{"id":11546,"date":"2020-10-27T14:13:08","date_gmt":"2020-10-27T14:13:08","guid":{"rendered":"http:\/\/tabernaculoprensadedios.com\/web\/?p=11546"},"modified":"2020-10-28T02:35:22","modified_gmt":"2020-10-28T02:35:22","slug":"los-frutos-del-arrepentimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tabernaculoprensadedios.com\/web\/los-frutos-del-arrepentimiento\/","title":{"rendered":"Los frutos del arrepentimiento"},"content":{"rendered":"<p>Con el fin de ayudar al lector preocupado a identificar el verdadero arrepentimiento, consideremos los frutos que demuestran un arrepentimiento seg\u00fan Dios.<\/p>\n<p><strong>Un aborrecimiento aut\u00e9ntico por el pecado como pecado, no meramente por sus consecuencias.<\/strong><\/p>\n<p>Un aborrecimiento no solo por este o aquel pecado, sino por todo pecado, y particularmente por la ra\u00edz misma: contumacia. <em>\u201cAs\u00ed dice Jehov\u00e1 el Se\u00f1or: Convert\u00edos, y volveos de vuestros \u00eddolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones<\/em>\u201d (<strong>Eze. 14:6<\/strong>). El que no aborrece el pecado, lo ama. La demanda de Dios es: \u201cy os aborrecer\u00e9is a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis\u201d (<strong>Eze. 20:43<\/strong>). El que realmente se ha arrepentido puede decir honestamente: \u201cHe aborrecido todo camino de mentira\u201d (<strong>Sal. 119:104)<\/strong>. El mismo que en el pasado cre\u00eda que vivir una vida santa era una cosa l\u00fagubre, piensa muy distinto ahora. El que anteriormente considerara una vida de autocomplacencia como atractiva, ahora la detesta y se ha propuesto dejar todo pecado para siempre. Este es el cambio de manera de pensar que Dios requiere.<\/p>\n<p><strong>Un dolor profundo por haber pecado. <\/strong><\/p>\n<p>El arrepentimiento de tantos, que no salva, es principalmente una angustia ocasionada por una aprensi\u00f3n de la ira divina. En cambio, el arrepentimiento evang\u00e9lico produce un dolor profundo que nace del sentido de haber ofendido a un Ser tan infinitamente excelente y glorioso como lo es Dios. El uno es el efecto del temor, el otro del amor. El uno es solo por poco tiempo, el otro es una pr\u00e1ctica habitual para toda la vida. Muchos est\u00e1n llenos de pesar y remordimiento por una vida desaprovechada, pero aun as\u00ed no tienen un dolor agudo en el coraz\u00f3n por su ingratitud y rebeli\u00f3n contra Dios. En cambio, el alma regenerada se duele hasta el alma por haber hecho caso omiso y haberse opuesto a su gran Benefactor y leg\u00edtimo Soberano. Este es el cambio de coraz\u00f3n que Dios requiere.<\/p>\n<p>\u201c<em>Fuisteis contristados para arrepentimiento; porque hab\u00e9is sido contristados seg\u00fan Dios\u2026, porque la tristeza que es seg\u00fan Dios produce arrepentimiento para salvaci\u00f3n<\/em>\u201d (<strong>2 Cor. 7:9-10<\/strong>). Tal contrici\u00f3n es producida en el coraz\u00f3n por el Esp\u00edritu Santo y tiene a Dios como su objeto. Es dolor por haber despreciado a un Dios tal, por haberse rebelado contra su autoridad y haber sido indiferente hacia su gloria. Es esto lo que causa que lloremos \u201camargamente\u201d (<strong>Mat. 26:75)<\/strong>. El que no se ha entristecido por el pecado siente placer en \u00e9l. Dios requiere que \u201caflijamos\u201d nuestra alma (<strong>Lev. 16:29).<\/strong> Su llamado es: \u201cConvert\u00edos a m\u00ed con todo vuestro coraz\u00f3n, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro coraz\u00f3n, y no vuestros vestidos, y convert\u00edos a Jehov\u00e1 vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente\u201d <strong>(Joel 2:12-13<\/strong>). Solo esa aflicci\u00f3n por el pecado es aut\u00e9ntica causando que crucifiquemos \u201cla carne con sus pasiones y deseos\u201d (<strong>G\u00e1l. 5:24).<\/strong><\/p>\n<p><strong>Confesi\u00f3n de pecado. <\/strong><\/p>\n<p>\u201cEl que encubre sus pecados no prosperar\u00e1\u201d (<strong>Prov. 28:13<\/strong>). Es \u201csegunda naturaleza\u201d del pecador negar sus pecados, directa o indirectamente, restarles importancia o excusarlos. Eso hicieron Ad\u00e1n y Eva en el principio. Pero cuando el Esp\u00edritu Santo obra en un alma, sus pecados son expuestos a la luz, y \u00e9l, a su vez, los reconoce ante Dios. No hay alivio para el coraz\u00f3n quebrantado hasta que lo hace: \u201cMientras call\u00e9, se envejecieron mis huesos. En mi gemir todo el d\u00eda. Porque de d\u00eda y de noche se agrav\u00f3 sobre m\u00ed tu mano; se volvi\u00f3 mi verdor en sequedades de verano\u201d (<strong>Sal. 32:3-4<\/strong>). Reconocer francamente y con coraz\u00f3n contrito nuestros pecados es imperativo si hemos de mantener en paz nuestra conciencia. Este es el cambio de actitud que Dios requiere.