{"id":6827,"date":"2025-09-03T00:50:01","date_gmt":"2025-09-03T00:50:01","guid":{"rendered":"http:\/\/tabernaculoprensadedios.com\/web\/?p=6827"},"modified":"2025-09-03T01:11:07","modified_gmt":"2025-09-03T01:11:07","slug":"la-caida-del-hombre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tabernaculoprensadedios.com\/web\/la-caida-del-hombre\/","title":{"rendered":"La Ca\u00edda del Hombre"},"content":{"rendered":"<p>Las consecuencias de la ca\u00edda de Ad\u00e1n afectan a toda su posteridad y a la creaci\u00f3n entera. Consistiendo, pues, la vida espiritual de Ad\u00e1n en estar unido con su Creador, su muerte fue apartarse de \u00c9l. Y no hemos de maravillarnos de que con su alejamiento de Dios haya arruinado a toda su posteridad, pues con ello pervirti\u00f3 todo el orden de la naturaleza en el cielo y en la tierra.<\/p>\n<p><em>\u201cPorque sabemos que toda la creaci\u00f3n gime a una, dice san Pablo\u2026 Porque la creaci\u00f3n fue sujetada a vanidad\u201d<\/em>\u00a0 <strong>(Rom.8:22, 20).<\/strong><\/p>\n<p>Todo esto es debido a que padecen una parte del castigo que mereci\u00f3 el hombre, para cuyo servicio fueron creados.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, si la maldici\u00f3n de Dios lo llen\u00f3 todo de arriba abajo y se derram\u00f3 por todas las partes del mundo a causa del pecado de Ad\u00e1n, no hay por qu\u00e9 extra\u00f1arse de que se haya propagado tambi\u00e9n a su posteridad. Por ello, al borrarse en \u00e9l la imagen celestial, no ha sufrido \u00e9l solo este castigo, consistente en que a la sabidur\u00eda, poder, santidad, verdad y justicia de que estaba revestido y dotado hayan sucedido la ceguera, la debilidad, la inmundicia, la vanidad y la injusticia, sino que toda su posteridad se ha visto envuelta y encenagada en estas mismas miserias.<\/p>\n<p>\u00c9sta es la\u00a0 ca\u00edda del hombre, Satan\u00e1s tentando a eva, el pecado de adan corrupci\u00f3n que por herencia nos viene, y que los antiguos llamaron pecado original, entendiendo por la palabra \u201cpecado\u201d la depravaci\u00f3n de la naturaleza, que antes era buena y pura. Lucha de los Padres de la Iglesia contra la \u201cimitaci\u00f3n\u201d de los pelagianos.<\/p>\n<p>Sobre esta materia sostuvieron grandes disputas, porque no hay cosa m\u00e1s contraria a nuestra\u2019 raz\u00f3n que afirmar que por la falta de un solo hombre todo el mundo es culpable, y con ello hacer el pecado com\u00fan. \u00c9sta parece ser la causa de que los m\u00e1s antiguos doctores de la Iglesia hablaran tan oscuramente en esta materia, o por lo menos no la explicasen con la claridad que el asunto requer\u00eda. Sin embargo, tal temor no pudo impedir que sugiriera Pelagio, cuya profana opini\u00f3n era que Ad\u00e1n, al pecar, se da\u00f1\u00f3 s\u00f3lo a s\u00ed mismo, y no a sus descendientes. Sin duda, Satan\u00e1s, al encubrir la enfermedad con esta astucia, pretend\u00eda hacerla incurable. Mas como se le convenc\u00eda, con evidentes testimonios de la Escritura, de que el pecado hab\u00eda descendido del primer hombre a toda su posteridad, \u00e9l arg\u00fc\u00eda que hab\u00eda descendido por imitaci\u00f3n, y no por generaci\u00f3n. Por esta raz\u00f3n aquellos santos varones, especialmente san Agust\u00edn, se esforzaron cuanto pudieron para demostrar que nuestra corrupci\u00f3n no proviene de la fuerza de los malos ejemplos que en los dem\u00e1s hayamos podido ver, sino que salimos del mismo seno materno con la perversidad que tenemos, lo cual no se puede negar sin gran descaro.