
1 Corintios 6:19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el
cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (RV 60)
A nosotros no nos pertenece nuestro cuerpo. Dios lo convirtió en la morada del
Espíritu Santo; por eso debemos valorarlo y honrarlo, porque es templo del Señor.
Vamos a trazar una ruta de entendimiento: el Antiguo Testamento está manifiesto
en el Nuevo, y el Nuevo está latente en el Antiguo; ambos están íntimamente
ligados, amarrados por un mismo propósito eterno.
La Escritura declara que todo lo que sucedió en el Antiguo Testamento fue sombra
y figura para nosotros. En el Nuevo Testamento encontramos dos tipos de templo:
el templo arquitectónico, llamado naos en griego, y el templo hieron, que es
nuestro propio cuerpo.
Entre las muchas figuras bíblicas, el Arca del Pacto tipifica la Presencia de Dios.
Quiero que observemos cómo esta Presencia fue marcando el avance de las cosas
desde el inicio, revelando el diseño divino paso a paso.
Moisés- Diseño divino
Números 10:33 Así partieron del monte de Jehová camino de tres días; y el arca
del pacto de Jehová fue delante de ellos camino de tres días, buscándolos lugar
de descanso. 34 Y la nube de Jehová iba sobre ellos de día, desde que salieron del
campamento.
El Arca del Pacto es figura de la Presencia de Dios. Bezaleel recibió los planos divinos
y, conforme a ese diseño celestial, construyó el Arca del Pacto. En el Antiguo
En el Testamento, Moisés estableció el Lugar Santísimo, que era el punto de encuentro
entre Dios y su pueblo. Sobre la cubierta del Arca, el propiciatorio, estaban los
querubines; allí Dios se manifestaba y visitaba a su pueblo en aquel tiempo.
Había una nube que se movía y guiaba al pueblo en su caminar; cuando la nube se
detenía, el pueblo se detenía, y cuando la nube avanzaba, el pueblo avanzaba. Dios
diseñó todo de manera divina para que Su Presencia estuviera con nosotros y no
nos dejará solos en el camino.
Por eso podemos salir adelante en medio de las situaciones más difíciles. El pueblo
caminaba en el desierto, pero Dios los llevaba “climatizados” por Su Presencia:
nunca les faltó comida, nunca se desgastaron sus vestiduras, nada quedó fuera de
control, porque Dios tenía todo en Sus manos.
Sin embargo, a pesar de tanto trato y tanta manifestación, el pueblo se endureció;
tentaban continuamente al Señor. Entonces Dios les dijo que entrarían a la tierra de
Canaán, pero que lo harían sin Su Presencia. Esa fue la advertencia más fuerte,
porque no hay mayor pérdida que avanzar sin Dios, ni mayor bendición que caminar
guiados por Su Presencia.
Moisés recibió un diseño divino para mantener la Presencia de Dios en
medio del pueblo.
Josué- Conquista
Josué 18:1 Toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo, y erigieron
allí el tabernáculo de reunión, después que la tierra les fue sometida. (RV60)
El Arca del Pacto se quedó en Silo. Al pueblo le correspondía ahora descansar de la
conquista; el tiempo del desierto había terminado. El Jordán se abrió cuando el Arca
del Pacto avanzó primero; ya no era tiempo de sobrevivir, porque el desierto es la
escuela donde se aprende a depender de Dios, pero la tierra prometida es el lugar
donde se manifiesta Su propósito. Y la Presencia de Dios estaba con ellos.
Lo primero que Dios hizo fue tratar con la condición del pueblo, ver cómo estaba el
pueblo del Señor, limpiarlo y prepararlo, porque comenzaba una nueva temporada.
Y una nueva temporada implica que las cosas son nuevas: aquí no venimos a
sobrevivir, venimos a conquistar. Había un nuevo nivel de autoridad, para que lo
que antes era intangible ahora se hiciera tangible, para que las promesas se
volvieran realidad.
