Nos enseña a vivir con gratitud, a valorar lo que recibimos y a confiar en que Dios tiene un plan perfecto para cada etapa de nuestra vida. Filipenses 4-11-13
Aplicación práctica:
Evalúe su corazón: ¿busca su satisfacción en lo que posee o en lo que Dios puede hacer en su vida?Recuerde que la verdadera libertad viene de confiar plenamente en Dios y no en lo que el mundo ofrece.
Oración.
Señor, enséñame a vivir contento en todo momento. Ayúdame a confiar en Tu provisión, a valorar lo que tengo y a no buscar mi satisfacción en cosas que se pierden. en el nombre de Jesús.