<\/p>\n<p>Pero nadie se maravillar\u00e1 de la temeridad de los pelagianos y de los celestinos, si ha le\u00eddo en los escritos de san Agust\u00edn qu\u00e9 desenfreno y brutalidad han desplegado en las dem\u00e1s controversias.<\/p>\n<p>Ciertamente es indiscutible lo que confiesa David: que ha sido engendrado en iniquidad y que su madre le ha concebido en pecado.<\/p>\n<p><em>\u201cHe aqu\u00ed, en maldad he sido formado,\u00a0 Y en pecado me concibi\u00f3 mi madre\u201d.<\/em> <strong>(Sal. 51,5).<\/strong><\/p>\n<p>No hace responsables a las faltas de sus padres, sino que para m\u00e1s glorificar la bondad de Dios hacia \u00e9l, recuerda su propia perversidad desde su misma concepci\u00f3n. Ahora bien, como consta que no ha sido cosa exclusiva de David, sino que con su ejemplo queda de mostrad la com\u00fan condici\u00f3n y el estado de todos los hombres. Por tanto, todos nosotros, al ser engendrados de una simiente inmunda, nacemos infectados por el pecado, y aun antes de ver la luz estamos manchados y contaminados ante la faz de DIOS. Porque, \u00bf\u201dqui\u00e9n har\u00e1 limpio a lo inmundo\u201d?; nadie, como est\u00e1 escrito en el libro de <strong>Job (Job 14; 4<\/strong>). \u201c\u00bfQui\u00e9n har\u00e1 limpio a lo inmundo? Nadie\u201d. Solo Jesucristo puede hacerlo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l fue la causa de la ca\u00edda del hombre?<\/strong><\/p>\n<p>Una de las causas de la ca\u00edda del hombre fue la incredulidad.<\/p>\n<p>Mas, como no pudo ser un delito ligero, sino una maldad detestable, lo que Dios tan rigurosamente castig\u00f3, debemos considerar aqu\u00ed qu\u00e9 clase de pecado fue la ca\u00edda de Ad\u00e1n, que movi\u00f3 a Dios a imponer tan horrendo castigo a todo el linaje humano.<\/p>\n<p>Pensar que se trata de la gula es una puerilidad. Como si la suma y perfecci\u00f3n de todas las virtudes pudiera consistir en abstenerse de un solo fruto, cuando por todas partes hab\u00eda abundancia grand\u00edsima de cuantos regalos se pod\u00edan desear; y en la bendita fertilidad de la tierra, no solamente hab\u00eda abundancia de regalos, sino tambi\u00e9n gran diversidad de ellos.<\/p>\n<p>Hay, pues, que mirar m\u00e1s alto, y es que el prohibir Dios al hombre que tocase el \u00e1rbol de la ciencia del bien y del mal fue una prueba de su obediencia, para que as\u00ed mostrase que de buena voluntad se somet\u00eda al mandato de Dios. El mismo nombre del \u00e1rbol demuestra que el mandato se hab\u00eda dado con el \u00fanico fin de que, contento con su estado y condici\u00f3n, no se elevase m\u00e1s alto, impulsado por alg\u00fan loco y desordenado apetito. Adem\u00e1s la promesa que se le hizo, que ser\u00eda inmortal mientras comiera del \u00e1rbol de vida, y por el contrario, la terrible amenaza de que en el punto en que comiera del \u00e1rbol de la ciencia del bien y del mal, morir\u00eda, era para probar y ejercitar su fe. De aqu\u00ed claramente se puede concluir de qu\u00e9 modo ha provocado Ad\u00e1n contra s\u00ed la ira de Dios.-No se expresa mal san Agust\u00edn, cuando dice que la soberbia ha sido el principio de todos los males, porque si la ambici\u00f3n no hubiera transportado al hombre m\u00e1s alto de lo que le pertenec\u00eda, muy bien hubiera podido permanecer en su estado!. No obstante, busquemos una definici\u00f3n m\u00e1s perfecta de esta clase de tentaci\u00f3n que nos refiere Mois\u00e9s.<\/p>\n<p>Cuando la mujer con el enga\u00f1o de la serpiente se apart\u00f3 de la fidelidad a la palabra de Dios, claramente se ve que el principio de la ca\u00edda fue la desobediencia, y as\u00ed lo confirma tambi\u00e9n san Pablo, diciendo que <em>\u201cpor la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores\u201d<\/em> (<strong>Rom. 5, 19).