<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>Dejar definitivamente el pecado.<\/li>\n<\/ol>\n<p>\u201cSeguramente no habr\u00e1 nadie aqu\u00ed tan aturdido por el l\u00e1udano1 de una indiferencia infernal como para imaginar que puede deleitarse en sus lascivias y despu\u00e9s usar las vestiduras blancas de los redimidos en el Para\u00edso. Si se imaginan ustedes que pueden ser part\u00edcipes de la sangre de Cristo, y a la vez beber de la copa de Belial; si se imaginan que pueden ser miembros de Satan\u00e1s y a la vez miembros de Cristo, tienen menos inteligencia de la que parecen tener. No, ustedes saben que la mano derecha tiene que ser amputada y el ojo derecho arrancado \u2014que tienen que renunciar a los pecados m\u00e1s queridos\u2014 si van a entrar en el reino de Dios\u201d (de Spurgeon sobre Lucas 12:24).<\/p>\n<p>El Nuevo Testamento usa tres palabras griegas para presentar diferentes fases del arrepentimiento. Primero, metanoeo, que significa \u201cun cambio en la manera de pensar\u201d (Mat. 3:2; Mar. 1:15, etc.). Segundo, metanolomai, que significa \u201cun cambio en la manera de sentir\u201d (Mat. 21:29, 32; Heb. 7:21). Tercero, metanoia, que significa \u201cun cambio en la manera de vivir\u201d (Mat. 3:8; 9:13; Hch. 20:21). Tienen que darse los tres para que haya un arrepentimiento aut\u00e9ntico. Muchos experimentan un cambio en su manera de pensar: son educados y saben la diferencia entre el bien y el mal, pero siguen desobedeciendo a Dios. Algunos hasta se sienten inquietos o les remuerde la conciencia, pero siguen en pecado. Algunos se reforman, pero no por amor a Dios y aborrecimiento por el pecado. Tienen que darse los tres.<\/p>\n<p>\u201cEl que encubre sus pecados no prosperar\u00e1; mas el que los confiesa y se aparta alcanzar\u00e1 misericordia\u201d (Prov. 28:13). El que no lo anhela de todo coraz\u00f3n y deja, cada vez m\u00e1s, sus malos caminos en su diario vivir, no se ha arrepentido. Si yo realmente aborrezco el pecado y me duelo por \u00e9l, \u00bfacaso no lo abandonar\u00e9? \u00a1F\u00edjese cuidadosamente en la frase \u201cen otro tiempo\u201d de Efesios 2:2 y el \u201c\u00e9ramos\u201d de Tito 3:3! \u201cDeje el imp\u00edo su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vu\u00e9lvase a Jehov\u00e1, el cual tendr\u00e1 de \u00e9l misericordia\u201d (Isa. 55:7). Este es el cambio en la manera de vivir que Dios requiere.<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li>Acompa\u00f1ado de restituci\u00f3n donde es necesario y posible.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Ning\u00fan arrepentimiento puede ser aut\u00e9ntico si no va acompa\u00f1ado por una transformaci\u00f3n total de la vida. La oraci\u00f3n del alma aut\u00e9nticamente arrepentida es: \u201cCrea en m\u00ed, oh Dios, un coraz\u00f3n limpio, y renueva un esp\u00edritu recto dentro de m\u00ed\u201d (Sal. 51:10). Y cuando uno realmente anhela estar bien con Dios, anhela estarlo tambi\u00e9n con sus pr\u00f3jimos. Aquel que en su vida pasada ha agraviado a alguien, y ahora no hace todo lo que est\u00e9 dentro de su alcance para reparar el mal que hizo, \u00a1por cierto no se ha arrepentido! John G. Paton cuenta c\u00f3mo despu\u00e9s de que cierto sirviente se convirti\u00f3, \u00a1lo primero que hizo fue devolverle a su amo todos los art\u00edculos que le hab\u00eda robado!<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li>Estos frutos son permanentes.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Porque el verdadero arrepentimiento va precedido por una comprensi\u00f3n de la hermosura y excelencia del car\u00e1cter divino y una aprehensi\u00f3n por lo extremadamente grave del pecado de haber tratado con desprecio a un Ser tan infinitamente glorioso, la contrici\u00f3n y el aborrecimiento hacia toda impiedad permanecen. Al ir creciendo en la gracia y en el conocimiento del Se\u00f1or, y de nuestra deuda y responsabilidades para con \u00e9l, nuestro arrepentimiento se profundiza, nos juzgamos a nosotros mismos m\u00e1s a fondo, y asumimos un lugar cada vez m\u00e1s bajo ante \u00e9l. Cuanta m\u00e1s sed tiene el coraz\u00f3n por un andar m\u00e1s \u00edntimo con Dios, m\u00e1s descartaremos todo lo que lo impide.