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Tomar la Cruz de Cristo es el gran desafío en contra de la corrupción

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La reverenda, doctora Susana Sánchez (PHD), directora de la Escuela de Teología de la Universidad Nacional Evangélica (UNEV) manifestó que la corrupción es un acto de dominación y de agresión al prójimo a los fines particulares, y que por tanto la sociedad corrupta está en oposición al Reino de Dios.

Señaló que “el bien irrumpe en este mundo a través de la Kenosis de Dios, a través del cual instaura el reino nuevo en Jesucristo, en quien imperando el despego de la falsa ilusión del poder que corrompe se hace la voluntad del Padre en obediencia a su mandato”.

La doctora Sánchez habló en un acto celebrado el pasado sábado, 10 de Junio, en la Asociación de Ferreteros, durante la celebración del Foro Teológico sobre la celebración de los 500 años de la Reforma Protestante en el país, auspiciado por la UNEV y la participación de varias instituciones cristianas.

En su exposición titulada Cristología en contexto de la corrupción y la impunidad de la R.D., frente a los 500 años de la reforma Protestante ante una propuesta ética, sostuvo que es fundamental el esfuerzo para superar la ética individualista, que tanto ha corrompido nuestras sociedades, y añadió a seguidas, que “nadie puede permanecer pasivo ante lo que sucede en nuestra sociedad, en nuestros países y en el mundo”, según cita de Gilign C. en la Moral y la Teología (1988).

La doctora Sánchez sostuvo que el individualismo se encierra en sí mismo, levantando una especie de muro que impide, no sólo el acceso a los demás, sino también salir al encuentro del otro y la otra.

Al mismo tiempo señaló que “este cáncer de la sociedad actual, prefiere lo útil a lo bueno, la propia ganancia en detrimento de lo ajeno, la vida aislada de los demás, el gozar solo la vida y sin que los demás participen”.

Entiende además, que “tomar la cruz de Cristo es el gran desafío y negarnos a nosotros mismo es el reto”.

Indicó que “la práctica de la corrupción y seguir a Jesús son incompatibles, se necesitan cristianos y cristianas radicalmente seguidores de Cristo, libres de todas las ataduras del pecado, radicalmente cristo céntricos”.

La doctora y reverenda Sánchez, formuló su exposición en torno al hecho de que en esta semana hay un tema sobre el tapete del cual “todos tenemos conocimiento, en vista de que varios artículos interesantes que han escrito sobre el tema Leonel Fernández, titulado Odebrecht y el combate contra la corrupción, publicado en el Listín Diario, presentando la corrupción como algo muy antiguo y propio de las diferentes culturas”.

Reveló que el 6 de junio se publicó en el período el Día, una noticia titulada Odebrecht una experiencia aleccionadora, escrita por Víctor Lachapelle, en la que informa sobre el ejemplo del caso de Harry Truman, presidente de Estados Unidos, en 1952, quien al concluir su mandato se montó en su viejo carro junto a su esposa y se fue a su humilde hogar, donde vivió el resto de su vida de una pensión.

Al respecto, la doctora Sánchez consideró que “esto también debe de servir de ejemplo a muchas iglesias cuyo motivo de reunión es la recaudación de recursos o aquellas megas iglesias donde los hermanos son activos de producción económica”.

Dijo que también hay otro artículo del mismo periódico, autoría de José Mármol, que se titula Aporofobia Posmoderna del griego A- poros y fobeo, espantarse, rechazo del pobre y la pobreza, lo cual se ha ido generalizando y ha encontrado espacios hasta en muchas iglesias, y añadió que estaba palabra fue acuñada por la filósofa Adela Cortina.

La doctora Sánchez manifestó que al hablar de cristología en el contexto de la corrupción y la impunidad en la R.D., “debemos necesariamente hacer un abordaje desde la ética cristiana, la responsabilidad social y el bien común”.

Entiende que esta “actitud corrupta sigue siendo un reto al día de hoy para la democracia posmoderna”.

Al respecto, señaló que “Jesús tuvo que enfrentarla y la combatió con los valores del Reino, dando su propia vida y haciendo una preferencia intencional por los pobres y los excluidos”.