<\/strong> Adem\u00e1s de esto hay que notar que el primer hombre se apart\u00f3 de la obediencia de Dios, no solamente por haber sido enga\u00f1ado con los embaucamientos de Satan\u00e1s, sino porque despreciando la verdad sigui\u00f3 la mentira. De hecho, cuando no se tiene en cuenta la palabra de Dios se pierde todo el temor que se le debe. Pues no es posible que su majestad subsista entre nosotros, ni puede permanecer su culto en su perfecci\u00f3n si no estamos pendientes de su palabra y somos regidos por ella. Concluyamos, pues, diciendo que la infidelidad fue la causa de esta ca\u00edda.<\/p>\n<p>Consecuencia de la incredulidad. De ah\u00ed procedi\u00f3 la ambici\u00f3n y soberbia, a las que se junt\u00f3 la ingratitud, con que Ad\u00e1n, apeteciendo \u2018m\u00e1s de lo que se le hab\u00eda concedido, vilmente menospreci\u00f3 la gran liberalidad de Dios, por la que hab\u00eda sido tan enriquecido. Ciertamente fue una impiedad monstruosa que el que acababa de ser formado de la tierra no le contentase con ser hecho a semejanza de Dios, sino que tambi\u00e9n pretendiese ser igual a \u00c9l. Si la apostas\u00eda por la que el hombre se apart\u00f3 de la sujeci\u00f3n de su Creador, o por mejor decir, desvergonzadamente desech\u00f3 su yugo, es una cosa abominable y vil, es vano querer excusar el pecado de Ad\u00e1n.<\/p>\n<p>Pues no fue una mera apostas\u00eda, sino que estuvo acompa\u00f1ada de abominables injurias contra Dios, poni\u00e9ndose de acuerdo con Satan\u00e1s, que calumniosamente acusaba a Dios de mentiroso, envidioso y malvado. En fin, la infidelidad abri\u00f3 la puerta a la ambici\u00f3n, y la ambici\u00f3n fue madre de la contumacia y la obstinaci\u00f3n, de tal manera que Ad\u00e1n y Eva, dejando a un lado todo temor de Dios, se precipitasen y diesen consigo en todo aquello hacia lo que su desenfrenado apetito los llevaba. Por tanto, muy bien dice san Bernardo que la puerta de nuestra salvaci\u00f3n se nos abre cuando o\u00edmos la doctrina evang\u00e9lica con nuestros o\u00eddos, igual que ellos, escuchando a Satan\u00e1s, fueron las ventanas por donde se nos meti\u00f3 la muerte. Porque nunca se hubiera atrevido Ad\u00e1n a resistir al mandato de Dios, si no hubiera sido incr\u00e9dulo a su palabra. En verdad no hab\u00eda mejor freno para dominar y regir todos los afectos, que saber que lo mejor era obedecer al mandato de Dios y cumplir con el deber, y que lo sumo de la bienaventuranza consiste en ser amados por Dios. Al dejarse, pues, arrebatar por las blasfemias del diablo, deshizo y aniquil\u00f3, en cuanto pudo, toda la gloria de Dios.<\/p>\n<p><strong>Consecuencias de la incredulidad<\/strong><\/p>\n<p>La incredulidad llev\u00f3 al hombre a la desobediencia.<\/p>\n<p><strong>Romanos 5:19<\/strong>\u00a0 <em>\u201cPorque as\u00ed como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores,\u00a0 as\u00ed tambi\u00e9n por la obediencia de uno,\u00a0 los muchos ser\u00e1n constituidos justos\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Dios no puede habitar entre el mal, el hombre ca\u00eddo hab\u00eda sido transformado de tal manera que ya no se parec\u00eda al hombre creado por Dios. Aquella imagen de Dios se hab\u00eda convertido en una sombra nada m\u00e1s. Encontramos tantos cambios a causa\u00a0 de la ca\u00edda, pero solo mencionaremos unas pocas.<\/p>\n<p>Infidelidad, el hombre le fall\u00f3 a su Creador.