<\/p>\n<ol start=\"7\">\n<li>No obstante, el arrepentimiento nunca es perfecto en esta vida.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Nuestra fe nunca es tan completa como para llegar al punto en que el coraz\u00f3n ya no es acosado por las dudas. Y nuestro arrepentimiento nunca es tan puro como para estar totalmente libre de la dureza del coraz\u00f3n. El arrepentimiento es un acto de por vida. Tenemos que orar diariamente pidiendo un arrepentimiento m\u00e1s profundo.<\/p>\n<p>En vista de todo lo dicho, confiamos que ahora le sea muy claro a todo lector imparcial de que aquellos predicadores que repudian el arrepentimiento son, para las almas perdidas, \u201cm\u00e9dicos que no valen nada\u201d. Los que omiten de su predicaci\u00f3n el arrepentimiento est\u00e1n predicando \u201cun evangelio diferente\u201d (G\u00e1l. 1:6) que el que Cristo (Marc. 1:15; 6:12) y sus ap\u00f3stoles (Hch. 17:30; 20:21) proclamaron. El arrepentimiento es una responsabilidad evang\u00e9lica, aunque no se puede confiar en ella porque no contribuye nada para salvaci\u00f3n. Los que nunca se han arrepentido siguen estando enga\u00f1ados por el diablo (2 Tim. 2:25- 26) y est\u00e1n atesorando para s\u00ed ira para el d\u00eda de ira (Rom. 2:4-5).<\/p>\n<p>\u201cSi, por lo tanto, los pecadores han de tomar el camino m\u00e1s sabio a fin de ser m\u00e1s aptos para el uso de los medios de gracia, tienen que procurar seguir los designios de Dios y las influencias del Esp\u00edritu, y esforzarse por ver y sentir su estado pecaminoso, culpable y perdido. Para este fin tienen que renunciar a las malas compa\u00f1\u00edas, desistir de sus pasatiempos desmedidamente mundanos, abandonar todo lo que tiende a mantenerlos en pecado y que apaga las acciones del Esp\u00edritu, y hacia estos fines tienen que leer, meditar y orar; compar\u00e1ndose con la Ley santa de Dios, tratando de verse a s\u00ed mismos como Dios los ve, y emitirse el mismo juicio que \u00e9l les emite, a fin de estar capacitados para aprobar de la Ley y admirar la gracia del evangelio, de juzgarse a s\u00ed mismos y apelar humildemente a la gracia de Dios a trav\u00e9s de Jesucristo para todas las cosas, y por medio de \u00e9l, volver a Dios\u201d2.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un resumen de lo antedicho puede ser provechoso para algunos:<\/p>\n<ol>\n<li>El arrepentimiento es una responsabilidad evang\u00e9lica, y ning\u00fan predicador merece ser considerado siervo de Cristo si guarda silencio sobre el tema (Luc. 24:47). 2. El arrepentimiento es requerido por Dios en esta dispensaci\u00f3n (Hch. 17:30) al igual que en todas las anteriores. 3. El arrepentimiento de ninguna manera constituye un m\u00e9rito, no obstante, sin \u00e9l no se puede creer para salvaci\u00f3n (Mat. 21:32; Mar. 1:15). 4. El arrepentimiento es una comprensi\u00f3n dada por el Esp\u00edritu de lo extremadamente grave del pecado y de ponerse del lado de Dios y en contra de s\u00ed mismo. 5. El arrepentimiento presupone una aprobaci\u00f3n total de la Ley de Dios y un consentimiento pleno de sus requerimientos justos, los cuales se resumen todos en: \u201cAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n\u2026\u201d 6. El arrepentimiento va acompa\u00f1ado de un aut\u00e9ntico aborrecimiento y dolor por el pecado. 7. El arrepentimiento se evidencia por la renuncia al pecado. 8. El arrepentimiento se reconoce por su permanencia, tiene que haber un rechazo continuo del pecado y dolor por \u00e9l cada vez que uno cae. 9. El arrepentimiento, aunque permanente, nunca es completo ni perfecto en esta vida. 10. El arrepentimiento debe buscarse como un don de Cristo (Hch. 5:31).<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con el fin de ayudar al lector preocupado a identificar el verdadero arrepentimiento, consideremos los frutos que demuestran un arrepentimiento seg\u00fan Dios. Un aborrecimiento aut\u00e9ntico por el pecado como pecado, no meramente por sus consecuencias. 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