Sin embargo aclaró que “el tema no es combatir las riquezas, sino el lugar que ella ocupa en el corazón lograr superar los niveles de pobre e injusticia, cultivando una {ética cristiana de responsabilidad social y el bien común”.

Tras referirse a las ideas de varios filósofos modernos, la doctora Sánchez se refirió al Posmodernismo y dijo que este “sacrifica los valores morales y cívicos del mundo occidental. Humildad, dignidad, fidelidad, prudencia, moderación, honestidad, responsabilidad, justicia y solidad han perdido su prestigio”.

La doctora Sánchez añadió que “parece que también se ha perdido la capacidad de observar estos valores sin acusarlos de hipocresía. La infracción sistemática de ellos, que permite el posmodernismo, a veces tiene forma irónica y relajada, a veces es exhibicionista, brutal, vulgar y provocativa”.

En su exposición la directora de la escuela de Teología de la UNEV, expresó que “la Biblia, la tradición y la obra del Espíritu Santo, perfeccionan y completan las fuentes racionales, no en el sentido de que la actividad moral sería distinta en el ámbito de la fe, de la que es en el {ámbito de la razón, sino en el sentido de que tal actividad integrada en el contexto de la historia de la salvación”.

La doctora Sánchez indicó que los conceptos de su jeto práctico, de conciencia y libertad, ley valor no se constituyen a partir de la Biblia, ni salen de la tradición, sino que constituidos por el conocimiento racional y sacados de la experiencia humana, se unen al nivel revelado en cuanto que se les hace remontar a la voluntad creadora y redentora de Dios, que se ha manifestado en Jesucristo Salvador y Señor.

Dijo que a los cristianos “el evangelio les ayuda a discernir lo que debe hacer y orienta la vida, pero la fe cristiana no se reduce a una moral; va más allá, es una relación con los otros de carne y hueso, que dan una motivación, un sentido último y una esperanza que le sostienen en las dificultades y a la vez lleva a vivir en comunidad y a identificarse con ella en solidaridad empática.

La doctora Sánchez, en otra parte de su exposición, dijo que “en sentido general la corrupción radica en un mal moral y espiritual generalizado resultado del pecado y del alejamiento de Dios”, y añadió a seguidas: “Pues tanto filósofo como anteprólogo, sociólogo y psicólogo, coinciden al decir que el ser humano todo lo que hace es en busca de la felicidad, sin embargo en la autorrealización personal no es posible. Se necesita una ser superior que está fuera del ser humano que lo ilumine para orientar su vida hacia el bien común”.

Afirmó además que “el llamado de la predicación de Jesús, desde su voz profética, es enfrentar cualquier tipo de corrupción, es la iglesia que toma autoridad en medio de su contexto corrupto, quien debiera estar liderando la marcha verde es la Iglesia. Jesús dejó claro que la corrupción se enfrenta con la manera de vivir coherente a la luz de los valores éticos del evangelio que se vive en lo cotidiano”.

La doctora Sánchez señaló que uno de los pecados estructurales es la corrupción, es uno de los poderes o potestades de las tinieblas que influencia negativamente a toda la sociedad, porque lo lleva dentro la misma, este sistema es influenciado por estos poderes. Añadió que esto se convierte en círculo vicioso, formando patrones económicos, sociales y políticos, sin ninguna esperanza que arrastran la vida hacia la muerte. La buena noticia es que Cristo libera del pecado y de la muerte (Efesios 1:21).

Indicó que con su muerte y resurrección de Jesús “la Iglesia tiene poder y autoridad para derribar esos poderes por su sangre. La iglesia es profética y tiene toda autoridad, ella tiene todo poder para ir en pro de la justicia, ella es la comunidad alternativa, ella reproduce el modelo de cristo, quien es pedagogo por excelencia”.

La doctora Sánchez dijo que la iglesia debe responder a las preguntas. ¿Qué puedo hacer? ¿Qué debo hacer? ¿Qué puedo esperar? ¿Qué relación hay entre la ética cristiana y la respuesta contra la corrupción? ¿Será la corrupción una forma de escapismo o una expresión de pecado y separación del ser humano de Dios?

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