<\/p>\n<p>Menosprecio, vilmente menospreci\u00f3 la gran liberalidad de Dios<\/p>\n<p>Impiedad, acabando de ser formado se mostr\u00f3 imp\u00edo.<\/p>\n<p>Inconformidad, quer\u00eda ser igual a Dios.<\/p>\n<p>Apostata, fue por su apostas\u00eda que el hombre se separ\u00f3 de Dios.<\/p>\n<p>Desecha el yugo, como cosa abominable desech\u00f3 el yugo.<\/p>\n<p>Injuriaron contra Dios, poni\u00e9ndose de acuerdo con Satan\u00e1s, que calumniosamente acusaban a Dios de mentiroso.<\/p>\n<p>Le creyeron m\u00e1s a Satan\u00e1s, la ambici\u00f3n fue madre de la contumacia y la obstinaci\u00f3n, de tal manera que Ad\u00e1n y Eva, dejando a un lado todo temor de Dios, se precipitasen y diesen consigo en todo a un lado todo temor de Dios.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pod\u00eda hacer el hombre en esta situaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Solo abrir las puertas a cosa peores cosas, como son:<\/p>\n<p>La ambici\u00f3n.<\/p>\n<p>La ambici\u00f3n fue la madre de la contumacia y la obstinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dejar a un lado todo temor de Dios<\/p>\n<p>Se apresuraron a todo apetito carnal.<\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas se vio obligado a decirle al hombre:<\/strong><\/p>\n<p><strong>Juan 8:44-47<\/strong>\u00a0 <em>\u201cVosotros sois de vuestro padre el diablo,\u00a0 y los deseos de vuestro padre quer\u00e9is hacer.\u00a0 El ha sido homicida desde el principio,\u00a0 y no ha permanecido en la verdad,\u00a0 porque no hay verdad en \u00e9l.\u00a0 Cuando habla mentira,\u00a0 de suyo habla;\u00a0 porque es mentiroso,\u00a0 y padre de mentira\u201d. 45\u00a0 Y a m\u00ed,\u00a0 porque digo la verdad,\u00a0 no me cre\u00e9is. 46\u00a0 \u00bfQui\u00e9n de vosotros me redarguye de pecado?\u00a0 Pues si digo la verdad,\u00a0 \u00bfpor qu\u00e9 vosotros no me cre\u00e9is? 47\u00a0 El que es de Dios,\u00a0 las palabras de Dios oye;\u00a0 por esto no las o\u00eds vosotros,\u00a0 porque no sois de Dios\u201d.<\/em><\/p>\n<p>En verdad no hab\u00eda mejor freno para dominar y regir todos los afectos, que saber que lo mejor era obedecer al mandato de Dios y cumplir con el deber, y que lo sumo de la bienaventuranza consiste en ser amados por Dios. Al dejarse, pues, arrebatar por las blasfemias del diablo, deshizo y aniquil\u00f3, en cuanto pudo, toda la gloria de Dios.<\/p>\n<p><strong>Pero con un llamado y el redenci\u00f3n de Cristo la justicia y la vida son restituidas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Romanos 5:12,18-21<\/strong>\u00a0 <em>\u201cPor tanto,\u00a0 como el pecado entr\u00f3 en el mundo por un hombre,\u00a0 y por el pecado la muerte,\u00a0 as\u00ed la muerte pas\u00f3 a todos los hombres,\u00a0 por cuanto todos pecaron.\u00a0 18\u00a0 As\u00ed que,\u00a0 como por la transgresi\u00f3n de uno vino la condenaci\u00f3n a todos los hombres,\u00a0 de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificaci\u00f3n de vida.19\u00a0 Porque as\u00ed como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores,\u00a0 as\u00ed tambi\u00e9n por la obediencia de uno,\u00a0 los muchos ser\u00e1n constituidos justos. 20\u00a0 Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase;\u00a0 mas cuando el pecado abund\u00f3,\u00a0 sobreabund\u00f3 la gracia; 21\u00a0 para que as\u00ed como el pecado rein\u00f3 para muerte,\u00a0 as\u00ed tambi\u00e9n la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo,\u00a0 Se\u00f1or nuestro\u201d.