{"id":38730,"date":"2026-08-08T12:40:29","date_gmt":"2026-08-08T16:40:29","guid":{"rendered":"https:\/\/tabernaculoprensadedios.com\/web\/?p=38730"},"modified":"2026-08-08T12:40:29","modified_gmt":"2026-08-08T16:40:29","slug":"el-peligro-de-servir-a-dios-sin-amar-a-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tabernaculoprensadedios.com\/web\/el-peligro-de-servir-a-dios-sin-amar-a-dios\/","title":{"rendered":"El peligro de servir a Dios sin amar a Dios"},"content":{"rendered":"<p>En el primer cap\u00edtulo del libro de Apocalipsis, el ap\u00f3stol Juan relata el encuentro que tuvo con el Cristo glorificado mientras estaba exiliado en la isla de Patmos a causa de la predicaci\u00f3n del evangelio. Estando en el Esp\u00edritu, en el d\u00eda del Se\u00f1or, oye una voz como sonido de trompeta que le ordena plasmar por escrito la visi\u00f3n que recib\u00eda y enviar el mensaje revelado a siete iglesias de Asia Menor. La primera de esas siete cartas fue dirigida a la iglesia de \u00c9feso, probablemente la iglesia madre de las otras seis.<\/p>\n<p>Aunque estas cartas tienen una fecha determinada en cuanto al momento de su inspiraci\u00f3n, no tienen una fecha espec\u00edfica de aplicaci\u00f3n. Su mensaje es relevante para todo creyente, pues el contenido de dichas cartas tiene aplicaci\u00f3n a nuestras vidas y a la vida de la Iglesia de nuestros d\u00edas, de la misma manera que lo tuvo para la iglesia de \u00c9feso en la antig\u00fcedad.<\/p>\n<h3><b>Una iglesia extraordinaria en medio de una ciudad corrompida<\/b><\/h3>\n<p>\u00c9feso, junto a Roma, Alejandr\u00eda y Antioqu\u00eda de Siria, era una de las cuatro ciudades m\u00e1s pr\u00f3speras del Imperio romano. Ciudad portuaria a orillas del mar Egeo, se convirti\u00f3 en un gran centro cultural y comercial. Pero tambi\u00e9n era una ciudad profundamente permeada por el paganismo, la brujer\u00eda y la adivinaci\u00f3n. All\u00ed se levantaba el majestuoso templo de la diosa Artemisa, considerado una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, cuyas sacerdotisas eran prostitutas sagradas. Tal fue la decadencia moral de aquel lugar que el fil\u00f3sofo Her\u00e1clito lleg\u00f3 a decir que nadie pod\u00eda vivir en \u00c9feso sin llorar por su inmoralidad.<\/p>\n<p>En ese trasfondo intimidante, el ap\u00f3stol Pablo plant\u00f3 una iglesia. El impacto de la predicaci\u00f3n del evangelio fue extraordinario: muchos que practicaban la magia juntaron sus libros y los quemaron p\u00fablicamente, renunciando a pr\u00e1cticas paganas que hab\u00edan seguido por a\u00f1os. La oposici\u00f3n no tard\u00f3 en surgir, como ocurri\u00f3 con el platero Demetrio, cuyo problema con la ense\u00f1anza de Pablo no era teol\u00f3gico, sino econ\u00f3mico. Y aun as\u00ed, la ciudad de \u00c9feso lleg\u00f3 a convertirse en un centro de evangelizaci\u00f3n para toda Asia Menor.<\/p>\n<p>Cuando Cristo se dirige a esta congregaci\u00f3n, se presenta como \u00abEl que tiene las siete estrellas en Su mano derecha, Aquel que anda entre los siete candelabros de oro\u00bb (Ap 2:1). \u00c9l se pasea entre los candelabros, que representan a las siete iglesias, inspeccion\u00e1ndolas y sosteni\u00e9ndolas a la vez. Con ojos como llamas de fuego, nada escapa a Su atenci\u00f3n; \u00c9l conoce cada detalle de lo que ocurre en medio de ella.<\/p>\n<h3><b>Trabajar sin fervor: la trampa del primer amor perdido<\/b><\/h3>\n<p>El elogio de Cristo a los efesios fue extraordinario: \u00abYo conozco tus obras, tu fatiga y tu perseverancia\u00bb (Ap 2:2). Reconoce que trabajaron intensamente hasta la extenuaci\u00f3n, que no toleraron a los malos y que sometieron a prueba a los que se dec\u00edan ap\u00f3stoles y no lo eran, hall\u00e1ndolos mentirosos. Conoc\u00edan la doctrina con tal precisi\u00f3n que, cuando llegaron los falsos maestros predicando otro evangelio, pudieron contrastar sus ense\u00f1anzas con la revelaci\u00f3n de Dios y denunciarlos.