{"id":31873,"date":"2024-08-01T12:58:05","date_gmt":"2024-08-01T12:58:05","guid":{"rendered":"https:\/\/tabernaculoprensadedios.com\/web\/?p=31873"},"modified":"2024-08-01T12:58:05","modified_gmt":"2024-08-01T12:58:05","slug":"el-pacto-de-adan-y-la-redencion-en-cristo-la-trascendencia-de-la-culpa-y-la-gracia-divina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tabernaculoprensadedios.com\/web\/el-pacto-de-adan-y-la-redencion-en-cristo-la-trascendencia-de-la-culpa-y-la-gracia-divina\/","title":{"rendered":"El Pacto de Ad\u00e1n y la Redenci\u00f3n en Cristo. La Trascendencia de la Culpa y la Gracia Divina"},"content":{"rendered":"<p>El pecado, como transgresi\u00f3n de la ley de Dios, coloca a la humanidad en un estado de culpa, sujeto al juicio de Dios. La culpa de Ad\u00e1n, como cabeza federal o representativa (pacto) de la humanidad, se acredita a su posteridad, y solo la obediencia de Cristo, como el \u00faltimo Ad\u00e1n, puede eliminar esta culpa.<\/p>\n<p><strong>SUMARIO<br \/>\n<\/strong>El pacto original que Dios hizo con Ad\u00e1n en el jard\u00edn inclu\u00eda tanto estipulaciones (el mandamiento de no comer del \u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal) como sanciones (la advertencia de muerte en caso de desobediencia). La decisi\u00f3n de Ad\u00e1n de rechazar la Palabra de Dios lo llev\u00f3 a \u00e9l y a su posteridad a un estado de culpa ante Dios. Como cabeza del pacto de toda la humanidad, la culpa de Ad\u00e1n es imputada o acreditada a su posteridad. El pecado humano result\u00f3 en el juicio divino y coloc\u00f3 a la humanidad en necesidad de la gracia divina. Bajo el antiguo pacto, Dios proporcion\u00f3 un medio provisional para eliminar la culpa del pecado por medio del sistema de sacrificios, pero la eliminaci\u00f3n definitiva de la culpa se logr\u00f3 en el nuevo pacto mediante la obediencia de Cristo. Los creyentes pueden tener la seguridad, incluso en esta vida, de que no existe condenaci\u00f3n para los que est\u00e1n unidos a Cristo. En el d\u00eda del juicio, los creyentes ser\u00e1n vindicados formalmente por la justicia de Cristo, pero los que est\u00e1n fuera de Cristo pagar\u00e1n el castigo eterno debido a su culpa.<\/p>\n<p><strong>Culpa en el jard\u00edn<br \/>\n<\/strong>Los te\u00f3logos a menudo debaten si el arreglo entre Dios y la pareja humana original, Ad\u00e1n y Eva, constituye un pacto. Aunque la palabra no se usa, parece que todos los elementos de un pacto est\u00e1n presentes: las dos partes entran en un acuerdo solemne entre s\u00ed; el Se\u00f1or divino hace provisi\u00f3n para sus siervos, estipula cu\u00e1les son sus obligaciones (el mandato de se\u00f1orear sobre la tierra y la prohibici\u00f3n de comer del \u00e1rbol de la ciencia del bien y del mal) y les impone sanciones particulares por la desobediencia (muerte segura) y por la obediencia (la promesa impl\u00edcita del \u00e1rbol de la vida). Los te\u00f3logos reformados han hablado de esta relaci\u00f3n original con la humanidad como el pacto de la creaci\u00f3n, con Ad\u00e1n como la cabeza federal (es decir, del pacto) de la raza humana. Incluso si algunos no desean usar el lenguaje del pacto para describir este arreglo, es innegablemente cierto que el pecado de Ad\u00e1n afecta a toda su posteridad. Como Ad\u00e1n fue creado a imagen de Dios, as\u00ed tambi\u00e9n su descendencia, Set, fue engendrada a su imagen y semejanza (Gn 5:3). La consecuencia del pecado de Ad\u00e1n, la pena de muerte, se extiende a todo el linaje de Ad\u00e1n (n\u00f3tese el estribillo repetido en Gen 5: \u00aby muri\u00f3\u00bb). El pecado provoca la corrupci\u00f3n de la constituci\u00f3n moral de la humanidad: el pecado est\u00e1 ahora agazapado a la puerta, queriendo dominarnos (4:7). El pecado tambi\u00e9n introduce alienaci\u00f3n en las relaciones de la humanidad: su relaci\u00f3n con Dios, su relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, su relaci\u00f3n con la tierra e incluso su relaci\u00f3n con ellos mismos. Pero a\u00fan m\u00e1s fundamental que esta corrupci\u00f3n moral y alienaci\u00f3n relacional es la realidad de la culpa del pecado: el pecado es fundamentalmente la transgresi\u00f3n del mandato de Dios y, por lo tanto, su consecuencia m\u00e1s fundamental es la responsabilidad ante el juicio de Dios. \u00abPorque el d\u00eda que de \u00e9l comas, ciertamente morir\u00e1s\u00bb (2:17).