El Arca abre camino por donde usted camina; le da gracia donde usted se mueve y
respaldo donde usted actúa. Apenas el Arca salió del Jordán, el río volvió a cerrarse,
porque el camino se abre cuando la Presencia va delante.
Por eso debemos tener cuidado de no descuidar lo espiritual por atender solo lo
secular. No descuidemos nuestra devoción espiritual, porque es la Presencia de
Dios la que abre caminos, sostiene las conquistas y garantiza la victoria.
El Arca del Pacto nos permite conquistar, abrir paso en el Jordán.
Elí- Exiliada
1 Samuel 4:21 Y llamó al niño Icabod, diciendo: ¡Traspasada es la gloria de Israel!
por haber sido tomada el arca de Dios, y por la muerte de su suegro y de su
marido. (RV 60)
Aquí vemos un sacerdocio que salió de los límites divinos. Elí tenía una manera de
ejercer el sacerdocio que quizá comenzó bien; su familia había sido llamada a un
sacerdocio permanente. Sin embargo, Elí era el líder y dejó de entrar correctamente
al culto, perdió la visión espiritual. Él sabía que había inmoralidad en medio del
pueblo, conocía el pecado que se practicaba, pero el problema no era solo saberlo,
sino que no lo corrigió.
De pronto vino el juicio: Elí cayó, se quebró la nuca y murió. Cuando nació su nieto,
le pusieron por nombre Icabod, porque el Arca de Dios había sido tomada. Allí nace
una segunda y hasta una tercera generación sacerdotal marcada por la pérdida de
la gloria.
“Icabod” significa: se fue la gloria. Kabod habla de peso, de honra, de gloria, pero
Cuando el Arca fue tomado, Israel perdió la Presencia de Dios y el enemigo se llevó
el Arca. Y donde no está el Arca, no hay gloria. Donde no está la Presencia de Dios,
el Señor no envía riquezas, no hay éxito verdadero, no hay fuerza ni respaldo del
cielo; todo se desmorona porque se perdió la Presencia del Señor.
El Salmo 78:60 declara que el Señor abandonó a Silo. Esa es la mayor catástrofe que
puede existir: perder la Presencia de Dios. Y ocurrió porque se permitió la pérdida
de la gloria del Señor, por tolerar la inmoralidad sexual. Esa inmoralidad no nació
en la tierra; fue traída desde la caída de los ángeles, y siempre ha sido una estrategia
del enemigo para apagar la gloria de Dios.
Por eso Dios no nos dice que enfrentemos la inmoralidad sexual, sino que huyamos
de ella. El apóstol Pablo exhorta a no entristecer al Espíritu Santo y a no apagarlo.
Nosotros anhelamos que la Presencia de Dios permanezca con nosotros y no se
vaya.
Así no se puede ir a la batalla: sin la Presencia del Señor. El Arca salió de Silo y fue
llevado a tierra de los filisteos. Pero ellos no supieron manejarla; la Presencia de
Dios les produjo juicio: enfermedades, plagas de ratones y hemorroides.
Finalmente tuvieron que hacer un carro nuevo y ofrendas de oro en forma de
ratones y hemorroides, porque la Presencia del Señor no produce bendición cuando
Hay un mal estilo de vida.
Hoy debemos entender algo poderoso: nosotros somos templo y morada del
Espíritu Santo. Debemos cuidar la Presencia del Señor. Ya no nos pertenecemos a
nosotros mismos. El Arca no puede vivir exiliado en nuestra vida espiritual. No
podemos llevar una vida corrupta; a todos nos alcanza el pecado, pero no debemos
vivir en él.
Al enemigo no le va a gustar que este sea el año del deleite; va a querer amargarte
y robarte el gozo. Pero somos templo del Señor, y Dios nos ha dado Su Espíritu Santo
para vivir en victoria y preservar Su Presencia entre nosotros.
