
El Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE), a través de su presidente, Feliciano Lacen, llamó a la ciudadanía a vivir la Semana Santa con prudencia, moderación y un profundo sentido de reflexión espiritual.
El representante de CODUE enfatizó que esta temporada constituye un espacio propicio para que las familias dominicanas se reconecten con lo sagrado, en medio de un contexto global y local caracterizado por el debilitamiento de los valores humanos y espirituales.
El pastor destacó que, para la comunidad cristiana, esta fecha tiene una gran trascendencia, ya que se recuerda la muerte y resurrección de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, desarrollándose múltiples actividades espirituales como vigilias, retiros, congresos, cultos y jornadas de formación, orientadas a fortalecer el compromiso cristiano y la vida en comunidad.
En ese sentido, sostuvo que la Semana Santa no debe limitarse a un período de descanso o recreación, sino asumirse como un tiempo de introspección, recogimiento y renovación de la fe, recordando el sacrificio de Jesucristo y el propósito redentor de su muerte y resurrección.
Asimismo, reiteró el llamado a la familia dominicana a hacer un alto en medio de las dificultades sociales actuales y propiciar una reconexión con los valores del Evangelio, tales como el amor al prójimo, la empatía, el perdón y la solidaridad.
Semana Santa: entre la tradición y el verdadero retorno a Dios
En medio del ruido de una sociedad cada vez más acelerada, la Semana Santa corre el riesgo de perder su esencia. Para muchos, se ha convertido en un simple período de descanso o recreación, dejando de lado su profundo significado espiritual.
Sin embargo, este tiempo representa uno de los momentos más trascendentales de la fe cristiana: la muerte y resurrección de Jesucristo.
El llamado del CODUE, a través de Feliciano Lacen, resuena como una voz oportuna en medio de la distracción colectiva.
La sociedad necesita detenerse, reflexionar y volver a los valores esenciales del Evangelio: amor, perdón, fe y reconciliación.
Porque más allá de una tradición, la Semana Santa es una oportunidad para reencontrarse con Dios.