<\/p>\n<p>La sentencia de muerte que resulta de la desobediencia humana es tanto f\u00edsica como espiritual. Aunque Ad\u00e1n no muri\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de su pecado original, la corrupci\u00f3n f\u00edsica que lo conducir\u00eda a su muerte comenz\u00f3 ese d\u00eda. A partir de entonces, su vida estar\u00e1 marcada por el trabajo f\u00edsico, que s\u00f3lo terminar\u00e1 en su regreso al polvo del que fue formado (3:19). Adem\u00e1s, la separaci\u00f3n espiritual de Ad\u00e1n de Dios, su muerte espiritual, tuvo una expresi\u00f3n conmovedora cuando Ad\u00e1n se escondi\u00f3 de la presencia del Se\u00f1or (3:8). A partir de ese momento, Ad\u00e1n y su posteridad se vuelven culpables ante la justicia santa de Dios y necesitan la misericordia divina para reconciliarse con \u00c9l. Esta misericordia se destaca en la promesa cr\u00edptica contenida en la maldici\u00f3n de la serpiente, el llamado protoevangelio, la primera promesa del evangelio: \u00abPondr\u00e9 enemistad entre t\u00fa y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; \u00c9l te herir\u00e1 en la cabeza, y t\u00fa lo herir\u00e1s en el tal\u00f3n\u00bb (3:15). Aunque Ad\u00e1n y Eva se hab\u00edan cubierto con hojas de higuera (3:7), Dios mismo les proporciona una cubierta en forma de pieles de animales, lo que implica que la muerte de otro, la muerte de un sustituto, debe ser el medio de expiaci\u00f3n por la culpa de la humanidad (3:21).<\/p>\n<p><strong>Culpa original<br \/>\n<\/strong>Pero, \u00bfcu\u00e1l es la relaci\u00f3n entre la culpa en que Ad\u00e1n incurri\u00f3 debido a su primer pecado y la culpa que llega a su posteridad? En respuesta a esta pregunta, los te\u00f3logos cristianos han debatido la mec\u00e1nica precisa de la doctrina del pecado original: la realidad de que los humanos son pecadores desde su origen, desde su misma concepci\u00f3n (Sal 51:5). En el siglo V, el sacerdote brit\u00e1nico Pelagio sugiri\u00f3 que los humanos son concebidos en inocencia y solo se vuelven culpables al imitar los pecados de los dem\u00e1s, pero esta posici\u00f3n ha sido reconocida como her\u00e9tica por todas las ramas de la teolog\u00eda cristiana. Los te\u00f3logos orientales suelen argumentar que los seres humanos nacen en un estado de corrupci\u00f3n moral, una especie de enfermedad moral que necesita curaci\u00f3n, pero que solo incurrimos en culpa por nuestros pecados personales. Los te\u00f3logos occidentales, por otro lado, han sostenido que el pecado original implica tanto culpa como corrupci\u00f3n, pero han debatido c\u00f3mo se transmite este pecado a la posteridad de Ad\u00e1n.<\/p>\n<p>En una propuesta ingeniosa, Agust\u00edn de Hipona sugiri\u00f3 que toda la raza humana estaba realmente presente en Ad\u00e1n en forma de semilla, de modo que cuando Ad\u00e1n pec\u00f3, su posteridad realmente pec\u00f3 en \u00e9l. La humanidad se constituy\u00f3 as\u00ed como un todo unido en Ad\u00e1n (en sus lomos, por as\u00ed decirlo; cp. Heb 7:10), y la culpa y la corrupci\u00f3n de Ad\u00e1n, por lo tanto, se extendieron a su posteridad por generaci\u00f3n natural. Este punto de vista a veces se denomina realismo (porque toda la humanidad realmente pec\u00f3 en Ad\u00e1n) o como presencia seminal (porque toda la humanidad estaba presente en Ad\u00e1n en forma de semilla).