<\/p>\n<blockquote><p><b>Es posible defender apasionadamente la doctrina b\u00edblica sin tener encendida la llama del primer amor<\/b><span class=\"s-options\"><i class=\"fa fa-twitter\"><\/i>\u00a0<i class=\"fa fa-facebook\"><\/i><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p>Debemos entender que no es lo mismo un falso maestro que un maestro confundido. El maestro confundido no ha entendido bien las Escrituras y ense\u00f1a hasta donde alcanza su entendimiento, como ocurri\u00f3 con Apolos hasta que Priscila y Aquila le explicaron el camino de Dios con mayor exactitud. El falso maestro, por el contrario, est\u00e1 tratando de alejar a las ovejas de Cristo, enfoc\u00e1ndose todo el tiempo en su persona, en su ministerio y en sus intereses. Vienen disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces, y solo por sus frutos podemos juzgarlos.<\/p>\n<p>Los efesios tambi\u00e9n aborrecieron las obras de los nicola\u00edtas, las mismas que Cristo aborrece. Hasta aqu\u00ed, pareciera que todo estaba en orden. Pero los ojos del Se\u00f1or penetran cada rinc\u00f3n de nuestro ser, y Cristo procede a reprenderlos: \u00abPero tengo esto contra ti: que has dejado tu primer amor\u00bb (Ap 2:4). Estas palabras nos permiten ver algo sorprendente y solemne acerca de la vida cristiana.<\/p>\n<p>Es posible defender apasionadamente la doctrina b\u00edblica sin tener encendida la llama del primer amor. Es posible batallar contra los falsos maestros y sufrir por causa del nombre de Cristo sin ese amor presente en el coraz\u00f3n. Los efesios hicieron todo eso, y aun as\u00ed hab\u00edan perdido el fervor que una vez tuvieron por Dios y por Su pueblo. La ep\u00edstola de Pablo a los efesios, escrita unos treinta y cinco a\u00f1os antes, hab\u00eda elogiado el amor que ellos ten\u00edan por todos los santos. Ahora ese amor hab\u00eda desaparecido.<\/p>\n<h3><b>La obediencia nace del amor por Dios<\/b><\/h3>\n<p>Cuando se nos dificulta obedecer los mandamientos del Se\u00f1or, es porque tenemos un problema de falta de amor por Dios. Cristo lo dijo claramente: \u00abSi ustedes me aman, guardar\u00e1n Mis mandamientos\u00bb (Jn 14:15). Cuando lo obedecemos \u00fanicamente para evadir las consecuencias de quebrantar Su ley, no lo amamos, sino que le tememos.<\/p>\n<blockquote><p><b>Cuando se nos dificulta obedecer los mandamientos del Se\u00f1or, es porque tenemos un problema de falta de amor por Dios<\/b><\/p>\n<div class=\"blockquote-share\"><span class=\"s-options\"><i class=\"fa fa-twitter\"><\/i>\u00a0<i class=\"fa fa-facebook\"><\/i><\/span><\/div>\n<\/blockquote>\n<p>Muchas veces la Palabra de Dios est\u00e1 presente en nuestras vidas solo en el plano intelectual, arraigada en la mente, pero sin echar ra\u00edces profundas que penetren y transformen el coraz\u00f3n. Hay circunstancias que tienden a quitarle el brillo al amor por Dios: el conocimiento teol\u00f3gico que nos envanece, nuestros logros, nuestros fracasos que nos desalientan, la falta de perd\u00f3n, y hasta el activismo que nos apasiona con la causa de Dios mientras nos hace olvidarnos del Se\u00f1or de la causa.<\/p>\n<p>Amar a Dios con todo nuestro coraz\u00f3n y con toda nuestra mente implica que nuestro ser se deleita en las cosas en las que el Se\u00f1or se deleita, y aborrece todo aquello que Dios aborrece. Supone que no haya cosa alguna que deseemos m\u00e1s que a Dios, ni relaci\u00f3n que compita con nuestra relaci\u00f3n con \u00c9l. Comprende amar Su Palabra, Su nombre, Su causa, Su cruz, Su iglesia y Su pueblo. La \u00fanica manera de amarle as\u00ed es estando convencidos, tanto en la mente como en la pr\u00e1ctica, de que \u00c9l es nuestra \u00fanica fuente de felicidad.<\/p>\n<p>Con frecuencia, la verdad de Dios transforma solo una peque\u00f1a parte de nuestra vida, cuando debiera transformarla por completo. No es infrecuente que los creyentes vivan con dos sistemas de valores paralelos: uno para las cosas espirituales y otro para el resto del mundo. Si pensamos de cierta manera cuando estamos en la iglesia los domingos, pero pensamos de forma distinta en el \u00e1mbito laboral, hemos perdido nuestro primer amor.