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Sin esperanza tras sufrir graves quemaduras, Dios le dio un giro a su vida

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En China, un músico popular perdió sus ganas de vivir después de un terrible incendio. Al tener quemaduras que lo desfiguraron y cicatrices que cubren la mayor parte de su cuerpo, él deseó terminar su vida. Pero, una misteriosa voz, que le recordó las palabras de su madre, lo detuvo a tiempo y le ayudó a encontrar un nuevo propósito.

Guang Gao fue un músico chino talentoso y desde la universidad, su pasión era presentarse en el escenario, tocando varios instrumentos. Su talento musical era tan impresionante que fue invitado a tocar en muchas ocasiones importantes y en cada una, recibió alabanzas.

En 1991 su vida cambió traumáticamente… su casa quedó envuelta en humo y llamas. Sus sueños terminaron mientras el fuego consumió su cuerpo.

Se desmayó y recuperó la consciencia en el hospital.

“Cuando me vi en el espejo, me sorprendí. Me preguntaba una y otra vez: ¿Dónde está mi hermoso rostro? ¿Dónde están mis dedos? ¿Soy un monstruo o un ser humano? Todos mis sueños se esfumaron”, dijo Gao.

Gao recibió 18 cirugías tras el incidente. La mayor parte de piel tuvo que ser reemplazada. El cirujano tuvo que tomar piel de su cabeza para cubrir sus heridas. El dolor emocional fue aún más insoportable.

“Cuando mi hijo me vio por primera vez, corrió lejos y no deseaba volver. Mi esposa temía llegar a casa a verme. Todos a mi alrededor pensaban que era un monstruo. Todos me abandonaron. No sabía cómo viviría un día más. Solo había una solución para mí: morir”, precisa Gao.

En depresión y sin esperanza, Gao fue al océano. Vio las olas y olfateó el mar. Estaba listo para terminar con su vida, no deseaba ser una carga para su familia ni sí mismo.

“No quería vivir más. Nadie me iba a aceptar. Estaba cansado de ocultarme en la casa. Solía ser popular, ahora, no lo era…”, comenta Gao.

Mientras Gao se metía al mar, de pronto “escuchó” una voz que le decía: no te preocupes, la belleza externa no es nada. Dios ve nuestros corazones y tú eres su hijo”.

Gao hizo una pausa, recordó que su mama cristiana le dijo lo mismo. Entonces, él colapsó en el agua.

“Cuando desperté, lo primero que vi fue a mi mamá. Ella empezó a hablarme sobre Dios. Me dijo cómo Dios es un Dios de milagros. A Jesús no le importa cómo seamos por fuera, lo que le importa es lo de adentro. Él nos ama sin importar cómo nos veamos”, comenta Gao.

Gao, acostado en cama, oyó las palabras de su madre, tratando de comprender lo que ella decía.

“Dios te dará una nueva identidad. Él te ama sin importar cómo te veas”, dice la mamá de Gao.

Era momento de tomar una decisión.

“Después de 18 operaciones, finalmente entendí porque Dios perdonó mi vida. Es porque me ama. Él desea usarme para hablarles a otros de Jesús. Estoy tan agradecido que mi mamá me presentó a Jesús, a pesar de mis pecados, mi vida aún es importante para Él”, indica Gao.

Gao empezó a asistir a los cultos con su mamá. Fue impactado por el amor y la aceptación que recibió de los miembros de la iglesia. Tuvo nuevas metas de vida. Escribió libros, motivando a otros a conocer a Dios y sus milagros.

“Tengo a Jesús en mi vida. Debo agradecer el estar vivo. Él no ha terminado conmigo. Necesito seguirle y leer su Palabra. Sé que Él aún tiene planes para mí. Él me ama”, dice Gao.

Hoy, Gao tiene una nueva familia… él está muy orgulloso de su hermosa esposa y dos hijos increíbles…

Ahora, al mirar el mar, se maravilla por su belleza y se siente agradecido por lo que Dios le ha dado.

“Jesús… El Salvador… quien hace milagros…”, concluye Gao.

Fuente:

cbn

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