<\/p>\n<p>El principal rival de esta comprensi\u00f3n del pecado original se encuentra en la tradici\u00f3n reformada que concibe la transmisi\u00f3n del pecado en t\u00e9rminos de jefatura federal. En este entendimiento, Ad\u00e1n fue constituido por Dios como el representante del pacto de toda la raza humana de tal manera que las consecuencias de la fat\u00eddica decisi\u00f3n de Ad\u00e1n son imputadas o acreditadas a su posteridad. Este punto de vista concuerda mejor con el testimonio de la Biblia como un todo, tratando el pecado no como una decisi\u00f3n privada sino como una realidad p\u00fablica. La noci\u00f3n de solidaridad corporativa es un tema prominente a lo largo de las Escrituras. Por ejemplo, el pecado de Ac\u00e1n se llev\u00f3 contra todo Israel (Jos 7) y los pecados de los reyes a menudo tra\u00edan juicio sobre toda la naci\u00f3n. En el Nuevo Testamento, Pablo parece entender el pecado de Ad\u00e1n tambi\u00e9n en estos t\u00e9rminos del pacto. La culpa del pecado rein\u00f3 incluso sobre aquellos que vivieron entre Ad\u00e1n y la promulgaci\u00f3n de la ley por medio de Mois\u00e9s, es decir, incluso sobre aquellos a quienes no se les hab\u00eda dado un mandamiento especialmente revelado por Dios (Ro 5:12-14). \u00bfPor qu\u00e9? Porque el pecado y la muerte (la culpa en que se incurre por el pecado) se propagan desde Ad\u00e1n como representante de la humanidad. El paralelo que traza Pablo entre Ad\u00e1n como tipo y Cristo como cumplimiento, o antitipo, hace que esta verdad sea a\u00fan m\u00e1s evidente. As\u00ed como la desobediencia de Ad\u00e1n trajo condenaci\u00f3n y muerte a todos los que est\u00e1n unidos a \u00e9l en pacto por generaci\u00f3n natural, as\u00ed tambi\u00e9n la obediencia de Cristo trae justicia y vida a todos los que est\u00e1n unidos a \u00c9l en el nuevo pacto por la fe (Ro 5:18\u201321). Pablo introduce el mismo punto en otra de sus cartas: \u00abPorque ya que la muerte entr\u00f3 por un hombre, tambi\u00e9n por un hombre vino la resurrecci\u00f3n de los muertos. Porque as\u00ed como en Ad\u00e1n todos mueren, tambi\u00e9n en Cristo todos ser\u00e1n vivificados\u00bb (1 Co 15:21-22). La historia de la humanidad es una historia de dos Adanes, una historia de dos representantes del pacto: nacemos en el primer Ad\u00e1n, en quien somos considerados culpables e incurrimos en la sanci\u00f3n de muerte; y debemos nacer de nuevo en el postrer Ad\u00e1n, en quien somos contados justos y recibimos el don de la vida de resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La eliminaci\u00f3n de la culpa<br \/>\n<\/strong>Desde el jard\u00edn en adelante, Dios continu\u00f3 mostrando misericordia a los culpables portadores de Su imagen. Como hemos visto, Dios provey\u00f3 el primer sacrificio por el pecado al tomar pieles de animales para cubrir la desnudez de Ad\u00e1n y Eva, y prometi\u00f3 que de la descendencia de la mujer saldr\u00eda un redentor. Especialmente en la ley de Mois\u00e9s, Dios hizo una provisi\u00f3n para el sistema de sacrificios a fin de reparar la brecha creada por la culpa humana. Uno de esos sacrificios fue etiquetado expl\u00edcitamente como una \u00abofrenda por la culpa\u00bb, pero todos los sacrificios lev\u00edticos asumen este car\u00e1cter expiatorio. Las instrucciones dadas para el holocausto son especialmente instructivas (Lv 1). El oferente deb\u00eda llevar su sacrificio a la entrada del tabern\u00e1culo, poner su mano sobre la cabeza de la ofrenda (representando de manera simb\u00f3lica la transferencia de la culpa al animal) y matar al animal ante la presencia del Se\u00f1or. Luego, los sacerdotes deb\u00edan quemar el animal como una ofrenda quemada completa, con el humo del sacrificio ascendiendo a Dios como un \u00abaroma agradable\u00bb, lo que indica que Dios se complaci\u00f3 en aceptar la ofrenda como sustituto del que la tra\u00eda. Los sacrificios del D\u00eda de la Expiaci\u00f3n tambi\u00e9n ten\u00edan este car\u00e1cter de remoci\u00f3n de culpa, con un toro, un carnero y una cabra sacrificados como ofrenda por el pecado y el chivo expiatorio llevado al desierto (Lv 16). Por lo tanto, el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento produjo la remoci\u00f3n de la culpa y la presencia del pecado del pueblo de Israel.