La Presencia del Señor se exilia si nosotros no corregimos lo que hacemos
mal o los errores de nuestra generación.
Abinadab- Irreverencia
1 Samuel 7:1 Vinieron los de Quiriat-jearim y llevaron el arca de Jehová, y la
pusieron en casa de Abinadab, situada en el collado; y santificaron a Eleazar su
hijo para que guardase el arca de Jehová. 2 Desde el día que llegó el arca a Quiriat-
jearim pasaron muchos días, veinte años; y toda la casa de Israel lamentaba en de
Jehová. (RV60)
2 Samuel 6:3 Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la
La casa de Abinadab, que estaba en el collado; y Uza y Ahío, hijos de Abinadab,
guiaban el carro nuevo. (RV 60)
2 Samuel 6:7 Y se encendió la ira del Señor contra Uza, y Dios lo hirió allí por su
irreverencia; y allí murió junto al arca de Dios. (LBLA)
Ahora el Arca está en la casa de Abinadab. Ya no fue llevada al templo, porque
aunque el templo estaba en Silo, la Presencia de Dios ya no estaba allí, y nunca
volvió a ese lugar. Por eso el clamor del salmista cobra sentido cuando dice: “No
quites de mí tu Santo Espíritu”.
En la casa de Abinadab la Presencia del Señor no se manifestó con plenitud; el Arca
estuvo allí, pero no produjo un mover poderoso. Eso nos enseña que no basta con
tener símbolos espirituales si no hay una relación correcta con Dios. A veces, con
nuestras actitudes, entristecemos al Espíritu Santo. Él no se va de inmediato, pero
se restringe; Él nos redarguye, nos confronta con amor, para que cambiemos y
volvamos al orden divino.
El deseo del Señor no es alejarse, sino habitar en medio de nosotros. Por eso
debemos cuidar nuestro corazón, nuestras decisiones y nuestro estilo de vida, para
que la Presencia de Dios no solo esté, sino que se manifieste con libertad.
El Arca del Pacto estuvo en casa de los hijos, pero ellos nunca hicieron nada con
ella. Eso nos enseña que la Presencia de Dios no se mueve según nuestra
conveniencia ni a nuestra manera; hay protocolos divinos para tratarla. La misma
Presencia del Señor hirió a Uza, porque fue tocada fuera del orden establecido por
Dios.
Elí también manejó mal el Arca. Ana llegó al templo con un clamor genuino, pero
Elí no discernir correctamente la Presencia del Señor. Incluso permitió que Samuel
durmiera en el Lugar Santísimo como si fuera un dormitorio común, perdiendo el
sentido de honra y reverencia hacia lo santo.
La tarea correcta siempre ha sido agradar al Señor. Cuando Dios está agradado, Él
mismo se encarga de respaldar, de prosperar y aun de hacer que los impíos
acumulen para darlo al que le agrada. No es esfuerzo humano, es favor divino.
Hubo muerte en medio del desfile porque no agradaban al Señor, porque
intentaron mover el Arca sin honra, sin obediencia y sin santidad. Por eso debemos
guardar la Presencia del Señor, tratarla con temor reverente y caminar conforme a
Su voluntad, porque donde la Presencia es honrada, allí hay vida, bendición y
respaldo del cielo.
Recordemos que el Espíritu Santo está con nosotros siempre, no seamos
irreverentes con su Presencia.
Saúl- Ignorada
1 Crónicas 13:3 y traigamos el arca de nuestro Dios a nosotros, porque desde el
tiempo de Saúl no hemos hecho caso de ella. (RV 60)
1 Crónicas 21:29 Y el tabernáculo de Jehová que Moisés había hecho en el
desierto, y el altar del holocausto, estaban entonces en el lugar alto de Gabaón;
(RV60)
En los tiempos de Saúl, solo una vez se menciona el Arca del Pacto. En cuarenta
años de gobierno, apenas una vez se habló de ella. En 1 Samuel 14:18 Saúl pidió
que trajeran el Arca, pero en el versículo siguiente les dijo que ya no era necesario.