<\/p>\n<h3><b>El camino de regreso al primer amor<\/b><\/h3>\n<p>La cura que Cristo ofrece es clara: \u00abRecuerda, por tanto, de d\u00f3nde has ca\u00eddo y arrepi\u00e9ntete, y haz las obras que hiciste al principio\u00bb (Ap 2:5). Es crucial mirar hacia atr\u00e1s, recordar d\u00f3nde nos encontr\u00e1bamos antes de que nuestra pasi\u00f3n por Dios disminuyera, y detenernos a evaluar nuestra vida a la luz de las Escrituras. El arrepentimiento es un cambio interno de mente que se evidencia externamente en un cambio de conducta: reconocer que vamos en la direcci\u00f3n equivocada y tomar la decisi\u00f3n de dar un giro y regresar.<\/p>\n<blockquote><p><b>Muchas veces la Palabra de Dios est\u00e1 presente en nuestras vidas solo en el plano intelectual, arraigada en la mente, pero sin echar ra\u00edces profundas que penetren y transformen el coraz\u00f3n<\/b><\/p>\n<div class=\"blockquote-share\"><span class=\"s-options\"><i class=\"fa fa-twitter\"><\/i>\u00a0<i class=\"fa fa-facebook\"><\/i><\/span><\/div>\n<\/blockquote>\n<p>Cristo tambi\u00e9n advirti\u00f3 sobre las consecuencias de no hacerlo: \u00abSi no, vendr\u00e9 a ti y quitar\u00e9 tu candelabro de su lugar\u00bb (Ap 2:5). No se refer\u00eda a Su segunda venida, sino a la disciplina que ejercer\u00eda sobre esa congregaci\u00f3n, pues \u00abel Se\u00f1or al que ama, disciplina\u00bb (Heb 12:6). Quitar el candelabro implicaba dejar de obrar a trav\u00e9s de Su Esp\u00edritu Santo, quit\u00e1ndoles la efectividad en la proclamaci\u00f3n de Su Palabra, lo que conducir\u00eda a la desaparici\u00f3n de la iglesia. El mismo Cristo que pas\u00f3 revista a las siete iglesias es el mismo que hoy contin\u00faa inspeccionando y disciplinando a Su iglesia hasta el final de la historia redentora.<\/p>\n<p>Sin embargo, junto a la advertencia hay una promesa gloriosa: \u00abAl vencedor le dar\u00e9 a comer del \u00e1rbol de la vida, que est\u00e1 en el para\u00edso de Dios\u00bb (Ap 2:7). El vencedor es todo aquel que ha nacido de nuevo por gracia, mediante la fe en Cristo y Su obra redentora. A \u00e9l se le dar\u00e1 el privilegio de comer del \u00e1rbol de la vida, s\u00edmbolo de la vida eterna.<\/p>\n<p>Cuando el primer amor mengua, no se trata simplemente de una disminuci\u00f3n de nuestro fervor por Dios, sino de que hemos encendido el fuego de otros amores: trabajo, dinero, comodidad o bienestar. Para el creyente, la consigna de la vida debe ser: \u00abPara m\u00ed, el vivir es Cristo y el morir es ganancia\u00bb (Fil 1:21). Si el Esp\u00edritu de Dios te muestra que has perdido tu primer amor, ru\u00e9gale que te conceda un arrepentimiento genuino. Y medita en la cruz: el Autor de la vida se hizo siervo y muri\u00f3 clavado en un madero, derramando Su sangre para que nosotros, que est\u00e1bamos muertos en delitos y pecados, pudi\u00e9ramos recibir vida eterna en \u00c9l. Esa raz\u00f3n es m\u00e1s que suficiente para amar a nuestro Redentor por toda la eternidad.<\/p>\n<p><strong><span class=\"editor_note_pre-text\">Nota del editor:\u00a0 <\/span><\/strong>Este art\u00edculo es una adaptaci\u00f3n de un fragmento del libro \u00abCuando Cristo disciplina a Su iglesia\u00bb, escrito por el pastor Miguel N\u00fa\u00f1ez. El tema central de este libro ser\u00e1 el eje de la conferencia\u00a0<b>\u00abEl que tenga o\u00eddos para o\u00edr, que oiga\u00bb<\/b>\u00a0que se llevar\u00e1 a cabo en Ciudad de Panam\u00e1 del 29 al 31 de octubre de 2026.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el primer cap\u00edtulo del libro de Apocalipsis, el ap\u00f3stol Juan relata el encuentro que tuvo con el Cristo glorificado mientras estaba exiliado en la isla de Patmos a causa de la predicaci\u00f3n del evangelio. 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