<\/p>\n<p>Pero el Antiguo Testamento tambi\u00e9n anticipa la realidad de que estos sacrificios, aunque aceptados provisionalmente por Dios, no eran la soluci\u00f3n final al problema de la culpa humana. Los dolores de la culpa a\u00fan aflig\u00edan al pueblo de Dios. El Salterio y los escritos prof\u00e9ticos demuestran con frecuencia que el sacrificio que agrada a Dios no es solo el de los animales, sino el sacrificio del coraz\u00f3n: una vida de obediencia, acci\u00f3n de gracias y alabanza. La misteriosa figura del Siervo del Se\u00f1or en Isa\u00edas incluso insin\u00faa que ser\u00e1 un ser humano el que ser\u00e1 entregado de manera vicaria como ofrenda por el pecado para eliminar la transgresi\u00f3n y la iniquidad del pueblo de Dios (Is 53).<\/p>\n<p>Esta anticipaci\u00f3n del Antiguo Testamento, entonces, nos lleva al cumplimiento del Nuevo Testamento en Cristo. Toda la vida humana encarnada de Cristo se ofrece a Dios como sacrificio (Heb 10:1-10), pero su muerte trata especialmente el problema de la culpa humana. Aunque sus acusadores no pudieron encontrar culpabilidad en \u00c9l (Jn 19:6), Cristo muri\u00f3 en el lugar de los pecadores culpables, representado de manera dram\u00e1tica por la liberaci\u00f3n de Barrab\u00e1s y la crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas (Mt 27:15-23). Entre las muchas met\u00e1foras del Nuevo Testamento para representar Su muerte, la obra expiatoria de Cristo se describe como una propiciaci\u00f3n o satisfacci\u00f3n de la justicia de Dios por causa de los pecadores culpables (Ro 3:25; 1 Jn 2:2; 4:10). La muerte de Cristo es el cumplimiento de todo lo tipificado en el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento. El sacrificio singular de Cristo logr\u00f3 lo que la sangre de toros y machos cabr\u00edos nunca pudo hacer: quit\u00f3 la culpa del pecado, limpiando y santificando al pueblo de Dios (Heb 1:11\u201314). Los creyentes en Cristo, por lo tanto, experimentan la eliminaci\u00f3n de la culpa incluso ahora en esta vida. Aunque contin\u00faan luchando contra la carne, no hay condenaci\u00f3n para los que est\u00e1n unidos a Cristo, porque Cristo mismo conden\u00f3 el pecado en Su semejanza de carne de pecado, aunque \u00c9l nunca pec\u00f3 (Ro 8:1\u20133; cp. Heb 4:15). En el \u00faltimo d\u00eda, cuando Cristo regrese para juzgar a vivos y muertos, los creyentes ser\u00e1n vindicados de manera formal y plena por la obra de Cristo y salvados por \u00c9l de la ira de Dios (Ro 5:9). La culpa comenz\u00f3 en el jard\u00edn, pero finalmente ser\u00e1 erradicada en la Jerusal\u00e9n celestial.<\/p>\n<p>Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Jenny Midence-Garc\u00eda<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pecado, como transgresi\u00f3n de la ley de Dios, coloca a la humanidad en un estado de culpa, sujeto al juicio de Dios. 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La Trascendencia de la Culpa y la Gracia Divina - Tabernaculo Prensa de Dios<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/tabernaculoprensadedios.com\/web\/el-pacto-de-adan-y-la-redencion-en-cristo-la-trascendencia-de-la-culpa-y-la-gracia-divina\/\" class=\"yoast-seo-meta-tag\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" class=\"yoast-seo-meta-tag\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" class=\"yoast-seo-meta-tag\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El Pacto de Ad\u00e1n y la Redenci\u00f3n en Cristo. La Trascendencia de la Culpa y la Gracia Divina\" class=\"yoast-seo-meta-tag\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El pecado, como transgresi\u00f3n de la ley de Dios, coloca a la humanidad en un estado de culpa, sujeto al juicio de Dios. 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