
“Entonces Satanás entró en el corazón de Judas Iscariote, uno de los doce discípulos, y le puso la idea de traicionar a Jesús. Judas fue a hablar con los sacerdotes principales y con los capitanes de los guardias que cuidaban el templo, y se puso de acuerdo con ellos para entregarles a Jesús. Ellos se alegraron y prometieron darle dinero. Judas aceptó, y empezó a buscar la oportunidad de estar a solas con Jesús para entregarlo.” San Lucas 22:3-6 TLA.
Una acción inadecuada podría conducir en un momento determinado a cometer el error más grande que jamás pudimos imaginar.
Y aunque estaba destinado a ser el hijo de perdición; Judas formaba parte del núcleo de los doce discípulos de Jesucristo , de por sí una inconmensurable bendición.
Esta historia de la Biblia nos da a entender de cómo puede enemigo penetrar en una persona para cambiar el rumbo de un propósito, de ahí que , la Palabra De Dios nos aconseja , diciendo:
para que no seamos engañados de Satanás, pues no ignoramos sus maquinaciones. 2 Corintios 2:11. Sagradas Escrituras 1569.
Pensando en la forma que la serpiente antigua penetró a Judas ; meditemos luego toda las consecuencias que trajo para la humanidad , aunque formaba parte de un plan De Dios para llegar hasta Jesucristo y su plan de salvación para todos , también es cierto que el Señor nos entrega una voz de alerta para nosotros ser precavidos y cuidarnos, no descuidando nuestra relación con Dios y el rescate que ha hecho al sacarnos de las tinieblas a Su Luz Admirable, Jesús.
La actuación de Judas impulso el sacrificio de Cristo a la realización de la obra redentora y salvadora de nuestro Señor , es una realidad , y además , llama a la atención a que procuremos revisar , ministerialmente hablando , cada uno de los pasos que damos concerniente a nuestro trabajo en el Señor , estando apercibido a obedecerle , serle fiel ,
Y a escuchar Su Voz.
El Señor te guardará y no permitirá ninguna cosa en ti y los tuyos fuera de Su Voluntad , todo lo que va a suceder de aquí en adelante será diferente a lo que pasó.
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Juan 10:27-28 Reina-Valera 1960 (RVR1960).
Dios le continúe Bendiciendo