<\/em><\/p>\n<p>La depravaci\u00f3n original se nos comunica por propagaci\u00f3n. O\u00edmos que la mancha de los padres se comunica a los hijos de tal manera que todos, sin excepci\u00f3n alguna, est\u00e1n manchados desde que empezaron a existir. Pero no se podr\u00e1 hallar el principio de esta mancha sI no ascendemos como a fuente y manantial hasta nuestro primer padre.<\/p>\n<p>Hay, pues, que admitir como cierto que Ad\u00e1n no solamente ha sido el <em>\u201cprogenitor del linaje humano \u201d<\/em> sino que ha sido, adem\u00e1s, su ra\u00edz, y por eso, con raz\u00f3n, con su corrupci\u00f3n ha corrompido a todo el linaje humano. Lo cual claramente muestra el Ap\u00f3stol por la comparaci\u00f3n que establece entre Ad\u00e1n y Cristo, diciendo: como por un hombre entr\u00f3 el pecado en todo el mundo, y por el pecado la muerte, la cual se extendi\u00f3 a todos los. Hombres porque todos pecaron, de la misma manera por la gracia de Cristo, la Justicia y la vida nos son restituidas (<strong>Rom. 5,12.18-21<\/strong>). \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1n a esto los pelagianos? \u00bfQue el pecado de Ad\u00e1n se propaga por imitaci\u00f3n? \u00bf.Entonces, el \u00fanico provecho que obtenemos de la justicia de Cristo consiste en que nos es propuesto como dechado y ejemplo que imitar? \u00bfQui\u00e9n puede aguantar tal blasfemia? Si es evidente que la justicia de Cristo es nuestra por comunicaci\u00f3n y que por ella tenemos la vida siguiese por la misma raz\u00f3n que una y otra fueron perdidas en Ad\u00e1n recobr\u00e1ndose en Cristo; y que el pecado y la muerte han sido engendradas en nosotros por Ad\u00e1n, siendo abolidos por Cristo. No hay oscuridad alguna en estas palabras: muchos son justificados por la obediencia de Cristo, como fueron constituidos pecadores por la desobediencia de Ad\u00e1n: Luego como Ad\u00e1n fue causa de nuestra ruina envolvi\u00e9ndonos en su perdici\u00f3n, Cristo con su gracia volvi\u00f3 a darnos la vida. No creo que sean necesarias m\u00e1s pruebas para una verdad tan manifiesta y clara. De la misma manera tambi\u00e9n en la primera carta a los Corintios, queriendo confirmar a los piadosos con la esperanza de la resurrecci\u00f3n, muestra qu\u00e9 en Cristo se recupera la vida que en Ad\u00e1n hab\u00edamos perdido:<\/p>\n<p><strong>1Co 15:22<\/strong>\u00a0 <em>\u201cPorque as\u00ed como en Ad\u00e1n todos mueren,\u00a0 tambi\u00e9n en Cristo todos ser\u00e1n vivificados\u201d.<\/em><\/p>\n<p><strong>Romanos 3:23-26<\/strong>\u00a0 <em>\u201cPor cuanto todos pecaron,\u00a0 y est\u00e1n destituidos de la gloria de Dios, 24\u00a0 siendo justificados gratuitamente por su gracia,\u00a0 mediante la redenci\u00f3n que es en Cristo Jes\u00fas, 25\u00a0 a quien Dios puso como propiciaci\u00f3n por medio de la fe en su sangre,\u00a0 para manifestar su justicia,\u00a0 a causa de haber pasado por alto,\u00a0 en su paciencia,\u00a0 los pecados pasados, 26\u00a0 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia,\u00a0 a fin de que \u00e9l sea el justo,\u00a0 y el que justifica al que es de la fe de Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p>Si usted siente en su coraz\u00f3n la necesidad de recibir a Cristo para ser salvo, solo tiene que invitarlo a que entre a morar en su coraz\u00f3n. Solo tiene que arrepentirse de todos sus pecados pasados y estar dispuesto a seguirlo como su Se\u00f1or.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las consecuencias de la ca\u00edda de Ad\u00e1n afectan a toda su posteridad y a la creaci\u00f3n entera. Consistiendo, pues, la vida espiritual de Ad\u00e1n en estar unido con su Creador, su muerte fue apartarse de \u00c9l. 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