Era un Arca del Pacto ignorada, relegada a un segundo plano.
Eso revela una verdad espiritual profunda: la Presencia de Dios estaba siendo
ignorada. Por eso el apóstol Pablo nos exhorta en 1 Corintios 6:19 a no ignorar que
somos templo del Espíritu Santo. La Escritura también nos llama a no olvidar la
La comunión del Espíritu Santo. El Padre es Señor, el Hijo es Señor, y el Espíritu Santo
también es Señor.
Debemos aprender a ser amigos del Espíritu Santo, a reconocerlo, a honrarlo y a
caminar en comunión con Él. Es bueno estar cerca del Señor, porque cuando la
La Presencia de Dios es reconocida y honrada, hay dirección, hay vida y hay victoria.
No ignoremos la Presencia del Señor, podemos dialogar constantemente
con el Espíritu Santo.
. David- Recuperada
2 Samuel 6:12 Fue dado aviso al rey David, diciendo: Jehová ha bendecido la casa
de Obed-edom y todo lo que tiene, a causa del arca de Dios. Entonces David fue,
y llevó con alegría el arca de Dios de casa de Obed-edom a la ciudad de David. (RV
60)
2 Samuel 6:15 Así David y toda la casa de Israel conducían el arca de Jehová con
júbilo y sonido de trompeta. (RV 60)
Necesitamos recuperar la Presencia del Señor. David lo entendió; por eso danzaba
delante del Arca. La palabra karan describe una danza donde se gira, se da vueltas,
una expresión total de entrega, honra y gozo delante de Dios. David no danzaba
para el pueblo, danzaba para el Señor.
Por eso la Escritura nos llama a restaurar el tabernáculo de David que estaba caído.
Hubo veinte años en los que el Arca estuvo presente y, aun así, no pasó nada; eso
nos confronta y nos lleva a preguntarnos cómo estamos valorando hoy la Presencia
del Señor. No basta con que la Presencia esté cerca; es necesario honrarla, buscarla
y suministrarle.
Necesitamos volver a estar cerca de la Presencia del Señor, vivir conscientes de ella,
cuidarla y celebrarla. Porque cuando la Presencia es restaurada al centro, el corazón
se alinea, la adoración se activa y Dios vuelve a habitar en medio de Su pueblo con
poder y gloria.
No necesitamos métodos humanos para que la Presencia del Señor se mueva en
nosotros, sino que necesitamos agradar al que está sentado a la Diestra del Padre,
debemos ser expertos en la Palabra.
Necesitamos recuperar la comunión con el Espíritu Santo para que la
Presencia del Señor esté con nosotros.
Salomón- Llenura
2 Crónicas 5:7 Los sacerdotes trajeron el arca del pacto del Señor a su lugar, al
santuario interior de la casa, al lugar santísimo, bajo las alas de los querubines.
(RV 60)
2 Crónicas 5:13 Cuando los trompeteros y los cantores, al unísono, se hacían oír a
una voz alabando y glorificando al Señor, cuando levantaban sus voces acompañados
por trompetas y címbalos e instrumentos de música, cuandoal ababan al Señor diciendo:
Ciertamente Él es bueno porque su misericordia es para siempre, entonces la casa,
la casa del Señor, se llenó de una nube, (RV60)
Cuando le damos al Señor la importancia que le corresponde y lo colocamos en el
centro de todo, Él se agrada de nosotros. Entonces estamos llenos, porque estamos
alabando y exaltando Su nombre. Cuando el cielo ve ese orden, desciende la nube
de Dios y se produce la llenura de Su Presencia.
El Señor quiere que estemos llenos, necesitamos la Presencia para que
venga la llenura del Señor.



